Julián Alvarez necesitaba experimentar la sensación de este sábado, aún más satisfactoria que la vivida el martes. El disfrute del gol, de ser útil, de ser el responsable de los importantes puntos que sumó Atlético Madrid. Porque luego de anotar ante Stuttgart por primera vez en la temporada tras la novela que protagonizó en el verano europeo por el deseo de marcharse, tenía por delante el desafío de ratificar su reaparición goleadora en el estadio Metropolitano y ante la gente que venía hostigándolo. Lo logró, ya que convirtió el único tanto del triunfo colchonero frente a Deportivo La Coruña. Pero eso no fue lo único destacable de la noche madrileña: para dar otro paso, Julián se disculpó con la gente tras el encuentro, en la primera vez que se expresaba en público desde que estalló el conflicto. La reconciliación va camino a ser.
Era un desarrollo ajustado el que le había planteado el conjunto que ascendió hace unos meses a la primera división de la Liga de España. Al descanso las cosas estaban igualadas y con candados en los arcos. Hasta que al segundo minuto de juego de la segunda mitad, apareció la Araña. Reapareció. El centro bajo de Alejandro Grimaldo lo encontró en el área chica y el delantero argentino definió inteligentemente por sobre la estirada del arquero Leo Román.
Alegría enorme para el cordobés, aunque también es cierto que se lo observó algo dubitativo. La reacción del festejo parecía esperar un aval. Le sobraban ganas de celebrarlo, pero el interrogante alrededor de qué devolución recibiría desde las tribunas, inmerso en la mala relación que activó su intención de irse del club para cumplir su ”sueño” -llamado Barcelona-, lo dejó expectante.
Sin embargo, fue la felicidad de sus compañeros lo que, primero, le sacó la sonrisa. De hecho, no le dieron tiempo a salir del arco. Era evidente que no se detenían en la importancia del gol, sino en quién lo había aportado: lo quieren a Julián. Entonces, Marcos Llorente le dio un fuerte abrazo, seguido de los que Lee Kang-In y Giuliano Simeone le dedicaron inmediatamente. Luego, se sumó el resto del equipo.
El público, lógicamente, gritó el gol efusivamente. También aplaudió, reconociendo al atacante. Más tranquilo, Alvarez entonces procedió a su festejo característico, lanzando telarañas con sus dos manos. Ahora bien, la secuencia posterior empieza a establecer que, si el campeón del mundo en Qatar 2022 se mantiene así de encendido, aquel enojo de los hinchas colchoneros puede ser inolvidable, pero pasajero.
Porque cuando la voz del estadio anunció el gol y dio pie a la animación habitual europea, en la que se deja que la gente complete el nombre del goleador de turno, al lanzar “Juliááán”, la respuesta desde las gradas fue estruendosamente unánime: “¡Alvarez!“, gritaron tres veces, cerrando con aplausos.
Vaya si sirvió: valió tres puntos fundamentales para asegurarse no perderle pisada, justamente, al cuadro catalán, que este domingo juega el clásico ante Real Madrid. Entonces, tras dos goles en cuestión de cuatro días, Julián entendió que era el momento para empezar a construir la conciliación.
“Quería pedir disculpas a nuestra gente por mis palabras durante el Mundial. La verdad es que fueron una equivocación de mi parte, tanto las formas como el momento. Sobre todo, porque entiendo a la gente y su enojo; como hincha, yo también me hubiera enojado”, inició el futbolista, de 26 años, tras la victoria con su gol. Y continuó agradeciendo: “Además, por cómo me han apoyado siempre durante estos años. También estas últimas semanas han sido muy generosos y eso lo valoro mucho. Y al equipo le quiero agradecer porque me han apoyado durante todo este tiempo. Tenemos cosas muy importantes por delante”.
Entendió que era el momento ideal para empezar a sacarle piedras a una mochila pesada: la gente no se olvida rápido de las cosas que le irritan, máxime si las generan los protagonistas de su casa. No obstante, los goles que cayeron repentinamente, su decisión de cambiar su representante (detalle no menor, en pos de mejorar los vínculos y retomar su futuro) y estar comprometido con su actual equipo empieza a hacer todo más llevadero. “Ojalá que sí, con trabajo y humildad”, se refirió al hecho de volverse a ganar el cariño de la hinchada.
Por eso, Diego Simeone, entrenador del equipo rojiblanco, le terminó dedicando un espacio para colaborar con la causa y también elogiarlo. “Yo valoro mucho de las personas el momento en que piden perdón. Porque pedir perdón no es fácil. Cuando uno lo pide desde el sentimiento y lo emocional, le doy muchísimo valor. Julián es un chico magnífico, humilde, trabajador, que quiere a sus compañeros y es muy respetuoso. La verdad que le agradezco su perdón porque lo posiciona en el lugar de donde es él”, declaró el Cholo en la conferencia de prensa.
En tanto, los medios españoles, tanto madrileños como catalanes, se hicieron eco de las disculpas de Julián en sus títulos: no hubo nada más importante, más allá de sus goles y la previa del clásico Barça y Real Madrid. En el desglose, coincidieron en que “poco a poco empieza a ganarse el perdón” refiriéndose a una noche digna de “redención”.
Julián Alvarez volvió a activarse, como en sus mejores tiempos. Por algo, algún día lo compró Manchester City, lo mismo este Atlético de Madrid y fue ambición de Barcelona. Porque cuando su chip está encendido, es capaz de cambiar abucheos por reconocimiento en solo cuatro días. Se lo ganó.
Por Franco Tossi