Los Javis nos entregan una de las mejores películas españolas de los últimos años

La película parte de un proyecto inacabado de Federico García Lorca y de la historia de Rafael Rodríguez Rapún, pero buena parte de lo que vemos en pantalla pertenece a la ficción.

Hay algo especialmente atractivo en 'La bola negra': cuanto más se conoce la historia que hay detrás de la película, más difícil resulta separar lo que ocurrió de aquello que Los Javis han imaginado.

La película de Javier Calvo y Javier Ambrossi parte de un proyecto teatral que Federico García Lorca dejó incompleto y lo mezcla con personajes reales, acontecimientos de la Guerra Civil y elementos procedentes de 'La piedra oscura', la obra de Alberto Conejero. El resultado no pretende ser una reconstrucción histórica al milímetro. Es otra cosa: una historia que juega precisamente con aquello que pudo ocurrir y que nunca llegaremos a saber. Pero ¿qué hay realmente detrás de todo lo que vemos en pantalla?

'La bola negra' de Lorca existió, pero apenas quedan cuatro páginas

El origen de todo es real. Federico García Lorca trabajó en 'La bola negra', un proyecto teatral que llevaba el subtítulo Drama de costumbres actuales. La obra suele situarse en torno a 1935 y solo han sobrevivido cuatro páginas manuscritas.

En las primeras aparecen varios personajes, entre ellos Carlos, un joven de 20 años, Enrique, estudiante de Filosofía de 18 años y enfermo, y el militar don Burgundórfero. Las otras dos páginas contienen el comienzo del primer acto, protagonizado por Carlos y su hermana.

Y aquí aparece una de las curiosidades más interesantes: la famosa escena del casino que da sentido al título no aparece en esas páginas. Entonces, ¿de dónde sale?

La escena procede de los testimonios de personas cercanas a Lorca. Alberto Conejero ha explicado que el poeta contó a Cipriano Rivas Cherif y Victorina Durán que Carlos sería rechazado en un casino de Granada por ser homosexual. La votación se realizaba mediante bolas y la negra representaba el rechazo. Es decir, la película parte de una idea que sí está vinculada a Lorca, pero no de una escena que podamos leer en el manuscrito conservado.

Rafael Rodríguez Rapún y su relación con Federico García Lorca

Otro de los nombres fundamentales de la película sí pertenece a la historia real: Rafael Rodríguez Rapún. Nacido en Madrid en 1912, estudió Ingeniería de Minas y militó en las Juventudes Socialistas. En 1933 entró en La Barraca, la compañía teatral universitaria que Lorca había impulsado junto a Eduardo Ugarte. Primero trabajó como actor y posteriormente se convirtió en secretario personal del poeta.

Su relación con Lorca fue mucho más que profesional. Durante una gira de La Barraca en 1935 se consolidó el vínculo sentimental entre ambos y Lorca llegó a llamarle cariñosamente “Tres Erres”.

La documentación conservada tampoco permite reconstruir cada detalle de aquella relación. Solo ha sobrevivido una carta de Rapún dirigida a Lorca, aunque resulta especialmente reveladora: en ella afirma sentirse “atraído poderosamente” hacia él.

También se ha relacionado a Rapún con los 'Sonetos del amor oscuro', aunque aquí conviene pisar el freno. No existe certeza de que todos los poemas estuvieran dedicados a él. Juan Ramírez de Lucas aparece igualmente como posible inspiración de algunos.

La película cambia cómo murió Rafael Rapún

Aquí es donde la ficción toma claramente el control. Rapún no fue fusilado ni murió prisionero de las tropas sublevadas. Tras conocer el asesinato de Lorca en agosto de 1936, decidió incorporarse al Ejército de la República.

Recibió formación militar como artillero y terminó destinado en el frente del Norte. En agosto de 1937 resultó gravemente herido durante un bombardeo cerca de Bárcena de Pie de Concha, en Cantabria. Fue trasladado a Santander, donde murió en un hospital militar. La fecha exacta aparece situada entre el 18 y el 19 de agosto de 1937.

En la película, Rapún sobrevive al ataque y acaba herido y bajo la custodia de Sebastián, un joven soldado del bando sublevado. Entre ambos se establece una relación que conduce a uno de los grandes conflictos de la historia. Ese encuentro nunca ocurrió. Es una creación original de la película.

El bombardeo del comienzo tampoco ocurrió en ese pueblo

El inicio de 'La bola negra' muestra un escenario devastador. Un pueblo espera la llegada de tropas italianas y, de repente, los aviones bombardean la localidad. Hay un detalle especialmente cruel: los habitantes apoyan al mismo bando que está siendo atacado.

El lugar existe. Es Castil de Carrias, en Burgos, una localidad abandonada cuyas ruinas sirven como escenario para la película. Pero no hay constancia de que aquel bombardeo sucediera allí durante la Guerra Civil.

La historia real del pueblo es distinta. Las últimas familias abandonaron Castil de Carrias en 1975 y el último vecino permaneció allí hasta 1994. Las ruinas que vemos hoy están relacionadas con ese proceso de despoblación, abandono y expolio.

Los Javis trasladan a este escenario un episodio bélico inspirado en hechos que sí ocurrieron durante la Guerra Civil. Uno de ellos tuvo lugar en Artà, Mallorca, el 31 de agosto de 1936. Aquel día, aviones del bando sublevado bombardearon por error una localidad situada en su propia retaguardia. Murieron once personas y otras tres resultaron heridas.

la bola negra real

¿Qué parte de 'La bola negra' es real y cuál es ficción?

La respuesta no siempre es tan sencilla como poner una línea entre realidad y fantasía. Lorca existió. 'La bola negra' existió. Rapún existió. Su relación también está documentada. La Guerra Civil y los bombardeos sobre población propia también forman parte de la historia.

Lo que Los Javis hacen es coger esos elementos y construir una historia que nunca llegó a suceder.

La relación entre Rapún y Sebastián es ficción. El destino que la película plantea para Rapún también lo es. El bombardeo de Castil de Carrias pertenece a la narración cinematográfica. Y buena parte de la historia que rodea al proyecto de Lorca nace de imaginar cómo podría haber sido una obra que el poeta jamás terminó.

Quizá ahí esté precisamente la gracia de 'La bola negra'. Lorca dejó cuatro páginas. Rapún murió con apenas 25 años. Y muchas preguntas sobre ambos quedaron abiertas.