En un contexto donde la recaudación resulta más ajustada a nivel nacional, las provincias mantienen una percepción en sus jurisdicciones sostenida, principalmente, por el Impuesto sobre los Ingresos Brutos (IIBB), el cual recauda siete de cada diez pesos -en promedio- de lo que ingresa a las jurisdicciones en materia impositiva.

Tomando el total de las 23 provincias y sumando a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), el promedio del ingreso tributario de cada jurisdicción por IIBB es del 76,2%, con una tendencia que se fue agravando en las últimas décadas.

Así lo detalla un informe de la Fundación Libertad, correspondiente al primer trimestre de 2026. En total, recauda casi U$S25.000 millones anuales para el conjunto de las provincias, equivalente a cinco veces más de lo que ingresó el último año en Derechos de Exportación (DEX) y similar a lo recaudado por el Impuesto a las Ganancias.

“Es un tributo distorsivo por su efecto cascada, que explica gran parte del llamado ‘costo argentino’, y además altamente injusto dado que grava de forma indirecta fuertemente a las empresas y personas que deben endeudarse”, sostuvo Joaquín Aranguiz, economista de la Fundación.

En base a los datos de la Dirección Nacional de Asuntos Provinciales (DNAP), solamente Río Negro y Tierra del Fuego llevan recaudados menos del 70% del total en lo que va del año, siendo del 64,7% y 53%, respectivamente.

En el resto de subterritorios nacionales el número supera el 70% y, en el peor de los casos, supera el 90% como en Misiones (90,2%) y Santa Cruz (90,6%), siendo la primera en el podio.

Salta (89,3%), Catamarca (88,7%), Formosa (88,3%) y Neuquén (88,2%) son las próximas a acercarse al total de la recaudación provincial.

LA EVOLUCIÓN

El informe, además, desglosó el aumento que registró IIBB a lo largo de las últimas décadas. 42 años atrás, ese impuesto representaba la mitad de lo recaudado por las provincias (52%).

A partir de los 2000, el incremento fue recolectando cada vez más pesos: para 2003, equivalía al 62% de la recaudación propia de las provincias, y 4 años más tarde la participación llegaba al 70%. Año a año fue subiendo hasta alcanzar un pico del 83,5% en 2023.

“Desde entonces ha habido una leve mejora, probablemente explicada por la menor necesidad recaudatoria en algunas provincias puntuales que pueden recomponer sus ingresos vinculados a sectores de reciente éxito como la energía y minería, que ayudan a bajar el total nacional”, precisó Aranguiz.

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