Durante décadas, los mamenquisaurios parecían formar parte de una historia ligada casi exclusivamente a China. Sus fósiles habían convertido ese país en el principal referente para estudiar a estos grandes dinosaurios saurópodos de cuello extremadamente largo, mientras que fuera de su territorio la diversidad y la distribución geográfica de este grupo seguían estando mucho menos documentadas. Un nuevo estudio publicado en Scientific Reports modifica ahora ese panorama con la descripción de Uragasaurus kalasinensis, una nueva especie descubierta en el noreste de Tailandia que constituye el primer mamenquisaurio nombrado formalmente en el país y amplía la distribución conocida de uno de los linajes de dinosaurios herbívoros más característicos del Jurásico superior.

El nuevo dinosaurio procede del yacimiento de Phu Noi, en la provincia tailandesa de Kalasin, dentro de la Formación Phu Kradung. Los investigadores identificaron la nueva especie a partir de una vértebra dorsal excepcionalmente bien conservada que presenta una combinación de rasgos anatómicos desconocida hasta ahora. Entre ellos destaca una peculiar estructura ósea en forma de “Y” situada en la parte anterior de la vértebra, un carácter que no había sido descrito previamente en ningún otro mamenquisaurio y que, junto con otros rasgos anatómicos externos e internos, permitió reconocer el fósil como un nuevo taxón dentro de este grupo de saurópodos.

Una pieza fósil con rasgos únicos

Aunque el holotipo se limita a una única vértebra dorsal, el excelente estado de conservación del fósil ha permitido extraer una gran cantidad de información anatómica. Los investigadores recurrieron incluso a tomografía computarizada para estudiar su estructura interna sin dañar el ejemplar. El análisis reveló un complejo sistema de cavidades neumáticas en el interior del hueso, una característica presente en los mamenquisaurios más derivados, aunque también conocida de forma independiente en otros linajes de saurópodos. Esa combinación de rasgos externos e internos ha permitido identificar Uragasaurus kalasinensis como un nuevo taxón pese a la escasez de restos conservados, ya que el conjunto de caracteres observados resulta suficiente para diferenciarlo del resto de especies descritas hasta la fecha.

Holotipo de Uragasaurus kalasinensis (PRC 460) y materiales asociados en el mapa de la cantera.

El nombre del nuevo dinosaurio también refleja parte de su historia. El género Uragasaurus combina el término sánscrito uraga, utilizado para designar a las serpientes y que hace referencia a su característico cuello alargado, con el habitual sufijo griego saurus, “lagarto”. El epíteto kalasinensis, por su parte, homenajea a la provincia tailandesa donde apareció el fósil. Según el estudio, el ejemplar vivió durante el Jurásico superior, aunque los autores subrayan que la datación precisa de la Formación Phu Kradung continúa siendo incierta debido a la ausencia de niveles que permitan obtener edades radiométricas. Por ese motivo, la cronología de la unidad geológica sigue apoyándose en la combinación de las asociaciones fósiles, las correlaciones estratigráficas regionales y otros indicadores geológicos, mientras continúan las investigaciones para precisar su edad con mayor exactitud.

Un nuevo capítulo para los gigantes del Jurásico

Hasta ahora, el registro fósil de los mamenquisaurios estaba dominado por los descubrimientos realizados en China, donde se habían descrito la mayoría de las especies conocidas de este grupo de saurópodos. En los últimos años también habían aparecido restos atribuidos a este linaje en otras zonas del sudeste asiático, pero ninguno había permitido describir formalmente una nueva especie. La identificación de Uragasaurus kalasinensis modifica ese panorama al confirmar la presencia de este grupo en el actual territorio de Tailandia mediante un taxón formalmente descrito y ampliar así la distribución conocida de los mamenquisaurios durante el Jurásico superior. Para los investigadores, el hallazgo aporta nuevas evidencias de que este linaje tuvo una presencia geográfica más amplia en el este y el sudeste de Asia de la que hasta ahora podía demostrarse a partir del registro fósil disponible.

El análisis filogenético sitúa a la nueva especie entre las ramas más antiguas de los mamenquisaurios. Aunque los autores reconocen que la posición exacta del dinosaurio todavía presenta cierta incertidumbre debido a que el fósil conservado es limitado y a la cantidad de información anatómica que aún falta por conocer, los distintos análisis empleados recuperan de forma consistente a Uragasaurus kalasinensis dentro de este grupo de saurópodos de cuello largo. Esa ubicación resulta especialmente relevante porque aporta nuevos datos para comprender la evolución temprana del linaje y ampliar el conocimiento sobre la diversidad que alcanzaron estos animales durante la transición entre el Jurásico y el Cretácico.

Una pieza clave para entender la historia geológica de Tailandia

La importancia del descubrimiento trasciende la descripción de una nueva especie. La presencia de Uragasaurus kalasinensis en la parte inferior de la Formación Phu Kradung aporta nuevas evidencias que respaldan la interpretación de que esos sedimentos corresponden al Jurásico superior. La edad exacta de la formación continúa siendo objeto de debate porque carece de niveles que permitan realizar dataciones radiométricas directas, pero la combinación de las asociaciones de vertebrados fósiles, las correlaciones estratigráficas regionales y las relaciones evolutivas del nuevo dinosaurio refuerzan esa interpretación. Al mismo tiempo, los autores consideran que la parte superior de la formación podría extenderse hasta el Cretácico más temprano, lo que convertiría al conjunto en un registro especialmente valioso para estudiar la transición entre ambos periodos.

El yacimiento de Phu Noi ya era conocido por albergar una de las asociaciones de vertebrados fósiles continentales más ricas del sudeste asiático. Además de los restos del nuevo saurópodo, ha proporcionado fósiles de tiburones hibodóntidos de agua dulce, peces ginglymodios, peces pulmonados, tortugas primitivas, cocodrilos teleosáuridos y distintos dinosaurios herbívoros y carnívoros. A ese conjunto se suman otros fósiles que todavía permanecen en estudio, entre ellos un temnospóndilo, un pterosaurio, un tiranosauroide basal y un metriacantosáurido. Esa diversidad convierte la zona en una referencia para reconstruir los ecosistemas continentales del final del Jurásico y proporciona un contexto especialmente valioso para interpretar la evolución de Uragasaurus dentro de la fauna jurásica del continente asiático.

Tomografía computarizada de la vértebra dorsal anterior de Uragasaurus kalasinensis (holotipo PRC 460).

La riqueza paleontológica del enclave también permite comparar la fauna de Phu Noi con la documentada en distintas cuencas de China, como las de Junggar, Turpan y Sichuan. Según los autores, esas similitudes apoyan la existencia de conexiones biogeográficas entre diferentes regiones del este de Asia durante el Jurásico superior y contribuyen a comprender mejor cómo se distribuyeron los grandes saurópodos de cuello largo por el continente en un momento clave de su evolución. No obstante, el estudio recuerda que el registro fósil disponible todavía resulta insuficiente para reconstruir con detalle las posibles rutas de dispersión de estos animales o establecer con precisión la cronología de todos los yacimientos implicados.

Más preguntas que respuestas

Los autores consideran que este descubrimiento constituye solo el primer paso para comprender la evolución de los mamenquisaurios fuera de China. En el mismo yacimiento existen otros restos de saurópodos que, por el momento, no pueden atribuirse con seguridad a Uragasaurus kalasinensis porque carecen de elementos anatómicos comparables con el holotipo. Aunque fueron recuperados muy cerca de la vértebra que ha servido para describir la nueva especie, los investigadores consideran que la información disponible todavía no permite determinar si pertenecieron al mismo individuo, a otro ejemplar de la misma especie o incluso a un saurópodo diferente.

Las futuras excavaciones podrían aportar esqueletos más completos que permitan conocer mejor el aspecto general del animal, comprobar si los rasgos diagnósticos identificados en la vértebra aparecen también en otros huesos y precisar su posición evolutiva dentro de los mamenquisaurios. Los propios autores reconocen que la ubicación filogenética de la nueva especie continúa siendo provisional debido a la escasez de material disponible, aunque los distintos análisis realizados coinciden en situarla dentro de este grupo de saurópodos de cuello largo.

Mientras tanto, el hallazgo amplía la distribución geográfica conocida de los mamenquisaurios y refuerza la importancia del sudeste asiático para comprender la evolución de estos dinosaurios durante el Jurásico superior. Además de incorporar una nueva especie al registro fósil mundial, el estudio proporciona nuevas evidencias sobre la diversidad que alcanzó este linaje fuera de China y contribuye a mejorar el conocimiento de una etapa de la historia evolutiva de los saurópodos que todavía sigue ofreciendo numerosas incógnitas.