caputo bausili en Carajo

La interpretación del mercado es que parte de la oferta de cobertura pasó del mercado secundario al mercado primario, es decir, a las licitaciones del Tesoro

¿Quién no tiene un seguro? Los seguros existen para cubrirnos de eventos que preferimos que nunca ocurran. Un choque, un incendio o un robo. En el mercado financiero sucede algo parecido. Empresas, inversores, importadores o exportadores que quieren protegerse de una eventual suba del dólar o asegurarse un valor de tipo de cambio para cerrar un contrato pueden “contratar” una cobertura cambiaria.

Esto es un vehículo que les permite fijar hoy el precio futuro de la divisa. Los principales son los bonos dólar-linked (que ajustan según la evolución del tipo de cambio oficial) y los contratos de futuros de dólar.

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Lo llamativo es que esa demanda de cobertura aumentó en este mes, aun cuando el mercado no esperaba una devaluación brusca (es decir, este “evento que preferimos que nunca ocurra”). Entonces, ¿por qué creció la necesidad de “asegurarse”? La hipótesis es que fue el propio Gobierno el que otorgó esa cobertura para reducir la presión sobre el mercado cambiario spot. En otras palabras, ofreció instrumentos para que quienes buscaban cubrirse no tuvieran que salir a comprar esos dólares.

El equipo económico ofreció instrumentos para que quienes buscaban cubrirse no tuvieran que salir a comprar dólares

Esa estrategia ayuda a explicar por qué el tipo de cambio oficial cayó nominalmente durante la primera mitad del mes (0,7%). Sin embargo, desde mediados de julio la dinámica comenzó a revertirse y, de hecho, el dólar oficial volvió a mostrar subas. ¿Qué cambió?

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La principal diferencia es que las señales de intervención oficial en los mercados secundarios prácticamente desaparecieron.

Hasta mediados de julio, el Banco Central participó activamente ofreciendo cobertura tanto mediante títulos dólar-linked como en el mercado de futuros. Después de la última licitación del Tesoro, esa presencia prácticamente dejó de observarse. Los números acompañan esa lectura.

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Hasta mediados de julio, el Banco Central participó activamente ofreciendo cobertura tanto mediante títulos dólar-linked como en el mercado de futuros (Foto: REuters)
Hasta mediados de julio, el Banco Central participó activamente ofreciendo cobertura tanto mediante títulos dólar-linked como en el mercado de futuros (Foto: REuters)

Hasta la primera mitad del mes se estiman ventas de instrumentos dólar-linked por parte del sector público por aproximadamente USD 920 millones.

Después de la última licitación, en cambio, no volvimos a detectar intervenciones en ese mercado. Algo similar ocurrió con los futuros de dólar: el interés abierto había aumentado USD 862 millones durante la primera quincena, pero desde entonces se expandió USD 116 millones.

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Pero esto último no significa, necesariamente, que el Gobierno haya dejado de ofrecer cobertura cambiaria. Más bien, parece haber cambiado el canal por el cual la ofrece. La interpretación es que parte de esa oferta de cobertura pasó del mercado secundario al mercado primario, es decir, a las licitaciones del Tesoro.

No es un dato menor que, en la última subasta, los instrumentos dólar-linked representaran el 24,8% del monto total adjudicado (unos USD 967 millones).

No es un dato menor que, en la última subasta, los instrumentos dólar-linked representaran el 24,8% del monto total adjudicado (unos USD 967 millones)

En datos, la cobertura cambiaria total provista por el sector público volvió a expandirse durante julio en unos USD 2.600 millones, alcanzando aproximadamente USD 8.915 millones, luego de haber crecido más de USD 3.000 millones entre mayo y junio.

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Ahora la atención del mercado está puesta en la próxima licitación del Tesoro, prevista para el 29 de julio.

La Secretaría de Finanzas deberá afrontar vencimientos por unos $8,4 billones, luego de haber reducido las necesidades originales (cercanas a $11,2 billones) mediante un canje de la letra linkeada al dólar más corta (D31L6) realizado días atrás.

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De igual forma, aun después del canje, todavía permanecen en circulación alrededor de USD 2.247 millones de la D31L6. La incógnita será si este 29 de julio el Tesoro vuelve a emitir una cantidad significativa de instrumentos dólar-linked.

La autora es Economista de PPI (Portfolio Personal Inversiones)