En declaraciones a Panorama, el legislador justificó su reconocimiento y retrato en el Parlamento. Además, dijo que le hubiera gustado entregado la banda presidencial a Keiko Fujimori.
El congresista y expresidente de la República, José Jerí, defendió la legalidad y el protocolo de su cuestionada recepción de la Medalla de Honor en el grado de Gran Cruz y el develamiento de su retrato oficial en el Congreso.
En declaraciones al dominical Panorama, el exmandatario sostuvo que este reconocimiento, ocurrido cinco meses después de su censura parlamentaria, constituye una tradición institucional que corresponde a todos los ciudadanos que han presidido el Parlamento.
Jerí afirmó que el evento no fue una decisión repentina, sino el resultado de una gestión administrativa coordinada con la actual Mesa Directiva liderada por Fernando Rospigliosi, desestimando las acusaciones de secretismo o favorecimiento de último minuto antes del cambio de mando presidencial.
El último miércoles, el Congreso le otorgó la referida medalla a Jerí en una ceremonia privada con pocos invitados y sin acceso a la prensa.
Planificación del homenaje y coordinación con la Mesa Directiva
Respecto a la organización del acto protocolar, Jerí indicó que este proceso se inició meses atrás, por lo que no se trató de un acto político repentino.
"Es que nunca fue de la noche a la mañana, eso es lo que algunas personas dieron a entender; esto fue un tema que tomó más o menos dos meses y medio, tres", dijo el expresidente.
El legislador argumentó que la reserva de la ceremonia respondió estrictamente a las limitaciones de infraestructura del recinto legislativo y no a un intento de ocultar el reconocimiento.
Asimismo, detalló que mantuvo una comunicación directa con el actual titular del Parlamento para asegurar que el develamiento se realizara dentro del presente periodo legislativo.
"Yo le pedí justamente a Fernando (Rospigliosi), el presidente actual, que por favor en su mandato, antes que concluya el 28 de julio, se haga el develamiento del cuadro; es un tema de amistad, de reconocimiento y en buena hora que lo pudo aceptar", afirmó.
Ante las críticas que consideran contradictorio premiar a un mandatario que fue censurado por "conducta inmoral", Jerí atribuyó estos señalamientos a la envidia de otros políticos.
"La envidia y si la envidia fuera delito no habría cárcel que tenga tanta capacidad para albergarlos [...] seguramente ellos habrán querido ser presidente del Congreso [...] y no han podido; obviamente en nuestro país el enemigo (de) otro peruano ya sabemos quién es, pero prima el celo, prima la envidia y ante eso no se puede hacer mucho", dijo.
Postura sobre Keiko Fujimori
En otro momento, Jerí manifestó su respaldo a la presidenta electa Keiko Fujimori y dijo que le hubiera gustado ser su antecesor en la presidencia de la República.
"Me hubiera gustado ser el que le entregue la banda presidencial [...] Estoy convencido del buen trabajo que va a hacer la presidenta Fujimori y yo sé que tiene un equipo que está convocando líderes de diversas tiendas; entonces yo desde mi trinchera, en la que me corresponde estar, seguiré apoyando, empujando el coche", manifestó.
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