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“¿Esta noche nos despertaremos con las sirenas antiaéreas?”, pregunta un jerosolimitano a su amigo en una cafetería del centro de Jerusalén. “Yo ya he hecho planes. Si llega la guerra, que llegue; intento no preocuparme en exceso”, responde el otro, sin levantar la vista del café. La escena resume el estado de ánimo de una población que ya no reacciona a las amenazas de Donald Trump contra Irán: las ha escuchado demasiadas veces.

El presidente estadounidense volvió a anunciar el sábado que Estados Unidos aplazaba un nuevo ataque contra Irán, siempre que se alcance “rápidamente” un acuerdo para poner fin a las ambiciones nucleares iraníes y reabrir el estrecho de Ormuz. Es al menos la décima marcha atrás desde que la guerra comenzó, el 28 de febrero.

En la red social Truth Social, Trump aseguró que Irán y otros países de la región le habían pedido tiempo para cerrar un pacto que llevaría a la reapertura “inmediata, completa y total” del estrecho y al fin de “la amenaza nuclear iraní”. “He aceptado cancelar el ataque, sujeto a poder alcanzar rápidamente un acuerdo”, escribió, sin precisar qué países se lo habían solicitado. El mensaje llegó tras una llamada con el príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salman, que instó a “priorizar el diálogo” para rebajar la tensión regional.

Teherán, sin embargo, negó horas después haber pedido nada. La agencia Mehr calificó la versión de Trump de “nueva mentira” y aseguró que las fuerzas armadas iraníes están “en máxima alerta y preparadas para cualquier eventualidad”. Medios semioficiales como Kayhan se burlaron abiertamente del mandatario, afirmando que “se ha retirado de sus posiciones una vez más, tras una semana de fanfarronadas y amenazas”.

El ministro de Energía israelí, Eli Cohen, quiso dejar claro que la posible tregua no cambia la postura de Israel: “Con o sin acuerdo, y al margen de cualquier compromiso externo, si Irán intenta reanudar su programa nuclear o avanzar en su industria de misiles balísticos, actuaremos y atacaremos”. El propio anuncio de Trump, de hecho, no menciona ni el programa nuclear ni el de misiles, los dos objetivos que Washington y Tel Aviv fijaron al inicio de la guerra.

Detrás del vaivén hay, según varias informaciones publicadas en las últimas semanas, un motivo menos épico que la diplomacia: la escasez de interceptores. El jefe del Mando Europeo de EEUU, el general Alexus Grynkewich, advirtió al Pentágono de que, sin un nuevo destructor naval, Washington tendrá que elegir entre defender su propio territorio o el de Israel frente a los misiles iraníes. Según The Washington Post, EEUU ya ha disparado unos 300 interceptores para proteger a Israel durante la guerra, frente a los 190 lanzados por el propio Ejército israelí, incluyendo más de 200 misiles THAAD, la mitad del arsenal total del Pentágono. “Israel no es capaz de librar y ganar guerras por sí solo, pero nadie lo sabe, porque nunca ven la trastienda”, resumió un funcionario estadounidense citado por el diario.

A ello se suma la escalada en el mar: los hutíes yemeníes han empezado a amenazar el estrecho de Bab el Mandeb, y este fin de semana se reportaron dos incidentes frente a las costas de Omán, uno de ellos con un proyectil que dañó la sala de máquinas de un petrolero.

Mientras las negociaciones -a cargo de Jared Kushner, Steve Witkoff y Marco Rubio- siguen sin resultados visibles, el precio del petróleo ya ha subido un 24% desde que se rompió el alto el fuego de abril. Para los analistas consultados por Reuters, seguirá al alza. Para los jerosolimitanos de la cafetería, en cambio, la única certeza es que mañana si no hay misiles, irán a la plaza.

Al menos 18 muertos en ataques israelíes en Gaza a pesar del alto el fuego

Israel bombardeó Gaza por segundo día consecutivo el domingo, matando al menos a 18 palestinos, según fuentes médicas, pese al anuncio de Donald Trump de un avance decisivo para aplicar el alto el fuego. Desde el amanecer, la aviación israelí golpeó Ciudad de Gaza, Deir al Balah y Jan Yunis, en el peor balance diario de muertes en semanas. Entre los ataques, un matrimonio y su hijo de 9 años murieron en Mawasi; otra pareja, junto a su hijo, murió en un bombardeo en un piso de Ciudad de Gaza. El Ejército israelí aseguró que uno de los ataques en Deir al Balah tenía como objetivo a dos comandantes de la fuerza de élite Nukhba de Hamás. Desde octubre, al menos 1.230 palestinos han muerto en ataques israelíes durante la tregua, frente a cuatro soldados israelíes.

Helena Pelicano Gómez

Colaboradora de La Vanguardia en Oriente Medio. Anteriormente, pasó por la delegación de El Cairo de la Agencia EFE y el Parlamento Europeo