Como todos los años, en su evento Connect, Meta hizo una constelación de anuncios: nuevos avances en IA, nuevas gafas inteligentes y, esta vez, un nuevo dispositivo portátil compacto diseñado para interactuar mediante voz con su asistente de inteligencia artificial.
Este accesorio, que medios internacionales compararon con un Tamagotchi, el icónico juguete japonés de los 90, se llama Muse Charm y permite gestionar tareas cotidianas y comunicarse con un avatar digital llamado Jolly. Debería llegar al mercado en diciembre, en la que desde ya se lee como una apuesta estratégica por los dispositivos vestibles de uso simplificado.
El encargado de presentar el nuevo dispositivo fue el propio Mark Zuckerberg, que, sin embargo, más allá de posar con él para la foto no hizo mucho por dilucidar las dudas sobre sus especificaciones. Algo más ilustrativo fue un informe de Bloomberg, según el cual “Muse Charm integra una pantalla táctil OLED de 2 pulgadas que permite a los usuarios manejar todas las funciones con el dedo pulgar. Tendría integrado un módem 5G que permite interactuar con el agente de IA mediante datos móviles, incluso sin una conexión a Wi-Fi”.
Wired agregó que Muse Charm está equipado con cámaras delanteras y traseras que permitirán a los agentes de IA acceder a información del entorno del usuario por medio de la captura de fotos y videos. “Además, integra una serie de micrófonos y altavoces que permiten reproducir música y contenidos multimedia, así como interactuar con la IA por comandos de voz, de forma sencilla desde cualquier lugar”, indicó.
Además de eso, reportes de medios hablan de un listado de funciones que incluye interacción por voz en tiempo real y activación instantánea por huella dactilar.
Junto a este lanzamiento, Mark Zuckerberg anunció nuevas gafas de realidad virtual de alta gama y una versión de las gafas Ray-Ban sin cámara, enfocada en la privacidad y el audio. Estos avances buscan consolidar a la compañía en el mercado del hardware impulsado por IA, ofreciendo alternativas que no dependan exclusivamente del teléfono móvil.
Un cierto déjà vu
La cosa es que, aunque llamativo y hasta tierno, el Muse Charm resulta, no hay cómo evitarlo, vagamente familiar. Después de todo, no es el primer dispositivo para vestir que ofrece un acceso rápido, dedicado y constante a una determinada inteligencia artificial personal. De hecho, hasta hace apenas un par de años la industria vivió una verdadera oleada de ellos, pero el impulso se fue como llegó, debido principalmente a la enorme brecha entre lo prometido en los videos promocionales y la realidad del uso diario.
Uno de los devices más populares fue el Humane AI Pin, un pequeño dispositivo sin pantalla que se adhería magnéticamente a la ropa como un broche o pin, y que se planteaba nada menos que sustituir al iPhone.
Con un precio de 699 dólares (más un pago mensual de 24 dólares) el aparato prometía al mes, prometía conectar con modelos de inteligencia artificial (como los de OpenAI y Microsoft) para responder preguntas, traducir idiomas en tiempo real y gestionar llamadas o mensajes mediante comandos de voz. En caso de necesitar una interfaz visual, un proyector láser monocromático mostraba la información directamente en la palma de la mano del usuario.
Lamentablemente, nada de esto llegó a funcionar como se pensaba. El Humane Pin sufría de sobrecalentamiento extremo y se apagaba para enfriarse, las respuestas eran exageradamente lentas y, en cualquier caso, la batería se agotaba después de un par de horas. En poco tiempo las devoluciones superaron a las ventas, Humane cerró el servicio a principios de 2025 y vendió sus activos a HP.
Otro actor destacado fue el Rabbit R1. Vendido por 199 dólares con la promesa de un modelo de acción (LAM) para controlar aplicaciones mediante voz, demostró ejecutar automatizaciones frágiles en la nube e interfaces inestables. Las críticas masivas derivaron en devoluciones masivas y un intento desesperado de redirigir el software mediante RabbitOS 2.
A diferencia de otros casos, las razones del fracaso de este renglón resultan bastante claras. Estos gadgets intentaban hacer en un segundo dispositivo dedicado lo que los teléfonos inteligentes (con pantalla, cámaras de alta resolución y modelos de IA como Gemini o ChatGPT) ya hacen mucho mejor y sin coste adicional de hardware ni molestias para llevar encima. La duda que asalta a la industria hoy es, ¿por qué debería ser distinto con Muse Charm de Meta?