El actor colombiano Jimmy Vásquez sorprendió a la audiencia de MasterChef Celebrity al revelar una de las heridas emocionales más profundas que arrastra desde su infancia: el distanciamiento con su madre, una relación que él mismo definió como “tóxica” y que, por el bienestar de ambos, decidió pausar.
Durante la competencia, los participantes tuvieron la oportunidad de compartir recuerdos de su niñez y reflexionar sobre experiencias que marcaron sus vidas.
Fue en este contexto donde Vásquez abrió su corazón y relató cómo la convivencia con su madre estuvo marcada por roces y discusiones constantes, producto de personalidades muy similares. “Desde muy niño tengo roces con mi mamá por las personalidades tan similares”, confesó el actor, quien también recordó que la relación cambió radicalmente conforme fue creciendo.
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El intérprete de televisión y cine explicó que la adolescencia fue una etapa especialmente difícil en el vínculo con su madre. “En la adolescencia nosotros empezamos a chocar mucho, somos tan parecidos y durante muchos años hemos tenido discusiones muy fuertes”, relató.
Vásquez recordó con nostalgia una época más armónica, en la que compartían momentos sencillos como ver películas mexicanas o disfrutar de la caspiroleta, una bebida típica de Santander que su madre solía prepararle. “Ella se comunicaba a partir de dos cosas y era a partir de una cosa que me preparaba, que en Santander se llama caspiroleta. Sabe como a tetero. Y en el caso mío, me encantaba ver películas mexicanas desde chiquitico”, rememoró.
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Sin embargo, con el paso del tiempo, la relación se fue desgastando. Hace diez meses, ambos acordaron dejar de hablarse para evitar mayores conflictos y dar espacio a la sanación. “Tomamos una decisión por un tiempo de decir como las relaciones tóxicas, como nos dejamos de hablar. Todos los días llamo, todos los días está mi hermana al lado de ella: ‘¿Cómo está mi mamá?’. ‘Bien, ahí está, que saludos’. Yo escucho ahí: ‘Dígale que saludos también, que qué está haciendo’”, contó Vásquez, describiendo cómo la comunicación ahora ocurre a través de intermediarios familiares, principalmente su hermana y su padre.
A pesar de la distancia, el actor afirmó que el amor por su madre permanece intacto: “La amo con toda el alma, pero la escucha, en general, nos cuesta”. Reconoció además que este alejamiento no es definitivo y que anhela una reconciliación. “Realmente sí quiero reconciliarme con mi mamá, pero apenas lo estoy buscando”, reconoció ante las cámaras.
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Las palabras de Jimmy resonaron entre sus compañeros, quienes compartieron la importancia de sanar heridas del pasado y la necesidad de reflexionar sobre el impacto de la infancia en las relaciones adultas.
Durante la misma dinámica de confesiones en MasterChef Celebrity, el influenciador cartagenero Emiro Navarro conmovió profundamente a sus compañeros y al público al relatar las dificultades de su infancia.
Navarro compartió que creció en un entorno de pobreza y ausencia materna: “La imagen que no he podido borrar de mi memoria es la de mi mamá subiéndose a un bus para no regresar”, confesó ante las cámaras. Su madre debió migrar del pueblo para trabajar como empleada doméstica, mientras él quedó bajo el cuidado de su abuela y sus tías.
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La vida de Emiro estuvo marcada por el trabajo desde pequeño. “A mí me ponían a vender bolis, entonces yo desde muy niño iba con mi cabita junto con mi prima vendiendo bolis por el pueblo. Ahí nosotros trabajábamos, era para sobrevivir”, contó el creador de contenido, quien también recordó que su abuela fritaba empanadas y vendía almojábanas para sostener a la familia.
“Yo crecí realmente con personas trabajadoras, viéndoles en sus ojos el sufrimiento de no tener qué darme a mí y a mis primas”, relató, asegurando que sus anhelos no eran materiales, sino poder estar con su madre.
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Navarro también habló del rechazo y las burlas que sufrió por su forma de caminar y expresarse. “Era algo que yo no controlo, yo simplemente era yo y ya”, afirmó, señalando que esa autenticidad, que en su niñez fue motivo de sufrimiento, es ahora la base de su éxito en redes sociales. Emiro cerró su emotivo testimonio con una promesa cumplida: “Más nunca ni mi abuela ni mi abuelo va a vender más almojábana, ni mi abuela va a fritar más empanadas, ni mi mamá va a tener que trabajar más, porque aquí estoy yo ahora”. El estudio lo ovacionó, reconociendo su esfuerzo y resiliencia.