Irlanda no ha encontrado ninguna prueba que permita determinar de forma irrefutable que sus exportaciones de alúmina a Rusia contribuyen a sostener la invasión a gran escala de Ucrania.
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La alúmina, que se comercializa como un polvo blanco, es la materia prima utilizada para fabricar aluminio, un metal ligero que se ve habitualmente en armas en el campo de batalla.
Prácticamente todas las ventas de alúmina de la Unión Europea a Rusia proceden de Aughinish Alumina, una extensa refinería de propiedad rusa situada en el oeste de Irlanda.
"Puedo confirmar que no se han detectado conclusiones adversas en relación con la exportación de alúmina a Rusia por parte de la empresa", declaró Peter Burke, ministro de Empresa, Turismo y Empleo de Irlanda, en un comunicado difundido el viernes por la mañana
"Actualmente no hay información con un nivel probatorio suficiente que permita confirmar las afirmaciones de que la alúmina procedente de Irlanda entra en la cadena de suministro de contratistas militares rusos".
Irlanda no halla pruebas definitivas, pero mantiene las dudas sobre Rusia
La investigación interna, que examinó datos corporativos, flujos comerciales, informaciones de medios y datos proporcionados por los Gobiernos ucraniano y sueco, se ha compartido con la Comisión Europea "para su consideración", señaló el ministro.
La conclusión ambivalente ya había sido adelantada el jueves por el presidente del Gobierno irlandés, Micheál Martin, durante su visita a Kiev. "La investigación no ha encontrado pruebas concretas o definitivas que vinculen la alúmina con un fabricante de armas en Rusia", afirmó Martin.
"Dicho esto, tampoco ha encontrado pruebas definitivas de que la alúmina no pueda estar llegando a fabricantes de armas". A su lado, en una rueda de prensa conjunta, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, respaldó medidas para limitar las ventas de alúmina a Rusia, ya sea mediante sanciones u otros mecanismos.
"Así que la tarea número uno que tenemos, el asunto, es que esto no llegue a Rusia, que no ayude a la producción de armas y que no financie esta guerra. Si esto puede lograrse mediante determinados pasos internos, apoyaríamos estos procesos, pero la tarea de la UE y las sanciones, también las asumimos", dijo Zelenski.
Una investigación periodística puso el foco sobre la alúmina irlandesa
Irlanda intenta contener los daños desde que un consorcio de medios publicó a finales de marzo una investigación de gran impacto que destapó los vínculos empresariales entre Aughinish Alumina y la economía rusa.
Los medios detallaron cómo la alúmina producida en Irlanda se envía a fundiciones rusas propiedad de la empresa matriz de la planta, United Company Rusal, que a su vez vende el metal a un intermediario que suministra aluminio a fabricantes de defensa sancionados.
Según el reportaje, las armas producidas por estos fabricantes se han utilizado para matar a civiles ucranianos y bombardear infraestructuras civiles. Por otro lado, las autoridades suecas concluyeron que Rusal sigue bajo el control efectivo de Oleg Deripaska, un oligarca ruso sancionado y muy próximo al Kremlin.
La investigación del Gobierno irlandés buscaba corroborar estas afirmaciones con sus propias pesquisas. En su comunicado, Burke puso el acento en que los propios periodistas admitieron que no habían podido rastrear la alúmina hasta un producto letal concreto.
Bruselas decidirá ahora si la alúmina entra en la lista de sanciones
Aughinish, señaló, aportó datos en los que sostenía que sus exportaciones de alúmina a Rusia se utilizan "exclusivamente" para exportaciones globales de aluminio, y no con "fines militares", pero el Gobierno irlandés no pudo verificar de forma independiente esta afirmación.
Dublín confía en que las conclusiones permitan cerrar un escándalo que ha alimentado titulares incómodos y ha empañado el inicio de su presidencia del Consejo de la UE.
Ahora corresponde a Bruselas decidir si la alúmina debe ser objeto de sanciones. Esta semana, el bloque dio por concluidas las caóticas negociaciones sobre su paquete número 21 de sanciones contra Rusia, y pasarán meses antes de que haya uno nuevo sobre la mesa.
Dublín ha lanzado mensajes contradictorios. Por un lado, ha prometido no seleccionar a la carta las sanciones, por otro, ha expresado su preocupación por el posible impacto que estas podrían tener en el empleo local, el medio ambiente y la cadena de suministro europea en sentido amplio (después de Rusia, el mayor consumidor de alúmina producida en Irlanda es Francia).
En un intento de disuadir la imposición de sanciones, Aughinish ha planteado la posibilidad de una nacionalización, pero las autoridades irlandesas se han opuesto, alegan que el caso no alcanza el umbral necesario para una toma de control.