Un conjunto de diez edificios y complejos urbanos modernistas vinculados a la transformación de Tashkent ha sido inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco, lo que otorga reconocimiento internacional a un período singular de la historia arquitectónica de Asia Central.
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Con el título oficial "Arquitectura modernista de Tashkent: modernidad y tradición en Asia Central", este bien en serie reúne construcciones levantadas entre la década de 1960 y principios de la de 1990.
Unesco describe el conjunto como un ejemplo de cómo la arquitectura modernista internacional se adaptó a las tradiciones culturales locales, las condiciones climáticas y los riesgos sísmicos que afronta la capital uzbeka.
La decisión se adoptó durante el 48.º periodo de sesiones del Comité del Patrimonio Mundial de la Unesco, celebrado en Busan, República de Corea, del 19 al 29 de julio de 2026. El bien fue inscrito según el criterio IV, que reconoce ejemplos sobresalientes de desarrollo arquitectónico o urbano representativo de un periodo significativo de la historia de la humanidad.
Una ciudad moderna que se forja tras un terremoto
La transformación modernista de Tashkent había comenzado antes del devastador terremoto de 1966, pero la catástrofe aceleró la reconstrucción de la ciudad a una escala mucho mayor.
Nuevas avenidas, plazas públicas, conjuntos residenciales, museos e instituciones culturales redefinieron la capital. Los principios del modernismo internacional se combinaron con patios, logias, decoración geométrica y obras de arte monumentales inspiradas en las tradiciones arquitectónicas y artesanales de Uzbekistán.
Los diseños también respondieron a las necesidades prácticas de la región. Se emplearon fachadas profundas, celosías y espacios sombreados para mitigar el intenso calor del verano, mientras que los nuevos métodos constructivos reflejaban la necesidad de una mayor resistencia a los terremotos.
Los diez elementos que lo componen son el edificio residencial Zhemchug, o "Perla"; el Museo Estatal de Historia; la Sala de Exposiciones Central de la Academia de Artes; la estación de metro Kosmonavtlar; el Gran Horno Solar, también conocido como Heliocomplejo del Sol; el Palacio de la Amistad de los Pueblos; el Museo Estatal de Artes; el Circo Estatal; el Mercado de Chorsu; y el Palacio de Cine Alisher Navoi.
Nueve de los diez se sitúan a lo largo de los principales ejes urbanos creados durante la reconstrucción del centro de Tashkent. El Gran Horno Solar, un complejo científico experimental terminado a finales de la década de 1980, se encuentra fuera de la capital, cerca de Parkent.
En conjunto, estos lugares muestran cómo la arquitectura modernista se aplicó a una amplia gama de funciones públicas y cotidianas, desde la vivienda y el transporte hasta los museos, el ocio, el comercio y la investigación científica.
"Esto es un reconocimiento del valor no solo de edificios individuales, sino de toda una época", afirmó Saida Mirziyoyeva, jefa de la Administración Presidencial de Uzbekistán.
Para Mirziyoyeva, la arquitectura creada tras el terremoto reunió el diseño moderno, las tradiciones de Asia Central y soluciones adaptadas al clima del país.
Conservar una capa reciente de historia cultural
Muchos de los edificios siguen en uso y continúan dando forma a la vida cotidiana en Tashkent. Su inscripción refleja una reevaluación más amplia de la arquitectura del siglo XX, que a menudo ha recibido menos protección que los monumentos antiguos pese a su importancia para la identidad y la memoria colectiva de las ciudades contemporáneas.
La presidenta de la Fundación para el Desarrollo del Arte y la Cultura de Uzbekistán y de la Comisión Nacional del país para la Unesco, Gayane Umerova, señaló que la inscripción sitúa una parte importante de la historia arquitectónica reciente de Uzbekistán dentro del relato internacional del patrimonio del siglo XX y del movimiento modernista global.
"Estos edificios reflejan cómo Tashkent imaginó la vida pública, la identidad colectiva y el futuro a través de la arquitectura", afirmó Mirziyoyeva.
"El reconocimiento de la Unesco también conlleva una responsabilidad a largo plazo: conservar estos edificios con rigor, mantenerlos integrados en la vida de la ciudad y transmitir su legado a las generaciones futuras".
Los sitios culturales y naturales de Uzbekistán en la Lista del Patrimonio Mundial
La inscripción eleva a seis el número de bienes culturales de Uzbekistán en la Lista del Patrimonio Mundial. Los otros cinco son Itchan Kala, en Jiva; los centros históricos de Bujará y Shakhrisyabz; Samarcanda, encrucijada de culturas; y el bien transnacional Rutas de la Seda: corredor Zarafshan Karakum.
El país cuenta además con dos bienes naturales en la lista. El Tien Shan occidental, inscrito en 2016, incluye las secciones Maidantal y Bashkizilsay de la Reserva Estatal de la Biosfera Natural de Chatkal, en Uzbekistán, una zona conocida por sus paisajes montañosos, sus bosques y su rica biodiversidad.
Los desiertos de invierno frío de Turan, inscritos en 2023, incluyen cinco componentes en el oeste de Uzbekistán: Saigachy, Saigachy Beleuli, Saigachy Duana, Saigachy Zhideyli y Ustyurt meridional. Como parte de un bien transnacional más amplio compartido con Kazajistán y Turkmenistán, estas áreas protegen ecosistemas desérticos adaptados a condiciones de extrema aridez, inviernos fríos y veranos calurosos.