Asesino en Serie
Katy O'Flinn es, en su personaje, la esencia de la serie: fascinación y banalidad comedia y terror, enigma y costumbrismo

Mathew Rhys, en una escena de la serie 'La maldición de Widow's Bay'.
Actualizado Domingo, 12 julio 2026 - 13:29
La maldición de Widow's Bay estará en la próxima gala de los Emmys, el 14 de septiembre, con 11 nominaciones. Antes de estrenarse, la serie de Katie Dippold para Apple TV ya tenía buena pinta. En la última presentación de contenidos de la plataforma en Los Ángeles brilló entre series más vistosas. Estaba claro que su creadora tenía un universo propio. Pero lo de mezclar terror y comedia sonaba arriesgado. Ahora se confirma que lo era. Y que Dippold ha estado a la altura de su propia idea. También Emily Buntyn y Allison Jones, directoras de casting: seis intérpretes de La maldición de Widow's Bay acudirán a los próximos Emmys con una nominación bajo el brazo.
Mathew Rhys lo hará con dos. Una por esta serie y otra por La bestia en mí. De hecho son tres las candidaturas de Rhys este año, pues, como la estrella que es, también es productor de La maldición de Widow's Bay. La propia existencia de la serie muy probablemente haya dependido en algún momento de su presencia en el reparto. Porque, sobre el papel, el proyecto tenía que ser, como mínimo, difícil de ver. ¿Puede algo dar mucha risa y mucho miedo a la vez? Algo no posmoderno, es decir, algo que no recurra a la autoconsciencia y la complicidad del espectador resabiado. Respuesta: sí, puede. Aunque hay que andarse con cuidado: mezclar géneros y tonos siempre es jugar con fuego.
Para saber más
La maldición de Widow's Bay juega con fuego y nunca se quema. La serie enseña sus cartas (las que puede enseñar) desde el primer momento: en la isla de Widow's Bay pasan cosas feas y desconfiar de la sabiduría popular de sus habitantes, algunos de los cuales asumen que viven en un lugar maldito, podría ser muy peligroso. Por otro lado, ¿hay algo más risible que una comunidad pequeña atenazada por miedos de cuento infantil? ¿Y algo más patético que un alcalde mediocre creyéndose por encima de todo eso?
Esa persona es Tom Loftis (Matthew Rhys), un tipo vulgar con la noble intención de mejorar el lugar que gobierna. Pero Loftis es también un ser atormentado y acomplejado. Y un hombre menos valiente de lo que él cree. Gracias a un trabajo de guion e interpretación extraordinario, el espectador de La maldición de Widow's Bay se identifica con él. Por su parte, la dirección de la serie sirve para que la parte terrorífica funcione. Ti West (Pearl, X, MaXXXine) se encarga del episodio que ancla el necesario lore mientras que Hiro Murai (Atlanta, The Bear) firma cinco, uno de los cuales le da su quinta nominación a los Emmy.
Con La maldición de Widow's Bay, la actriz Kate O'Flynn se estrena en esto de los premios. Cualquiera que sepa de series (y de Emmys) profetiza la nominación de O'Flynn desde su primera aparición en pantalla. Ella, en el personaje de Patricia, es la esencia de la serie: comedia y terror, costumbrismo y enigma, fascinación y banalidad. Patricia es la Agnes Topisto de Luz de luna, la Lucy de Twin Peaks y la April de Parks and Recreation. El episodio de Widow's Bay que protagoniza es todo un alarde. Pero los demás no se quedan atrás. La serie de Katie Dippold respeta tanto el formato episódico como la coherencia narrativa de la temporada. No es "una película dividida en trozos" (una maldición para quien vuelva a decir eso de su serie) ni una colección de capítulos de miedo y risa enlazados de cualquier manera. Hay miedo, hay risa y hay muchísimo talento en La maldición de Widow's Bay. Y hay una guionista con un mundo propio. Y una estrella valiente.