Un intenso bombardeo ruso contra varias ciudades de Ucrania dejó al menos siete muertos y más de 80 heridos, según autoridades ucranianas, en una nueva jornada de ataques que golpeó viviendas, oficinas y edificios de uso civil. Kiev volvió a ser uno de los principales objetivos, con drones que alcanzaron distintos puntos de la capital durante varias horas.

El ataque tuvo consecuencias especialmente graves en el centro de Kiev. Un dron impactó contra un edificio de la Academia Nacional de Ciencias de Ucrania, donde se desató un incendio y murió una mujer. Otras seis personas resultaron heridas en ese lugar. El edificio, de valor histórico e institucional, quedó parcialmente dañado por el impacto y el fuego.

Poco después, otro ataque alcanzó el centro médico de la red privada Dobrobut, situado en la calle Antonovycha, en el centro de la capital. El impacto provocó incendios y daños en distintas partes del inmueble y dejó siete heridos, seis de ellos trabajadores del centro, según informó la propia red Dobrobut.

La explosión afectó tanto los pisos superiores, donde funciona la Academia Dobrobut, como las áreas de la policlínica ubicadas en los niveles inferiores. La onda expansiva rompió ventanas de varios pisos y también resultó dañado equipamiento médico. Los equipos de emergencia acudieron al lugar y trasladaron a algunos heridos a centros asistenciales. Todos los empleados y pacientes que se encontraban allí sobrevivieron al ataque.

La red médica informó además que el edificio de la calle Antonovycha ya había sido alcanzado anteriormente durante la guerra. Después del nuevo impacto, el centro debió suspender temporalmente su actividad mientras se evaluaban los daños. El resto de las sedes de Dobrobut continuó funcionando.

Los ataques sobre Kiev también provocaron daños en edificios de oficinas, viviendas y otros establecimientos. Una segunda oleada de drones golpeó zonas no residenciales de la ciudad, mientras los servicios de emergencia trabajaban en distintos puntos afectados. El alcalde Vitali Klitschko informó que decenas de personas resultaron heridas durante la jornada y que entre ellas había niños.

La ofensiva, sin embargo, se extendió mucho más allá de la capital. En Dnipró, en el centro-este del país, los ataques rusos provocaron varias muertes y dejaron heridos, mientras otras ciudades también registraron daños. Las autoridades ucranianas denunciaron que la magnitud de la operación obligó a mantener durante horas la alerta aérea.

Según la información difundida por las autoridades ucranianas, Rusia empleó una gran cantidad de drones durante la jornada, con Kiev y su región entre los principales objetivos. Las defensas aéreas afirmaron haber interceptado una parte importante de los aparatos, aunque varios alcanzaron sus blancos o provocaron daños al caer sobre zonas urbanas.

La sucesión de ataques volvió a poner en primer plano el impacto de la campaña aérea rusa sobre la infraestructura civil ucraniana. En Kiev, el daño a una institución científica y cultural y el impacto sobre una clínica privada se sumaron a los ataques contra viviendas y oficinas, en una jornada marcada por incendios, heridos y operaciones de rescate.

El presidente Volodimir Zelenski afirmó que Rusia deberá responder por los ataques y reclamó a los aliados de Ucrania mantener la presión sobre Moscú. Mientras continúan las tareas de emergencia, las autoridades siguen evaluando los daños provocados por una ofensiva que volvió a llevar la guerra al corazón de la capital ucraniana. La jornada dejó víctimas y daños en centros médicos y edificios de uso cotidiano, una vez más.

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