La eventual venta de la emblemática La Casa de Toño avanza, al menos eso es lo que se comenta en el sector financiero, y es que es una operación que se estima puede estar en alrededor de los 400 millones de dólares, así la relevancia.

Eduardo Osuna (Ilustración de Lorena Martínez)

Hasta ahora, esta transacción es conducida por BBVA México, cuyo vicepresidente y director general es Eduardo Osuna. En el proceso, además de fondos de inversión, hay grupos empresariales que estarían analizando la posibilidad de participar, anote a Alsea y Grupo Gigante, pero el interés es grande por participar de diversos jugadores.

Alsea, por cierto puede resultar particularmente llamativo por la dimensión que ya tiene su operación en México y es que la empresa, dirigida por Christian Gurría, reportó que durante el segundo trimestre de 2026 sus ventas en el país representaron 57.9 por ciento de sus ingresos totales, con un crecimiento de 4.2 por ciento, para alcanzar 12 mil 160 millones de pesos.

El desempeño fue impulsado, entre otros factores, por el segmento de Restaurantes de Servicio Completo, donde Chili’s se benefició del Mundial. Este negocio registró un crecimiento de 5.4 por ciento en ventas mismas tiendas. Alsea cerró el trimestre con 2 mil 534 unidades de sus distintas marcas en México.

Es decir, si Alsea estuviera entre los interesados en La Casa de Toño, no sería un jugador ajeno al negocio de consumo y restaurantes, sino una compañía con una plataforma importante para operar, expandir y eventualmente integrar una marca con reconocimiento entre los consumidores.

La Casa de Toño es de esas marcas que forman parte de la memoria comercial de varias generaciones y es que su historia y el concepto que construyó a lo largo de los años son precisamente parte del valor que hoy se pone sobre la mesa. Por eso, más allá del precio de la transacción y de los planes que se tengan de expandir el negocio, la pregunta es qué sucederá con la marca una vez que cambie de manos, si es que se concreta la operación.

En México hay antecedentes de operaciones similares. En 2005, Grupo Bimbo adquirió El Globo a Grupo Sanborns por mil 350 millones de pesos. La cadena, fundada en 1884, tenía entonces más de 170 establecimientos y cuatro unidades de producción. Fue una operación que permitió a Bimbo, entonces bajo la dirección de Daniel Javier Servitje Montull, entrar de lleno al negocio de la pastelería fina.

La comparación sirve para recordar que comprar una marca emblemática implica un reto adicional: conservar aquello que la hizo relevante. En el caso de La Casa de Todo, en donde sus propietarios siempre han optado por un bajo perfil, el desafío para quien se quede con ella, esto en dado caso que los dueños originales cedan el control, será crecer, modernizar y hacer más rentable el negocio, pero sin sacrificar la calidad y el servicio que los clientes reconocen.

Porque una cosa es comprar una empresa y otra, mucho más difícil, es comprar la confianza que una marca ha construido durante décadas y que está tan arraigada por sus precios y rapidez en la atención, por lo que la verdadera prueba de concretarse la venta, la alianza o bien el tener más recursos para expandirse con recursos frescos, será mantener aquello que ha hecho que La Casa de Toño sea un referente y una marca emblemática.

El reto de la inversión mixta

Luz Elena González (Ilustración de Lorena Martínez)

La política energética impulsada desde la Secretaría de Energía, encabezada por Luz Elena González, empieza a tomar forma con un modelo que busca atraer capital privado sin ceder la rectoría del Estado. El acuerdo entre la Comisión Federal de Electricidad (CFE) que lleva Emilia Calleja y Cubico Sustainable Investments es, hasta ahora, uno de los ejemplos más claros de esta estrategia.

La alianza contempla cinco proyectos renovables por 578 MWac, además de 175.7 MW de almacenamiento en baterías, y una inversión cercana a mil millones de dólares durante los próximos 25 años.

Los proyectos estarán en Tamaulipas, Nuevo León, Campeche y la Península de Yucatán, justamente en regiones donde la demanda eléctrica crece al ritmo de la industria y la actividad económica. El primer proyecto, Altamira Solar, arrancaría construcción en diciembre de 2026 y los demás en el segundo trimestre de 2027.

Pero aquí estará la verdadera prueba y es que anuncios de inversiones hay casi todos los días, lo relevante es que se garantice que se ejecuten en tiempo y forma y ahí, la participación del sector privado es clave, aunque se requieren reglas claras, certidumbre y capacidad de ejecución.

Por lo pronto, las inversiones e intenciones están a la vista: generar de manera más rápida electricidad y tener la ansiada seguridad energética es el reto, ojalá se alcance.

La otra infraestructura estratégica

Cuando se habla de infraestructura estratégica, pensamos en aeropuertos, carreteras, puertos o electricidad. Pero hay una que rara vez aparece en la conversación: la que garantiza que hospitales, escuelas, fábricas y programas sociales puedan recibir alimentos todos los días.

Jack Landsmanas (Ilustración de Lorena Martínez)

Ahí, hay que seguir el trabajo y los números de Corporativo Kosmos, encabezado por Jack Landsmanas, que opera con más de 12 mil colaboradores en 30 estados, 600 comedores y 25 centros de distribución. Atiende más de 3 mil 500 puntos, entrega más de 3.5 millones de comidas diarias y moviliza alrededor de 26 mil toneladas de insumos al mes, unas 900 toneladas cada día, para más de 400 clientes públicos y privados. El 95 por ciento de su proveeduría en alimentación está integrada por empresas nacionales.

Más allá de una compañía, estos números evidencian el tamaño y la complejidad de una industria que suele pasar inadvertida y es la alimentación institucional que también depende de logística, inventarios, transporte, tecnología, inocuidad y capacidad de respuesta.

El problema es que solemos reconocer la importancia de una infraestructura hasta que falla. Y cuando una cadena alimentaria se detiene, no hay discurso ni obra inaugurada que la sustituya. En tiempos críticos, no hay que dejar de lado esta cadena de valor alimentaria.

Bimbo en Puebla

José Chedraui Budib (Ilustración de Lorena Martínez)

Grupo Bimbo, que preside Daniel Servitje, contempla invertir mil 760 millones de pesos para la construcción de una segunda planta en Puebla, adelantó el presidente municipal, José Chedraui Budib, quien se reunió con directivos de la empresa para abordar el proyecto.

Desde 1991, Bimbo ya tiene una planta en la capital poblana en el parque industrial La Resurrección. Todavía falta por definirse la ubicación exacta e inicio de la obra, pero será la principal inversión para la ciudad, la cual tiene una meta de 683 millones de pesos de inversión para este año.

Por lo pronto, la moneda está en el aire.