Enzo Robles Navarro

07/10/2026 13:02 Actualizado 07/10/2026 13:11

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La Policía Local de Palma intervino el pasado 23 de septiembre a las 10:00h, en la inmovilización y denuncia de un patinete eléctrico que había sido profundamente manipulado de forma clandestina. El vehículo, interceptado en la calle Sant Miquel, llegó a una velocidad de 103,2 km/h durante las comprobaciones que se hicieron en un banco de pruebas, superando de forma desmedida el límite legal de 25 km/h establecido para los VPM (Vehículo de Movilidad Personal).

Los hechos ocurrieron cuando una patrulla de servicio peatonal observó al dueño del patinete empujándolo por la zona peatonal llevando el casco de protección puesto, indicio de que hacía pocos instantes había circulado sobre él. Al aproximarse, los agentes constataron que la apariencia estructural del vehículo no se correspondía con la de un VMP autorizado. 

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La Policía Local de Palma destaca que el propietario tuvo una actitud desafiante y prepotente, intentando desacreditar los conocimientos normativos de los policías, motivo por el cual se solicitó apoyo de una segunda patrulla.

El patinete cuadruplicaba el límite legal establecido

La Unidad Motorizada realizó la prueba  de velocidad y mostró que llegaba a 103 km/h

Con la llegada de los refuerzos policiales, el varón rebajó el tono y reconoció haber modificado él mismo las características del vehículo. Según confesó, el patinete disponía originalmente de una potencia de fábrica de 800 W, pero él le había instalado dos baterías de 1.000 W cada una para alcanzar los 2.000 W, admitiendo además que los parámetros estaban configurados para poder deslimitar la velocidad siempre que quisiera.

Ante estas alteraciones, los efectivos tramitaron una denuncia por vía administrativa al considerarlo un vehículo no apto para la circulación por carecer de cualquier autorización administrativa, y ordenaron su inmovilización cautelar. 

Días después, especialistas de la UMOT (Unidad Motorizada) realizaron la prueba pericial de medición de velocidad en las instalaciones del depósito de Son Toells. El test sobre el banco de rodillos confirmó que el patinete alcanzaba los 103,2 km/h, una cifra que cuadruplica la velocidad máxima permitida y que conlleva su retirada definitiva de la vía pública.