
La edad a la que podrán jubilarse quienes empiezan ahora su vida laboral es una de las grandes incógnitas de las próximas décadas. El envejecimiento de la población y el aumento de la esperanza de vida han llevado a numerosos países a retrasar progresivamente el retiro. Sin embargo, el economista Santiago Niño-Becerra considera que dentro de unos 35 años habrá otro factor que puede cambiar por completo este debate: el avance de la tecnología.
Niño-Becerra ha expuesto esta idea en su cuenta de X a raíz de una previsión de la OCDE sobre la edad normal de jubilación en 2060. Según esa estimación, quienes entraron en el mercado laboral en 2022 podrían retirarse entre los 62 y los 74 años en el caso de los hombres y entre los 60 y los 74 en el de las mujeres, dependiendo del país.
PUBLICIDAD
El economista respondió a esas cifras con su propia previsión sobre cómo podría cambiar el mercado laboral: “En mi opinión, en el 2060, para generar PIB serán necesarias muy pocas personas y las que lo sean dejarán de serlo mucho antes de que lleguen a esa edad”, escribió. Y añadió: “En 34 años la tecnología alcanzará niveles hoy inimaginables”.
La reflexión de Niño-Becerra no plantea directamente cuál será la edad legal de jubilación en España dentro de tres décadas. Su argumento apunta a una cuestión diferente: cuántas personas serán necesarias para producir bienes y servicios y generar actividad económica a medida que avance la tecnología.
PUBLICIDAD
Según su planteamiento, dentro de varias décadas podría hacer falta una cantidad de trabajadores mucho menor que en la actualidad para generar el mismo nivel de actividad. Por eso considera que muchas personas podrían dejar de ser necesarias en el mercado laboral antes de alcanzar las edades de retiro que hoy aparecen en las proyecciones.
Se trata, en cualquier caso, de una opinión personal del economista sobre la evolución futura del trabajo, no de una previsión oficial sobre el sistema de pensiones. Niño-Becerra tampoco concreta en ese mensaje qué tecnologías provocarían esa transformación ni qué empleos se verían más afectados.
PUBLICIDAD
La inteligencia artificial sí está modificando ya algunas tareas y ocupaciones, aunque los organismos internacionales son prudentes sobre su impacto final en el empleo. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que uno de cada cuatro trabajadores en el mundo desempeña una ocupación con algún grado de exposición a la IA generativa, pero señala que el escenario más probable es la transformación de los puestos de trabajo y no su sustitución completa, ya que muchas tareas siguen necesitando intervención humana.
Mientras esas transformaciones avanzan, en España, la edad ordinaria de jubilación continúa aumentando de forma gradual conforme al calendario establecido por la reforma de las pensiones.
PUBLICIDAD
En 2026, una persona puede jubilarse a los 65 años si acredita al menos 38 años y tres meses cotizados. Quienes no alcancen ese periodo tienen que esperar hasta los 66 años y 10 meses para acceder a la jubilación ordinaria.
El calendario culminará en 2027. A partir de ese año, podrán retirarse a los 65 quienes acumulen 38 años y seis meses o más de cotización, mientras que la edad ordinaria será de 67 años para quienes no lleguen a ese periodo.
Las proyecciones sobre la jubilación parten de las reglas actuales y de cómo se espera que evolucione la población en las próximas décadas. Sin embargo, esos cálculos no permiten anticipar con precisión cómo cambiarán el mercado laboral, la productividad o la organización del trabajo.
PUBLICIDAD
Es ahí donde se sitúa la reflexión de Niño-Becerra. Su planteamiento introduce una incógnita más: si en el futuro hace falta mucha menos mano de obra para producir lo mismo o más, también podría cambiar la relación entre empleo, vida laboral y jubilación.