Con “muchísima ilusión” el presidente de la Asociación Valenciana de Astronomía (AstroAVA), Jordi Cornelles, afronta los días previos al eclipse solar. De vacaciones, pero atendiendo al teléfono para hablar con periodistas que, como nosotros, quieren saber más del excepcional fenómeno preguntando a quien hace tiempo que mira las estrellas por placer.
Por esa costumbre años ha adquirida, Cornelles y muchos de los socios de AstroAVA estarán el miércoles en el Centro Astronómico del Alto Turia, en Aras de los Olmos, una de las 9 localidades que la Generalitat Valenciana ha designado punto oficial de visualización del eclipse en la Comunitat Valenciana, un municipio de apenas 400 habitantes que espera más de 10.000 asistentes para admirar su cielo aquella tarde.
¿Cómo es de importante el eclipse solar? ¿Cómo lo debemos valorar?
Desde un punto de vista científico, no tanto como hace 121 años, que fue el último que pudimos ver desde desde Valencia y la Comunidad Valenciana. Entonces tenía un interés más científico para estudiar fenómenos físicos del Sol, ver la corona, o hacer los estudios pertinentes de la teoría de la relatividad de Einstein. Ahora básicamente es un evento social y la movilización social, el interés que genera este tipo de fenómeno astronómico es absolutamente brutal en todo el mundo. El interés que tiene realmente creo que es el de atraer al público, de acercarlo a la astronomía aprovechando este evento, ya que es algo extraordinario que no va a suceder hasta dentro de otros 30 años.

¿Cómo espera que sea?
No he visto ninguno todavía, este será mi estreno como observador de eclipses totales, pero por lo que todo el mundo comenta es un momento absolutamente mágico, emotivo, la gente se abraza, pueden aplaudir, llorar incluso, porque es algo tan extraordinario ver cómo el sol se va tapando delante de tus ojos... Ojo, siempre con precaución, con seguridad, pero ver cómo se va tapando el Sol es algo que no vamos a ver ya nunca más en nuestras vidas. Hay que vivirlo, y creo que la gente de eso es consciente.
¿Y cómo se prepara un experto como usted para visualizarlo?
No es nada difícil, no hay que ser experto para poder disfrutar de un evento como este. Simplemente es que tengamos las gafas adecuadas, los filtros adecuados, siempre homologados -en eso no nos cansaremos de insistir, no valen los cristales ahumados, ni las radiografías- y simplemente buscar un lugar donde el horizonte oeste despejado, que no hayan edificios, árboles, que no haya montañas que lo tapen, y desde ahí observarlo. Incluso desde la ciudad, si vives en un edificio que es suficientemente alto y puedes subir a la azotea y desde allí ver la puesta de sol te vale de sobra. No hay que hacer nada especial. Lo único es, si acaso, estar con gente, porque creo que eso todavía multiplicará más la emotividad que va a generar ese instante tan especial y tan extraordinario.
Podríamos decir que hay una cierta ilusión colectiva en lo que va a pasar la semana que viene, ¿cuánto hay de eso en la Asociación Valenciana de Astronomía?
Muy pocos de los 400 socios lo han visto y por supuesto hay una enorme expectación, una enorme ilusión, muchísimas ganas de poder disfrutarlo. Pero como estamos más concienciados, no nos preocupa tener que ir a desplazarnos a esos puntos específicos de observación puestos por las autoridades porque sabemos que desde cualquier lugar que tenga el horizonte despejado se va a ver. De hecho, hay socios que se quedan en València. Si para poder disfrutar de unos segundos más vas a tener que hacer un montón de kilómetros, y encima sabes que van a estar las carreteras absolutamente y totalmente colapsadas, durante todo el día, yo sinceramente creo que no vale la pena.
AstroAVA gestiona el centro astronómico de Aras de los Olmos, que está en rehabilitación tras un incendio este invierno. ¿Cómo está ahora mismo?
El edificio que se vio afectado está en fase de recuperación. Es algo lento porque había mucho que hacer de albañilería, de pintura, de limpieza, de reconstrucción de la madera quemada, del suelo donde está el telescopio. Todo esto y la parte eléctrica, que también es un dineral. Hay mucho, hay que hacer mucha inversión y lo vamos haciendo poco a poco, pero se está avanzando. El edificio que está siniestrado está de momento cerrado al público, pero sí que va a tirar adelante. Agradecemos muchísimo la solidaridad de la gente, hemos recibido muchísimas donaciones para ayudarnos en el crowdfunding.

¿Verá desde allí el eclipse?
Sí, como AstroAVA tenemos una autorización especial de las autoridades, de la Guardia Civil y Protección Civil, para que nuestros socios puedan acceder al observatorio, al perímetro vallado de nuestro observatorio. No vamos a utilizar el espacio que está destinado a los investigadores y fotógrafos que vengan de fuera, eso lo organiza el Ayuntamiento. La duración del eclipse en esa zona de la Muela de Santa Catalina y el observatorio de la asociación es de 1 minuto y 15 segundos de totalidad. En València son 59 segundos, 1 minuto casi, por eso digo que tampoco es necesario que se formen atascos y problemas de acceso. En Aras de los Olmos se calcula que puede haber ese día más de 10.000 personas para un pueblo de 400 y aunque el Ayuntamiento ha hecho, me consta porque estoy en contacto con ellos, unos esfuerzos tremendos para tener baños públicos, tener protección civil, posta sanitaria, etc. es un pueblo pequeño para dar servicio a tanta gente.
Por último, ¿cree que el eclipse y toda la información que ha generado hará que crezca el interés por la astronomía?
Claro, sin duda. La difusión que se consigue con la actual tecnología de comunicación contribuye evidentemente a difundir esta noticia y a trasladar a la población este interés, ese atractivo por todo lo que tenga que ver con los fenómenos astronómicos, por la Astronomía en general. Siempre se nota cuando hay un cometa, por ejemplo, un acercamiento del público a nuestra asociación para preguntar, acercarse al local o a hacerse socios. Lo veo muy útil para la sociedad, muy interesante porque ayuda a difundir este interés por la ciencia del cielo nocturno, de la Astronomía en general, lo que choca frontalmente con un problema de la sociedad moderna y que es que va contra la posibilidad de que el público disfrute de este cielo nocturno por el aumento absolutamente desmesurado, brutal, de la contaminación lumínica. Pero de eso ya hablaremos otro día.

Redactora en la Comunidad Valenciana. Escribe de actualidad empresarial y sociedad. Ha trabajado en VIA Empresa y Canal 9, y fue becaria en Las Provincias. Es licenciada en Periodismo y Comunicación y tiene un Máster en Periodismo Digital