Varias generaciones de guayaquileños han recibido atención, estudiado o encontrado acogida en las dependencias de la Junta de Beneficencia. Durante las fiestas de Independencia de Guayaquil, sus 138 años de trayectoria dan cuenta de una labor que forma parte de la historia social de la ciudad y que hoy se extiende al resto del país.
La institución nació el 29 de enero de 1888 por iniciativa de un grupo de filántropos encabezado por Francisco Campos Coello. Guayaquil necesitaba ampliar la atención sanitaria, ofrecer protección a personas vulnerables y responder a las necesidades de salud mental y servicios funerarios. La creación de la Junta permitió organizar esa asistencia y darle continuidad.
El Hospital Luis Vernaza, el Instituto de Neurociencias y el Cementerio General forman parte de ese recorrido. A ellos se sumaron hogares, establecimientos educativos y, posteriormente, programas sociales y deportivos. Sus servicios vincularon a la entidad con familias que han acudido a ella en distintas etapas de la vida.
Juan Xavier Cordovéz, director de la Junta de Beneficencia de Guayaquil, considera que esa trayectoria también refleja cómo la ciudad entiende la solidaridad: “como acción, como responsabilidad y como compromiso con los demás”.
La atención médica y su financiamiento
Las necesidades que atiende la Junta han cambiado desde su fundación. A la asistencia hospitalaria y los espacios de acogida se han añadido respuestas relacionadas con el envejecimiento, la inclusión, la prevención y la preparación de jóvenes para el trabajo.
Desde 2021, la entidad ha introducido cambios en su administración para articular la inversión social con actividades autosustentables y profesionalizar su gestión. Su financiamiento combina recursos propios, donaciones, cooperación y alianzas con los sectores público y privado.
En salud, la red conformada por el Hospital Luis Vernaza, el Hospital de Niños Roberto Gilbert, el Hospital de Especialidades Paulson y el Instituto de Neurociencias registra más de cuatro millones de atenciones médicas anuales, según las cifras proporcionadas por la institución. Estas corresponden a servicios prestados, no al número de pacientes.
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Entre los mecanismos para reducir las barreras económicas está el Copago Social Hospitalario. La Junta informa que este sistema permite obtener descuentos de entre el 30 % y el 65 % en los servicios de sus hospitales, según el perfil socioeconómico del solicitante. La evaluación es automatizada y se realiza con la presentación de la cédula.
La entidad también desarrolla cirugías gratuitas dirigidas principalmente a personas en condiciones de pobreza y extrema pobreza. En Guayaquil, sus Puntos de Salud buscan ampliar la atención primaria y acercar servicios a las comunidades, con mayor énfasis en la prevención.
Formación y protección social
La actividad educativa tiene presencia en 16 cantones. El modelo incorpora educación dual, formación técnica y enseñanza de oficios, con el propósito de vincular a los jóvenes con el ámbito productivo antes de graduarse y facilitar su posterior incorporación al trabajo.
En los programas deportivos participan más de 15.000 becarios. Además de la actividad física, estos incluyen formación personal y educación en valores mediante metodologías desarrolladas junto con el Club Atlético de Madrid y Scholas Occurrentes. El diálogo y la convivencia también forman parte de ese trabajo.
La asistencia llega, asimismo, a quienes requieren cuidados permanentes. La Junta reporta atención integral en sus domicilios para más de 3.500 personas con discapacidad severa. Su balance también recoge alrededor de 50.000 personas acogidas en hogares y albergues del país.
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La institución sitúa su alcance territorial en las 24 provincias y los 222 cantones del Ecuador. Parte de esa cobertura se articula mediante los Chalecos Azules, cuyo trabajo en las comunidades permite identificar necesidades y conectar a sus habitantes con los programas y servicios de la Junta. (I)