Casi el 57% de las personas que viven en los 32 países en desarrollo sin litoral del mundo no pueden permitirse una dieta saludable, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Aproximadamente una de cada seis sufre hambre.

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En conjunto albergan a cerca de 600 millones de personas, y estos países se enfrentan a obstáculos adicionales para garantizar el suministro de alimentos y acceder a los mercados internacionales. Su dependencia de las rutas de transporte que atraviesan Estados vecinos puede incrementar los costes para agricultores, empresas y consumidores.

Un estudio de la ONU de 2025 cuantificó esa desventaja. Los costes logísticos por tonelada de bienes importados son un 75% más altos en los países en desarrollo sin litoral que en los países en desarrollo de tránsito, es decir, las naciones costeras por las que circulan las exportaciones. En el caso de las exportaciones, la diferencia es del 63%.

Estas conclusiones sirvieron de contexto para los debates del Foro Técnico Mundial sobre Seguridad Alimentaria, organizado a comienzos de octubre por la FAO y el Ministerio de Agricultura de Uzbekistán en Taskent.

Los costes de transporte repercuten en la seguridad alimentaria

El impacto de la geografía va más allá del coste de transportar productos agrícolas. Las importaciones de alimentos, los fertilizantes y el combustible pueden encarecerse cuando las mercancías deben cruzar más fronteras o recorrer distancias mayores.

"Los países que siempre se verán más afectados son los más pobres, porque son los que importan alimentos y sus costes de importación de alimentos aumentarán", declaró Máximo Torero, economista jefe de la FAO, a Euronews.

Para los exportadores agrícolas, las demoras también generan riesgos. La fruta y la verdura frescas pueden perder calidad o estropearse antes de llegar a los compradores, lo que reduce los ingresos de los agricultores y aumenta las pérdidas a lo largo de las cadenas de suministro.

Torero también señaló el cambio climático y el crecimiento de la población como presiones a largo plazo sobre la producción de alimentos. Mencionó las perturbaciones que afectan al mar Negro y al estrecho de Ormuz, junto con las restricciones al tránsito por el canal de Panamá relacionadas con la sequía, como ejemplos de riesgos para el comercio agrícola internacional.

Uzbekistán: elevada producción, pero dependencia sostenida de las importaciones

Uzbekistán es uno de los dos únicos países del mundo doblemente sin litoral, junto con Liechtenstein. Ninguno de los dos tiene acceso directo al mar y todos sus vecinos son también países sin litoral.

Según la FAO, en 2024 la agricultura, la silvicultura y la pesca representaron aproximadamente el 19% del PIB de Uzbekistán.

Pese a sus limitaciones geográficas, Uzbekistán ha reducido de forma significativa el hambre. La FAO estima que la prevalencia de la subalimentación se ha mantenido por debajo del 3% en la última década, frente a aproximadamente el 20% en el año 2000.

En su evaluación de julio de 2026, la FAO pronostica una cosecha de cereales superior a la media, de aproximadamente 9 millones de toneladas, incluidos 7,3 millones de toneladas de trigo.

Pese a esa producción, se prevé que las necesidades de importación de trigo y harina de trigo de Uzbekistán asciendan a 4,2 millones de toneladas para la campaña de comercialización 2026-2027. La demanda de trigo de alta calidad, en particular procedente del vecino Kazajistán, sigue siendo importante.

Las cifras muestran por qué la producción agraria interna por sí sola no elimina la necesidad de un comercio transfronterizo fiable.

"Estamos diciendo al mundo que hemos pasado de ser 'landlocked' a 'land-linked'", dijo a Euronews el ministro de Agricultura de Uzbekistán, Ibrokhim Abdurakhmonov. "Pero esta conectividad no se produce por sí sola. Ante todo, tenemos que trabajar juntos para abordar nuestros retos comunes."

Gestión del agua e innovación agrícola

La conectividad en el transporte es solo una parte del reto. La agricultura en toda Asia Central depende en gran medida del regadío, mientras varios países comparten unos recursos hídricos limitados.

"Nuestros retos comunes son especialmente visibles en Asia Central. Ante todo está la cuestión del agua", señaló Abdurakhmonov.

Uzbekistán propone una iniciativa regional que reúna la gestión de los recursos naturales, la investigación agrícola y las nuevas tecnologías. El ministro también detalló planes para reforzar el intercambio de conocimientos y apoyar la adopción de nuevos métodos de cultivo.

La FAO ha identificado la escasez de agua, la degradación de la tierra y el cambio climático como algunos de los principales desafíos a los que se enfrenta la agricultura uzbeka. Su programa de cooperación con Uzbekistán incluye iniciativas en agricultura digital, biodiversidad y gestión de los recursos naturales.

Sin embargo, aumentar la producción no garantiza automáticamente el acceso a alimentos nutritivos.

La investigación global de la FAO sobre seguridad alimentaria pone de relieve cómo los costes de transformación, transporte y distribución influyen en los precios que pagan los consumidores. Pero el acceso a alimentos nutritivos también depende de los ingresos de los hogares y del apoyo disponible cuando los precios suben.

"En materia de seguridad alimentaria, creo que no es un objetivo aislado, sino que forma parte de un panorama más amplio", afirmó Sabine Machl, coordinadora residente de la ONU en Uzbekistán, en declaraciones a Euronews.

Subrayó la educación, la sanidad, la protección social y la igualdad de oportunidades como elementos esenciales de ese panorama más amplio. La protección social, en particular, puede ayudar a que los hogares vulnerables mantengan el acceso a los alimentos cuando la subida de precios presiona sus ingresos.