El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ha ofrecido a Marruecos celebrar la final del próximo Mundial 2030, que organiza junto a España y Portugal. La propuesta, según publica el periódico The Times, busca que el país africano, uno de los aliados de Infantino, le apoyo en su reelección como máximo mandatario del fútbol internacional, en un momento de plena crisis, tras la retirada de apoyo de varios países que le habían dado previamente su respaldo.
La noticia llega en un momento de tensión y justo cuando Sumar ha registrado una proposición no de ley para instar al Ejecutivo —del que forma parte— a solicitar a la FIFA “una revisión y evaluación específica del actual modelo de organización conjunta” del próximo Mundial para que esta no se comparta con Marruecos, tras la crisis de Ceuta en la que han muerto, al menos, 141 personas tratando de cruzar la frontera.
El movimiento de Infantino de ofrecer la final del Mundial a Marruecos se enmarca en una estrategia de recabar apoyos para su reelección, cuando está perdiendo progresivamente el respaldo de países que habían enviado cartas para apoyar su continuidad en el cargo para un cuarto mandato. Las elecciones se celebrarán el próximo mes de marzo.
El periódico The Guardian avanzaba a principios de esta semana que las federaciones europeas irían retirando su apoyo al presidente de la FIFA escalonadamente. Una información que, por el momento, han ido confirmando los movimientos de Gales, Inglaterra, Finlandia y Serbia. Se espera que más federaciones europeas sigan sus pasos en los próximos días, mientras que varias naciones de la CONCACAF —la confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe— también están considerando seriamente retirar su apoyo.
Este mismo miércoles, el presidente de la federación jordana, el príncipe Ali, publicó un comunicado en su cuenta de X en el que acusaba al equipo de Infantino de “chantaje”: “Durante el Mundial, se me comunicó verbalmente que, si apoyaba a Infantino, eso contribuiría en gran medida a ayudar a nuestra Federación de Fútbol”, señala, lo que “equivale a un chantaje”.
Infantino ha ido perdiendo apoyos tras su plan para privatizar el Mundial, del que tuvo que retractarse y del que reniega su número dos, el secretario general de la FIFA, Mattias Grafström, quien en un email dirijo a sus empleados y conocido recientemente calificó la iniciativa como “una serie de acontecimientos tristes y censurables.
Por su parte, el exentrenador del Arsenal, Arsène Wenger, que ahora ocupa el cargo de director de desarrollo global de la FIFA, afirmó que la retirada del proyecto era “absolutamente necesaria e incuestionable”.