Julián Álvarez está sufriendo. Pancartas señalándole, insultos de la afición en la grada, insultos en las redes. Ha perdido la sonrisa, el entusiasmo, la alegría, pero no la determinación por cumplir su deseo de jugar en el Barça. El futbolista ha rechazado una oferta del Arsenal presentada por el Atleti como la solución a lo que ahora perciben como un grave problema. Porque la cabezonería colchonera por negar el traspaso del delantero al Barça ha generado un efecto boomerang: ahora tienen a un jugador emocionalmente hundido y con la afición exigiendo que se vaya. Sin Julián preparado y con la grada indignada. Una gestión nefasta.
La ‘Araña’ es el ‘9’ que quiere el Barça. Julián sólo quiere vestir de azulgrana. No se ha escondido. Ha sido valiente comunicándolo primero al club, después públicamente en el Mundial, en conversación con Simeone, mirando a los ojos a sus compañeros de vestuario. Se ha expuesto sin coraza, a corazón abierto, demostrando que cambiar de club no es un capricho sino una decisión de vida. Otros envían a sus representantes o se mueven entre bambalinas, Julián Álvarez ha demostrado una valentía y una determinación que obliga al Barça a mantenerse junto a él hasta el final. El futbolista ha creado unos lazos con el club blaugrana imposibles de romper ni con presiones, ni con chantajes, ni con pancartas.
Barcelona espera y a la Ciudad Condal aterrizará José Mourinho con su nuevo proyecto madridista para ponerlo a prueba en el templo de Cornellà. ‘Mou’ visualizó un Madrid con Rodri dándole coherencia táctica a un equipo que se rompía en el centro del campo, ahora tendrá que inventar con Bernardo Silva, suplente con Portugal en el Mundial. Exige el entrenador a su equipo defender con once, trabajar, conceptos básicos que en los últimos años del madridismo habían sido desterrados. La convivencia Mbappé-Vinicius, el control del ego de Bellingham, el papel de Arda Güler o saber si a Diomande le pesará haber costado hasta 140 millones de euros son algunas de las incógnitas. El Espanyol está preparado para sorprender a este Madrid en construcción y arruinarle a Mourinho la vuelta a LaLiga.