La consola portátil de AYANEO revive el formato de la GBA con hardware actual y un precio de derribo, pero deja claro desde el primer minuto que es un capricho para nostálgicos que saben a lo que vienen

Hay una moda evidente en el mundo de las portátiles retro y AYANEO lo sabe mejor que nadie: recuperar la silueta de las consolas con las que crecimos y meterle dentro tecnología moderna. La KONKR Pocket Advance, la nueva máquina de su submarca económica KONKR, es la enésima carta de amor a la Game Boy Advance, y esta vez el homenaje está tan cuidado que da un poco de vértigo. La he tenido varios días en las manos y la conclusión es sencilla: no intenta ser un todoterreno, y precisamente ahí está su acierto.

Lo primero que hay que entender es que esto no es una consola para exprimir hasta la última gota de potencia ni para presumir de emular lo imposible. Es un aparato pensado para revivir una sensación muy concreta, la de coger una GBA y ponerte a jugar, pero sin las incomodidades de aquel hardware de hace más de veinte años. Y en ese terreno, cumple de sobra.

Un homenaje a la GBA que se nota en la mano

En cuanto la coges, la sensación es buenísima. Es prácticamente una Game Boy Advance real, con su formato horizontal, su cruceta a la izquierda y esa proporción que a cualquiera que jugara en los 2000 le va a resultar familiar al instante. La construcción es de plástico mate, sin metal ni cristal, una decisión clara para abaratar el producto, pero no por ello se siente barata. El contorno es agradable, el agarre resulta cómodo en partidas largas y la botonera es super suave, con ese tacto blando y silencioso de la goma conductiva que a mí personalmente me encanta.

KONKR Pocket Advance

No es un producto premium y no pretende serlo, pero está muy bien resuelto para lo que cuesta. Pesa unos 224 gramos, casi lo mismo que la consola original, y la rueda física de volumen en la parte inferior es un guiño estupendo a la GBA de siempre. Ahora bien, aquí llega el primer pero honesto: los gatillos no están del todo igualados. En mi unidad noto que L1 y R1 se sienten distintos entre sí, uno más blando y otro algo más áspero, y no soy el único al que le ha pasado. A eso le sumo que los L2/R2 y las teclas extra LC y RC me resultan algo raras de usar, un poco metidas con calzador en un cuerpo que no estaba pensado para tantos botones.

La pantalla es su gran acierto

Si esta consola tiene una razón de ser, es su pantalla. Monta un panel LCD de 3,5 pulgadas con resolución 960 x 640 y relación de aspecto 3:2, que es exactamente la que usaba la Game Boy Advance. Eso permite un escalado íntegro de los juegos, sin bordes negros ni deformaciones raras, y el resultado es que todo se ve como debe verse. La sensación al jugar es la de una GBA real, pero con la ventaja de una pantalla actual que hace que los juegos luzcan estupendos a cualquier hora del día.

KONKR Pocket Advance

Dicho esto, la pantalla es lo que es. Con 3,5 pulgadas no esperes milagros de tamaño, y los reflejos son inevitables según cómo le dé la luz. No es un panel que te vaya a dejar con la boca abierta como los de portátiles mucho más caras, pero para lo que promete cumple de sobra. Nadie compra esta consola buscando la mejor pantalla del mercado, sino la proporción correcta para revivir un catálogo muy concreto, y en eso acierta de pleno.

Un chip justificado que sabe dónde brillar

Por dentro monta el MediaTek Helio G90T, el mismo procesador que lleva la AYANEO Pocket Air Mini. Parte de la crítica lo considera un chip sobrado para una consola sin sticks analógicos, pero yo no lo veo así en absoluto: me parece plenamente justificado. Para emular Game Boy Advance es una auténtica delicia, prácticamente como jugar en el hardware original sin olvidar en ningún momento que estamos ante una emulación. Con las consolas de 8 y 16 bits pasa exactamente lo mismo, va todo fino y sin quejas.

KONKR Pocket Advance

Con PS1 la cosa cambia según lo que busques. En mi caso solo la disfruto de verdad con los juegos en 2D, porque ir más allá me parece un poco exagerado en este formato, sobre todo por el mapeo de botones y por todas esas consolas que piden un stick analógico que aquí sencillamente no está. El aparato puede tirar de N64, Dreamcast o PSP, e incluso asomarse a cosas más pesadas, pero forzarlo hasta ahí es empujar la herramienta hacia donde no está cómoda. Esta consola brilla como máquina de retro clásico enfocado, no como un todoterreno, y usarla para lo que mejor hace es la mejor decisión posible.

Android con libertad, pero con letra pequeña

El sistema es Android 12 con la capa propia de AYANEO, con herramientas como AYASpace para gestionar el rendimiento y la biblioteca. Funciona bien, tienes modos de rendimiento para elegir y el ventilador solo se hace notar cuando lo pones al máximo, algo que en el uso normal no vas a necesitar. La ventaja de correr Android es la libertad total: puedes montarte el sistema a tu gusto. En mi caso he tirado de EmulationStation con RetroArch y funciona genial, aunque la capa oficial cumple perfectamente para quien no quiera complicarse. Hay otros front-ends de moda que también funcionan bien si te gusta trastear.

KONKR Pocket Advance

El pero está en el día a día con Android en una pantalla tan pequeña. Para teclear necesitas la misma precisión que un cirujano, y navegar por los menús del sistema con 3,5 pulgadas no es cómodo ni agradable. No es un drama que arruine la experiencia, porque una vez tienes tus juegos configurados apenas vuelves a ese terreno, pero conviene saberlo antes de comprar: como máquina de retro es un gustazo, como tablet en miniatura es un incordio.

¿Para quién es esta consola?

Aquí está la clave de todo. La KONKR Pocket Advance es para todo aquel que sepa exactamente a lo que viene. Es pequeñita, con una pantalla acotada y unas posibilidades muy definidas, y es pura nostalgia embotellada para revivir la sensación de la Game Boy Advance. Si buscas eso, es un acierto redondo. Si en cambio quieres una máquina más versátil, con pantalla más grande y sticks para emular sistemas más exigentes, existe la propia Pocket Air Mini por un poco más, y ahí cada uno debe decidir qué prioriza.

KONKR Pocket Advance

Su precio de partida es de 89 dólares en su versión de 3 GB de RAM y 32 GB de almacenamiento (en torno a 80 euros al cambio, teniendo en cuenta que se compra directamente a AYANEO y hay que sumar las aduanas al importarla), con una variante superior de 4 GB y 64 GB algo más cara. La ventaja es que la marca la ha sacado a un precio muy ajustado y con envíos rápidos, algo poco habitual en un mercado plagado de reservas eternas. Por lo que ofrece y por lo que cuesta, está muy pero que muy bien, y para el nostálgico de la GBA es una recomendación fácil de hacer.