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19 de agosto, 2026 - 07h00
El 15 de diciembre de este 2026 vencería el plazo para que las empresas que están en el segmento de consumo alto voltaje (AV) implementen su propia generación de energía y el presidente de la Cámara de Industrias de Guayaquil (CIG), Juan Carlos Navarro, comenta cómo avanzan en su gremio con esa disposición.
“Los clientes de tarifa de alto voltaje que a la fecha no cuenten con sistemas de generación para abastecer su propia demanda tendrán un plazo de 18 meses contados a partir de la entrada en vigencia de las reformas previstas en el Decreto Ejecutivo n.º 32 del 15 de junio de 2025, para implementarlo”, indica el decreto.
Navarro explica que de acuerdo con el sondeo que han realizado con algunos de los afiliados de la CIG, el promedio de cobertura está en alrededor del 60 %, pero las tecnologías y parámetros aplicables son de distinta naturaleza, es decir, cubren ese porcentaje con generadores a diésel que no siempre son de uso continuo (pueden llegar a 8 o 12 horas); paneles solares que no necesariamente son 24/7 en cuanto a provisión de energía; o son consumidores no regulados (tiene contrato con algún generador privado) y tienen cubierto el 100 % de su consumo.
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Además, indica que sí tienen proyectos a futuro para llegar a casi el 100 % de su demanda, pero operativa, técnica y financieramente los plazos para que estén implementados van de seis a 24 meses, “no porque no quieran realizarlos antes, sino porque las condiciones no suelen permitir que se den con mayor prontitud, por ejemplo cuando no hay generadores a gas natural disponibles en el mercado”.
El presidente de la CIG comenta que esa obligatoriedad constituye un gran desafío para las industrias de alto voltaje, ya que hay factores externos e internos de las empresas que van más allá de si tienen la voluntad de cumplir con la disposición del reglamento de la Ley Orgánica del Servicio Público de Energía Eléctrica (Lospee).
“En muchos casos la capacidad operativa, técnica, física o financiera no permite que puedan tener sistemas de generación que cubran la totalidad de su demanda”, señala.
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Como ejemplo, dice que cuando el espacio físico de la fábrica no permite instalar un sistema fotovoltaico y tendrían que optar por un sistema remoto (a distancia), pero con el riesgo que al estar conectado a la red pública igual tendrían cortes del servicio en momento de crisis eléctrica.
Asimismo, subraya que existe la incertidumbre sobre el provisionamiento de combustibles como el diésel, además de lo elevado de su precio, que se necesita para hacer funcionar generadores de alta demanda que es lo que requieren las industrias.
O incluso, según el empresario, la generalidad en la redacción del texto del reglamento no da claridad si un consumidor no regulado que tiene contrato de provisión de electricidad con un generador privado ya está cumpliendo.
En ese contexto, subraya que desde la Cámara de Industrias de Guayaquil han realizado gestiones desde que se reformó el reglamento, para que se dé una mayor claridad en los parámetros de cumplimiento y que se revise caso a caso, cuando físicamente o por disponibilidad real en el mercado de la tecnología necesaria no es posible cumplir dentro del plazo estipulado. “Es sumamente necesario que se emita una regulación secundaria o en su defecto una reforma al texto actual del reglamento”, resalta.
El segmento de AV se divide en dos grupos: AV1 y AV2.
En el AV1 su nivel de voltaje de suministro en el punto de entrega oscila en un rango mayor a 40 y menor o igual a 138 kilovoltios (kV). Mientras en el AV2 abarca voltajes mayores a 138 kV, según el pliego tarifario.
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En el AV2 se encuentran cuatro empresas: Adelca y Novacero, las mineras Ecuacorriente (del proyecto Mirador) y Aurelian (del proyecto Fruta del Norte), y la pública Petroecuador. (I)