
La Universidad Nacional Mayor de San Marcos atraviesa una etapa decisiva para la continuidad de su gestión institucional. A pocos días del vencimiento del periodo de sus principales autoridades, la Asamblea Universitaria tomó una decisión que modifica el escenario previsto para el relevo del rectorado y mantiene el debate sobre la aplicación de los mecanismos de sucesión establecidos para estos casos.
La definición llegó en una sesión extraordinaria convocada con el propósito de resolver quién asumiría la conducción de la universidad mientras se organiza un nuevo proceso electoral. La ausencia de un cronograma para elegir a las próximas autoridades colocó a la comunidad universitaria frente a distintas alternativas para garantizar el funcionamiento de la institución.
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La discusión también expuso diferencias entre sectores de la Asamblea Universitaria respecto al procedimiento que debía aplicarse una vez concluido el mandato de la actual administración. Mientras una mayoría respaldó la continuidad temporal de la gestión vigente, otro grupo defendió la aplicación de la sucesión prevista en la Ley Universitaria.
El acuerdo aprobado mantiene la atención de docentes, estudiantes y egresados sobre los siguientes pasos que deberá adoptar la universidad para convocar a elecciones y renovar sus máximas autoridades dentro del marco normativo correspondiente.

Durante una sesión extraordinaria, la Asamblea Universitaria de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos aprobó que la rectora Jeri Ramón Ruffner permanezca al frente de la institución mediante una encargatura hasta la elección y proclamación de las nuevas autoridades universitarias.
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La propuesta recibió 59 votos a favor, ocho abstenciones y ningún voto en contra. La decisión se produjo cuando restan pocos días para el término del mandato de la rectora y de los vicerrectores, cuya culminación está prevista para el 25 de julio.
Con este acuerdo, la administración actual continuará en funciones mientras la universidad organiza el proceso electoral destinado a designar a quienes asumirán la conducción del rectorado y los demás cargos de gobierno.
La discusión sobre la continuidad de las autoridades se desarrolló en un contexto marcado por la inexistencia de un calendario electoral definido para renovar el rectorado y los vicerrectorados.
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Esta situación abrió un debate sobre la forma de asegurar la conducción institucional una vez concluido el periodo de las actuales autoridades. La falta de consenso respecto al mecanismo de transición llevó a la Asamblea Universitaria a evaluar distintas propuestas antes de emitir su decisión.
Finalmente, la mayoría de los integrantes del órgano universitario optó por respaldar la permanencia temporal de la actual gestión hasta la realización de las elecciones internas.
La reunión extraordinaria se realizó sin la presencia de un grupo de docentes y asambleístas de minoría. Antes de la sesión, este sector comunicó oficialmente su decisión mediante una carta dirigida a la presidencia de la Asamblea Universitaria.
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En el documento, los firmantes señalaron que la convocatoria no reunía las condiciones de legalidad que, según su posición, correspondían para el desarrollo de la sesión. Su principal observación estuvo relacionada con la participación de representantes estudiantiles cuyo mandato, según indicaron, ya había concluido.
Además, solicitaron que el contenido íntegro de su pronunciamiento fuera incorporado en el acta oficial de la sesión para dejar constancia de su postura frente al procedimiento adoptado.
El debate reflejó la existencia de dos interpretaciones sobre el mecanismo que debía aplicarse tras el vencimiento del mandato rectoral.
La posición mayoritaria sostuvo que la continuidad temporal de las actuales autoridades representaba la alternativa más adecuada mientras se organiza el proceso electoral que permitirá elegir a la nueva administración universitaria.
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En contraste, otro sector consideró que debía aplicarse el mecanismo de sucesión contemplado en la Ley Universitaria. Según esa interpretación, el rectorado tendría que ser asumido de forma interina por el decano con mayor antigüedad en la categoría de docente principal, quien asumiría la responsabilidad de convocar a las elecciones para renovar las autoridades.
La Ley Universitaria contempla un procedimiento para garantizar la continuidad de la conducción institucional cuando concluye el mandato de las autoridades universitarias y todavía no existe una nueva gestión elegida.

Tras la aprobación de la encargatura, la gestión encabezada por Jeri Ramón Ruffner permanecerá al frente de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos hasta que concluya el proceso de elección y proclamación de las nuevas autoridades.
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La decisión mantiene vigente el interés de la comunidad universitaria respecto a la fecha en que se convocará oficialmente a las elecciones. Docentes, estudiantes y egresados esperan que el proceso permita renovar el gobierno universitario dentro de los plazos que determine la institución.
El desarrollo del futuro cronograma electoral definirá los siguientes pasos para la elección del rectorado y los vicerrectorados, en un contexto donde la transición institucional continúa como uno de los principales temas de discusión dentro de la universidad.