A Jude Bellingham le queda poco tiempo con ese nombre. El centrocampista marcó los dos goles de Inglaterra contra Noruega, uno de ellos en la prórroga, y metió a su país en las semifinales del Mundial, camino de recibir rango de caballero del Imperio Británico. Los de Thomas Tuchel, a hombros de 'Sir Jude', siguen en la pelea por la Copa del Mundo. [Narración y estadísticas (1-2)]

Bellingham parece haber contagiado el modo de vivir en el Bernabéu a sus compañeros de vestuario. Inglaterra acumula ya demasiadas remontadas, demasiados momentos ahogada en mitad del océano. 60 años después de conquistar su único Mundial, parece destinada a recuperar la corona desde el sufrimiento.

Ante Noruega tuvo el control de la posesión, pero fue un manejo inerte. Noruega plantó dos líneas en apenas 40 metros, redujo espacios y provocó el agobio inglés. Los futbolistas de Tuchel prefieren los metros para correr y caos de los equipos que les buscan la espalda, como México. Cuando alguien les espera, como Congo o Ghana, sufren. Solbakken les analizó y acertó.

Con eso tuvimos una primera hora de siesta en Miami, de ritmo lento, pases excesivamente seguros y poco movimiento sin balón. En Inglaterra, sólo Bellingham y Gordon realizaban algún desmarque. Nada más. Noruega estaba cómoda en sus dos líneas, con Haaland tratando de coger algún balón largo. En una salida de balón, Rice cometió un error y el delantero nórdico casi llega a recuperarlo dentro del área. Aviso importante para la marcha inglesa.

El golazo de la tarde

Los de Tuchel no aprendieron la lección, porque Noruega, en ese símil vikingo siempre utilizado, olió la sangre y comenzó a cargar armas. Haaland tuvo su primera ocasión al rematar de cabeza un centro de Ryerson y en la jugada siguiente Schjelderup marcó el golazo de la tarde.

El extremo del Benfica encaró a Konsa y probó de zurda un centro que se coló por la escuadra de Pickford al golpear en el palo. Él sabrá la intención de ese balón, pero la realidad es que silenció a la grada británica.

Inglaterra estaba en la lona, por sensaciones y por el resultado. Sorloth remató alto una volea dentro del área, Odegaard probó a Pickford desde fuera del área y Sorloth, de nuevo, malogró una contra clarísima en la que tenía solo a Haaland en un dos para uno. Los nórdicos le habían salvado la vida a los de Tuchel.

Justo antes del descanso, Bellingham decidió asumir en sus hombros el destino de su país. Recibió un pase de Gordon el frontal, arrancó por delante de su par y definió de zurda ante Nyland. Empate y aire para Inglaterra mientras Noruega protestaba que en el saque de puerta previo la pelota había tocado un cable de la spider cam, por lo que se tenía que haber detenido el juego. La FIFA, sin embargo, aseguró que la tecnología del balón no había detectado nada.

Haaland remata en el área inglesa, el viernes en Miami.

Haaland remata en el área inglesa, el viernes en Miami.AFP

En los vestuarios, Tuchel se dejó a Rice y Madueke, desaparecidos en el primer tiempo, y apostó por Saka y Eze, más dinámicos ante el muro noruego. Los de Solbakken no cambiaron su guion: encerrados atrás y saliendo a la contra buscando a Haaland al espacio o por arriba. En una de esas, el del City volvió a probar a Pickford y en el siguiente córner Heggem anotó el 2-1 tras un rechace.

Éxtasis vikingo detenido por el VAR. Jerome Brisard, el mismo árbitro de VAR del polémico Argentina - Egipto, advirtió al colegiado Turpin sobre un pequeño empujón de Haaland sobre Anderson en el saque de esquina y el juez francés anuló el tanto.

El error de Nyland

El tanto metió el miedo en el cuerpo a Inglaterra, más justa de físico que los noruegos. Solbakken soltó en el campo a Bobb y Nusa, dos balas por las bandas, y los nórdicos asediaron la portería de Pickford durante el tramo final. Ajer se encontró con el larguero en el 75, Nusa definió al centro en el 84 y el duelo caminó hacia la prórroga con más temor que ímpetu.

Y ahí, en el tiempo extra, cuando Inglaterra volvía a estar en el límite de su supervivencia, apareció Bellingham. Rogers disparó desde lejos hacia la portería de Nyland, el portero falló al atajar y su rechace lo cazó el madridista, como Mikel Merino ante Bélgica. Porque el oportunismo también es una virtud.

Noruega trató de reaccionar y tomó oxígeno cuando el árbitro anuló un penalti de Bobb sobre Spence que podría haber sentenciado el choque, pero le faltaron piernas. A unos y a otros. Haaland tiró la toalla en el descanso de la prórroga, exhausto, y los nórdicos echaron en falta su juego aéreo en las últimas jugadas del partido. Nusa, eléctrico, fue el mejor, pero no tuvieron ocasión clara e hincaron la rodilla.

Inglaterra, a hombros de un Bellingham que ya lleva seis goles, está en las semifinales del Mundial.