H&M Home lanza su primera colaboración de mobiliario con una diseñadora de firma, para ampliar su universo más allá de textiles y objetos decorativos. Y lo hace fichando a una creadora con un lenguaje tan reconocible y potente como Kelly Wearstler. La gran dama del diseño de interiores de la Costa Oeste estadounidense ha creado una colección de 29 piezas que va del mueble modular al objeto escultórico, más una cápsula de moda de ocho prendas que traduce ese mismo vocabulario formal al armario. 

El proyecto marca un salto para ambas partes; para H&M Home, porque introduce mueble dentro de una colaboración de diseño por primera vez en su historia; para Wearstler, porque supone su primera incursión en el terreno de la producción a gran escala.

Jarrones trampantojo Cyma Vase: de madera y bidimensionales vistos de frente,  revelan un recipiente funcional vistos de lado

Jarrones trampantojo Cyma Vase: de madera y bidimensionales vistos de frente,  revelan un recipiente funcional vistos de ladoSean Thomas

Si hay un hilo conductor en esta colaboración, es la idea del objeto como ancla de los pequeños rituales diarios. Wearstler explica que el punto de partida fue preguntarse cómo los objetos pueden dar forma a un espacio, y de ahí surgió la voluntad de crear piezas escultóricas, expresivas y táctiles, pensadas para perdurar en el tiempo.

Kelly es una diseñadora muy poderosa. Siempre ha tenido una estética fuerte y un lenguaje audaz”

Evelina Kravaev-Söderberg

directora de Diseño y Creatividad de H&M Home

Para Evelina Kravaev-Söderberg, directora de Diseño y Creatividad de H&M Home, la elección de Wearstler responde a una voluntad de contraste deliberado: “Kelly es una diseñadora muy poderosa. Siempre ha tenido una estética fuerte, un lenguaje de diseño audaz y confiado -suelo decir que ella no susurra-. Queremos mostrar esa estética a nuestros clientes, llevar esa visión a nuevas audiencias, y cada diseño es único: estas piezas nunca se habían visto antes”.

Sillas Noxen

Sillas NoxenGemma Warren

Ese equilibrio entre lo artesanal y lo accesible -el gran desafío de cualquier colaboración de diseño “democrático”- definió buena parte del proceso creativo, que tuvo que resolver también cuestiones muy poco glamurosas pero decisivas: dimensiones de envío, embalaje, logística. La ambición formal tuvo que negociar con la practicidad de fabricar mobiliario a escala global, algo que ni la marca ni la diseñadora habían afrontado juntas hasta ahora.

Un palazzo barroco como primera vitrina

La colección tuvo su primera aparición pública en abril, durante Milan Design Week 2026, en un enclave poco habitual para una marca de gran distribución: el Palazzo Acerbi, un palacio barroco del siglo XVII en pleno Corso di Porta Romana que llevaba generaciones cerrado al público. Allí, entre el 21 y el 26 de abril, H&M Home mostró un adelanto de trece piezas de la colección completa, en una instalación producida por Studio Boum.

El montaje jugaba deliberadamente con el contraste: frescos originales, techos altísimos y columnatas históricas como telón de fondo para un mobiliario de líneas geométricas y contemporáneas. Frente a la ornamentación del palazzo, las formas de Wearstler -el sillón modular, las lámparas de jaula, el jarrón de efecto trampantojo- funcionaban casi como una intervención escultórica dentro de un espacio museístico. La experiencia se completaba con un aroma diseñado expresamente para la ocasión por la propia Wearstler junto al estudio Side Hustle de Los Ángeles, con notas de azahar, jazmín, membrillo japonés, mate y palo santo, pensado para envolver cada sala en una atmósfera coherente con la colección.

Lámpara Morra, mesilla Solin y asiento Poma

Lámpara Morra, mesilla Solin y asiento PomaSean Thomas

Wearstler, que llevaba más de una década asistiendo a la feria pero nunca había expuesto en ella, describió la primera vez que entró en el edificio como un momento que la detuvo en seco: siglos de historia entrando en conversación directa con la colección. Para Kravaev-Söderberg, el hallazgo del palazzo fue el punto en el que todo encajó, gracias a cómo su paleta cromática dialogaba de forma natural con los materiales de las piezas.

La gran dama del diseño de la Costa Oeste

Que H&M Home haya elegido a Wearstler para su primera incursión en mobiliario no es casual. Wearstler empezó haciendo diseño gráfico, no interiores. Ese desvío -de la página impresa al espacio habitado- se nota todavía en la manera en que compone una habitación, como si cada mueble fuera un elemento tipográfico dentro de una composición más grande. Fundó su estudio en Los Ángeles en 1995 y, desde entonces, ha ido cargando su currículum de proyectos que definen buena parte de la estética hotelera de los 2000: el Viceroy de Santa Mónica, la cadena Proper Hospitality, el Four Seasons de Anguila. The New Yorker la bautizó como la gran dama del diseño de interiores de la Costa Oeste, y no exagera: su estilo -color saturado, materiales nobles combinados sin miedo, un eclecticismo que va de la Bauhaus al arte japonés- es reconocible a primera vista, algo poco frecuente.

Con los años, el estudio se ha expandido mucho más allá del interiorismo: producto, joyería, moda, dirección creativa. Esa vocación multidisciplinar explica por qué una colaboración como esta, que cruza mobiliario y ropa bajo un mismo lenguaje visual, le sienta con naturalidad. Es también, hasta ahora, terreno inexplorado en un sentido muy concreto: pese a más de tres décadas de carrera, Wearstler nunca había presentado trabajo en Milán, la capital mundial del diseño de interiores. Esta colaboración con H&M Home iba a cambiar eso, y explica por qué su nombre pesa tanto en el relato de esta colección: no es una firma prestada, es la garantía de autoría detrás de cada pieza.

Modularidad como sistema arquitectónico

El corazón conceptual de la colección es la modularidad entendida como sistema. Las piezas Hero están concebidas para reconfigurarse, multiplicarse y dialogar entre sí: Poma, el sillón de acento tapizado, combina una forma compacta con una suavidad táctil que se transforma en dos sofás de dos plazas al unirse. Y Avern, el sillón de geometría angular y facetada, aporta una presencia escultórica sin renunciar a la comodidad. Por su parte, Solunam, la butaca lounge de volúmenes casi etéreos, se convierte en sofá al multiplicarse y Ortra, la mesa de centro, funciona sola o se repite para generar una superficie circular de mayor escala.

Más allá del mobiliario de gran formato, la colección despliega una serie de piezas pensadas para marcar el pulso de lo cotidiano. Tres lámparas -cada una disponible en dos tamaños-condensan la diversidad material de la propuesta: Emera estructura de jaula y base textil; Aurex, de silueta metálica, y Morra, trabajada en cerámica. A su alrededor, un elenco de objetos decorativos completa la narrativa: los candelabros Cova, el jarrón Cyma, el perchero metálico Mona, mesas auxiliares y taburetes. Madera, metal, mármol, cerámica y textiles se combinan en un juego constante entre lo sólido y lo escultórico, entre la solidez del objeto y su vocación táctil.

Kelly Wearstler también ha colaborado con ocho piezas de ropa que despliegan siluetas entre lo relajado y lo refinado

Kelly Wearstler también ha colaborado con ocho piezas de ropa que despliegan siluetas entre lo relajado y lo refinadoSean Thomas

La cápsula ready-to-wear

La colaboración se extiende al armario con ocho piezas que despliegan seis siluetas entre lo relajado y lo refinado. Hombros marcados y líneas alargadas conviven con pantalones caídos y vaqueros que se acumulan en el tobillo, en un ejercicio de aparente descuido muy calculado.

La propuesta de abrigo es la más contundente: una gabardina de algodón encerado con cuello de cuero superpuesto y solapa a juego, junto a una cazadora de cuero cropped sin cuello y con cremalleras en las mangas. La falda de lentejuelas y el vestido lencero con estampado de jarrones aportan la nota más festiva de la cápsula, mientras que una camisa blanca de corte boyfriend con hombreras y una camiseta blanca cropped bordada con motivo de jarrón trasladan el lenguaje decorativo de la colección al terreno de lo cotidiano.

Con esta colaboración, H&M Home no solo suma una firma de prestigio a su historial de colaboraciones, sino que se atreve, por primera vez, a llevar ese lenguaje al mueble, el terreno más exigente del diseño de interiores en términos de producción y logística.

Queda la pregunta que planea sobre toda colaboración de este tipo: si el diseño de autor puede sobrevivir a la escala industrial sin perder su identidad. En este caso, el argumento se sostiene en piezas pensadas para durar, para reconfigurarse, para acompañar los rituales de quien las habita, una traducción razonablemente fiel del mundo de Wearstler a un catálogo accesible.

La colección Kelly Wearstler x H&M Home está disponible desde el 3 de septiembre en tiendas seleccionadas y en HM.com. La cápsula ready-to-wear se vende exclusivamente online

Begoña Corzo Suarez