Rhaenyra Targaryen (Emma D’Arcy) ha enfrentado a muchos oponentes mientras intenta conquistar su objetivo de ocupar el Trono de Hierro, la posición que le heredó su padre. Cuando finalmente parece haber alcanzado ese fin, al inicio de la tercera temporada de House of the dragon, han irrumpido nuevos obstáculos que han dificultado su tarea. ¿El principal? Ormund Hightower (James Norton), el actual líder de la casa Hightower y primo de Alicent (Olivia Cooke).
Su primera jugada, al inicio del tercer episodio, perfiló bien el apetito y destreza del personaje: simuló rendirse ante Daemon Targaryen (Matt Smith) y entregar a su sobrino, el príncipe Daeron, pero ese movimiento no tardó en revelarse como un montaje para ganar tiempo y apropiarse de Tumbleton, un pueblo cercano a Desembarco del Rey que es leal a Rhaenyra. Desde ese pequeño mercado, lleno de mujeres, hombres y niños inocentes, ha orquestado y ejecutado su estrategia para derrotar a la líder de los Negros.

“Si vuelven a ver ese momento, esperaría que parte de la audiencia observara un pequeño indicio de la mentira, pero Daemon no. Supongo que el desafío es encontrar ese espacio muy, muy sutil y muy pequeño al que estás invitando a la audiencia, pero no eres lo suficientemente obvio como para que tu compañero de escena note la mentira. Ormund es muy consciente de que va a tomar Tumbleton. No se irá de regreso a Oldtown. No va a abandonar la lucha. Pero obviamente le está mintiendo a Daemon y está prometiendo lealtad y fidelidad a Rhaenyra”, señala Norton en conversación con Culto.
A medida que la temporada ha avanzado (termina este domingo, con la emisión del octavo y último capítulo, a las 21:00 horas en HBO y HBO Max) ha quedado claro que Ormund es un villano de temer. Aunque no tiene dragones –los desprecia y a todo lo que rodea a los Targaryen–, ha aprovechado los flancos de los Negros y ha propinado varios golpes. Uno de los más duros se vio al final del séptimo episodio, cuando Ulf (Tom Bennett), uno de los jinetes que reclutó Rhaenyra, fue seducido para que cambie de bando. Ahora el ejército de la monarca está cerca de Tumbleton, pero ¿están preparados para superar la astucia de Ormund?
“Ormund lucha por lo que cree. Lucha por la causa de los Hightower. Lucha para derrocar a los Targaryen, a esta subcultura, a esta gente a los que considera una clase inferior y cree sinceramente que no deberían estar en el poder. Para él, él es el héroe. Ormund Hightower es el protagonista de su vida y, si lo interpretas de ese modo, creo que el público se identifica con el personaje. Ven que hay autenticidad en su historia”, sostiene.

-Fuera de lo que proponía el guión, ¿se fijó en alguna figura histórica para interpretar a su personaje?
No había mucho en los libros sobre Ormond. Había un lienzo en blanco, lo que lo volvió divertido. Ryan (Condal, showrunner) hablaba mucho sobre Charles Dance en Game of thrones. Y creo que eso fue una inspiración para él en términos de la escritura: un caballero inglés, pero con una especie de borde oscuro y retorcido. En términos de inspiraciones, generalmente no suelo apoyarme en otras actuaciones. Si hago eso, a veces empiezo a imitar. Y en realidad, lo realmente maravilloso de Ormund fue algo muy neutral. En los libros se le describe muy a la ligera y, como resultado de eso, nos dieron permiso para llenar muchos de los vacíos. Y lo que fue realmente maravilloso es que Ryan Condal y los otros realizadores me dieron permiso para ser audaz. Eso lo decidimos pronto: vayamos a lo grande con esto, seamos audaces.
-Ormund tiene un tema con los olores. ¿Cómo trabajaron esa particularidad del personaje?
A veces es un poco difícil encontrar estos personajes y resulta forzado. Y en otras ocasiones ocurre muy orgánicamente. Ormund surgió muy orgánicamente. Creo que el asunto de los olores fue un verdadero gancho para mí y algo en lo que realmente pude apoyarme. Era algo pequeño que usamos con moderación, pero me otorgó algo en lo que pensar en todo momento. Si alguien es tan sensible a los olores, y está tan aterrorizado por el poder del olfato, está al límite. Hay una tensión, hay paranoia, y hay un miedo que lo socava todo. Era como si cada tendón de mi cuerpo estuviera ligeramente tenso todo el tiempo, lo cual fue realmente útil para jugar como actor.
-¿Cómo afrontó las secuencias más intensas de la serie, como la escena del cuarto episodio en que Ormund, furioso, golpea la mesa con un espada?
Esa escena fue intensa. Fue muy importante para mí porque muestra muestra que Ormund está lidiando internamente con este fuego, con esta rabia. Fue muy interesante hablar de dónde provenía esa rabia, cuánto de ella era innata, cuánto era producto de su educación y cuánto era circunstancial debido a que estaba reaccionando al estrés de ese momento (...) Muestra lo que sucede cuando pierde el control y lo que existe bajo la superficie y, por lo tanto, también lo peligroso que es, porque dentro lleva esa rabia, ese animal. Entonces, en mi cabeza, pensé: bien, tengo que darlo todo en esta escena. Y aunque no lo he dicho todavía, cuando estaba destrozando la mesa, casi me desmayo, porque lo había imaginado tanto en mi cabeza y estaba tan lleno de adrenalina. En un momento tuve que pedir que cortaran.
“Tuve que tomarme una pausa, beber una taza de té, ingerir un par de pastillas de paracetamol porque me dolía mucho la cabeza al final. Sé que a veces los actores necesitan mucho tiempo para desconectar, pero yo soy bastante estricto conmigo mismo. Cuando llego a casa, me gusta dejar el trabajo en el trabajo y seguir con mi vida. Normalmente me tomo una cerveza en un pub”.

El actor entiende lo que ha generado su rol en House of the dragon, pero al mismo tiempo es categórico al explicar que hay una separación clara entre la percepción del público y la faena personal que debía emprender para tener éxito.
“Al terminar un trabajo, es muy divertido hablar de los personajes en términos de héroes o villanos. También es divertido pensar en tu carrera y ver cuántos villanos y cuántos héroes has interpretado. Pero cuando los estás interpretando eso es algo irrelevante. Simplemente tienes que interpretar la historia humana. Tienes que tener muy claros sus incentivos, sus deseos, sus miedos, a quién aman, a quién odian, y creo que si te mantienes fiel a la autenticidad y a la verdad, entonces todos a su alrededor pueden tenerles miedo, pueden odiarlos”, concluye.