(BUENOS AIRES).- Tras la negativa de Paulo Dybala, Juan Román Riquelme reconfiguró la búsqueda de refuerzos de Boca y puso el foco en Giorgian de Arrascaeta, el volante uruguayo de Flamengo. La operación es compleja por el alto valor del futbolista y la postura del club brasileño, que no necesita vender.
De Arrascaeta es un viejo deseo del presidente boquense. Su talento, su visión de juego y su capacidad para definir partidos importantes seducen a Riquelme, que lo considera el conductor que le falta al equipo para asumir la generación de juego. No es una apuesta a futuro, sino una incorporación pensada para rendir desde el primer día.
La búsqueda de un "10" responde al pedido del entrenador Rodolfo Arruabarrena, que pretende un equipo más protagonista, con mayor volumen de juego y capacidad para romper defensas cerradas. El uruguayo reúne todas las condiciones que busca el cuerpo técnico: puede asumir el rol de conductor, aportar asistencias y también gol, algo que Boca no logró sostener con regularidad en el último tiempo.
Además, su experiencia en competencias internacionales y su protagonismo en un equipo de élite como Flamengo lo convierten en una opción de jerarquía inmediata. Riquelme siempre valoró esas cualidades, y el interés no es nuevo: el nombre del mediocampista seduce en la Ribera desde hace tiempo.
Una negociación compleja
La operación es extremadamente difícil. Flamengo no tiene necesidad de vender y considera al mediocampista una pieza clave dentro de su estructura. Su contrato vigente y un valor de mercado elevado complican cualquier intento de acercamiento formal.
A eso se suma la competencia internacional. El nivel del uruguayo hace que también sea seguido por clubes europeos, lo que reduce aún más las posibilidades de que Boca pueda avanzar con éxito en el corto plazo. Cualquier negociación debería incluir una oferta importante desde lo económico para siquiera abrir una conversación.
Pese a ese escenario, Riquelme insiste y en la dirigencia no descartan dar el golpe si aparece una oportunidad. El presidente entiende que este mercado puede ser determinante para el futuro inmediato del equipo y está decidido a intentar sumar un refuerzo diferencial.
La negativa de Dybala, que era la gran ilusión del mercado, obligó a mover rápido la estrategia. El Consejo de Fútbol volvió a poner sobre la mesa el nombre de De Arrascaeta, un anhelo que nunca se apagó. La prioridad es incorporar un futbolista capaz de hacerse cargo de la generación de juego, y el uruguayo encaja con ese perfil.
Mientras tanto, Boca sigue evaluando alternativas y monitoreando el mercado. Aunque hoy parezca difícil, en la Ribera todavía sueñan con ver al uruguayo vestido de azul y oro.