Han pasado pocas horas desde que el liquidador de Sartor, Eduardo Godoy, le dio un golpe letal al actual directorio de Azul Azul, la sociedad anónima que rige los destinos de Universidad de Chile. El abogado que ejerce los derechos políticos del 63,07% de los papeles de la concesionaria estudiantil, exigió realizar una junta extraordinaria de accionistas para votar la revocatoria del actual directorio que dirige Cecilia Pérez.
Como Godoy administra la mayoría de los títulos, la mesa que se conformó en abril de este año, será removida. La ley establece un plazo máximo de 30 días corridos. Es decir, el próximo 16 de noviembre saldrán los siete directores elegidos por Michael Clark: Cecilia Pérez, Cristián Aubert, Luis Miguel Berger, Aldo Marín, Roberto Nahum, Pablo Silva y Francisco Aylwin.
La decisión del liquidador se produce tras conocerse la decisión del directorio, adoptada este jueves. “Contratar un equipo de abogados que, acompañados por el liquidador concursal, puedan contactar a la Universidad”, según una carta enviada por Cecilia Pérez a Eduardo Godoy, que fue publicada por este medio. La tardanza en la actuación del directorio molestó a Godoy. El liquidador, mandatado por los acreedores, impulsa la venta del porcentaje controlador de Azul Azul. Ya hay dos bancos de inversión trabajando en ese proceso: Landmark Alantra y Vector Capital.
“A mí me sorprendió todo esto”, afirma José Miguel Insulza en conversación con El Deportivo. El exministro del Interior es uno de los representantes del segundo paquete accionario más importante de la institución y junto al abogado José Ramón Correa continuarán en la institución una vez que Godoy nombre a sus siete representantes. También seguirán en su cargo los representantes de la Universidad de Chile: Andrés Weintraub y Héctor Humeres.
¿Por qué le sorprende?
Porque habíamos acordado el día antes decirle que sí al síndico (liquidador), a la petición que nos hizo a través de una carta. En agosto pasado nos pidió que designáramos a algunas personas para negociar con la Universidad de Chile un nuevo convenio y bueno, nosotros, en realidad, nos demoramos en hacer eso. No nosotros. Pero no se hizo.
¿Qué los demoró?
Había directores que decían que negociáramos nosotros, el directorio, y nosotros sabíamos que la Universidad de Chile no tenía confianza en algunos directores. Entonces, en eso, se nos pasó el mes, digamos, pasó un tiempo. Y finalmente decidimos contestar que sí, que íbamos a nombrar a personas para negociar. Pero que serían abogados y finalmente, él (el liquidador) nos escribió para proponer nombres. Ahora no solamente debíamos elegir gente, sino también teníamos los nombres de quienes designar.
¿El liquidador les mandó los nombres para la comisión negociadora?
Un listado de nombres, exacto.
¿De abogados o de directores?
Le voy a decir lo siguiente: incluso hubo en el directorio la discusión acerca de si aceptarlo o no. Pero el señor que revisa la legalidad de estas cosas nos dijo que no podíamos hacerlo, porque no se le puede dar poderes a un mismo agente para negociar por nosotros o a personas que no conocíamos. Entonces, le respondimos que nosotros estábamos de acuerdo con su petición y que queríamos nombrar a las personas y contrataríamos un estudio de abogados para que nos representara. Y bueno, al día siguiente, el optó por la disolución.

¿Por qué cree que el liquidador tomó esa decisión?
Yo soy un tipo de buena fe. Siempre quiero creer que la gente actúa de buena fe. Pero la verdad es que aquí tengo varias dudas.
¿Cree que hay personas detrás que se quieren apoderar del club?
No, no, no. Pero hay gente que piensa eso. Yo la verdad es que no sé lo qué va a pasar. Francamente, dependerá mucho de lo que haga el síndico, porque él es el dueño ahora. Él tiene siete directores y va a tener la posibilidad de nombrar al presidente. Y frente a ellos va a haber dos directores de minoría, que somos nosotros, probablemente, José Ramón Correa y yo, y dos directores que representarán a la universidad.
Pero cuáles son sus dudas...
No entiendo por qué se hizo este cambio tan bruscamente. Yo me enteré de que esto iba a pasar, de que esto era una posibilidad, dos horas antes de que ocurriera.
¿Pero por qué cree usted que sucedió?
Para mí siempre estuvo claro que si se ratificaba todo lo que sucedió y se nombraba a un síndico, la Universidad de Chile y el mismo síndico iban a presionar para que los cargos de directorio cambiaran, porque hay gente que no representaba a nadie, pues su representado está preso (Michael Clark). Pero lo que no entiendo es por qué se hizo de la noche a la mañana, sin conversar con nadie, sin informar que se haría.
Pero si los siete directores de Sartor ya no representaban a nadie. ¿No era mejor cambiarlos ya que no presentaron su renuncia cuándo todo esto explotó?
Sí, a lo mejor deberían haber renunciado. Pero la verdad es que optaron más por seguir funcionando. Y debo decir que han funcionado bastante bien. O sea, lo engañaría si le digo que había algo raro. Las reuniones de comisiones se realizaban, el fútbol está compitiendo, se gestionan bien los ingresos y los gastos y nunca se buscó hacer algo impropio. Todo lo contrario. Hacían su trabajo y nada más. Pero, lamentablemente, como le decía yo, representaban a gente que ya no está.
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