Carola Labrador, mamá de Candela Sol Rodríguez, convirtió el dolor en una tarea diaria: acompañar a otras familias que atraviesan lo mismo que ella.
Su refugio tiene nombre propio: Atravesados por el Femicidio, un espacio donde recibe a familiares de víctimas de femicidios, travesticidios y transfemicidios. Ahí, Labrador escucha, contiene y guía a quienes recién empiezan a atravesar un proceso que ella conoce de memoria.
"La Justicia se portó muy mal con nosotros", dice a Crónica Carola al repasar su propia experiencia judicial. Esa vivencia marcó el rumbo que después tomaría su vida.
Según relató, en la organización atiende a víctimas que pasaron por las mismas aberraciones que sufrió su familia. "Ver cómo siguen matando niñas, mujeres es muy doloroso", dice.
Atravesados por el Femicidio funciona como una organización civil argentina que nuclea a padres, madres, hijos, hijas y hermanos de víctimas. La entidad acompaña las búsquedas de justicia, visibiliza los casos y reclama políticas estatales de prevención.
Para Carola, ese espacio fue determinante. "Atravesados por el femicidio me salvó la vida", asegura, y agrega que los grupos de contención resultan claves para sobrellevar un duelo tan complejo: "Atiendo víctimas que pasaron por las mismas aberraciones que nos hicieron a nosotros".
Quince años de historia le dejaron de todo: momentos límite, pero también vínculos que la ayudaron a salir adelante. Entre esas personas, mencionó a Susana Trimarco (mamá de Marita Verón, secuestrada en Tucumán por una red de trata en 2002) y a Jorge y Beatriz Taddei (padres de Wanda víctima de femicidio). "Me sacaron del pozo", asegura.
"En estos 15 años conocí gente muy buena que me salvó, me puso de pie. También cerré puertas para siempre a personas que me hicieron mal", señaló.
"Son 15 años de mucho dolor, pero también de mucho aprendizaje. De escuchar y tratar de ayudar como no me ayudaron a mí. Me maltrataron desde el fiscal para adelante. Estudio para tener herramientas para poder ayudarme. Me maltrataban porque mi marido estaba preso, porque era una mujer pobre que hacía tortas y limpiaba casas para sobrevivir", señala.
El costo silencioso para las familias
"Cada foto que suma Atravesados por el Femicidio es una mujer asesinada y una familia devastada" remarca Carola que estudió para poder tener más herramientas para ayudar a otros.
"El daño a las familias es irreparable, a los niños más que a nadie. Los chicos que se quedan sin su mamá y con el padre preso por matarla están muy desprotegidos. No hay programas para contener a esos chicos", reclama Carola.
Esa realidad, advirtió, no tiene respuesta estatal. No existen programas específicos que contengan a esos chicos ni que trabajen sobre las consecuencias psicológicas que arrastran.
Labrador insistió en que hace falta una política pública que se ocupe de esas infancias marcadas por la violencia. La ausencia de dispositivos de acompañamiento, dijo, agrava un daño que ya es irreparable.
Un balance crítico a 15 años del crimen
"Creí que las cosas podían cambiar, que Cande era un límite", reflexiona sobre las expectativas que tuvo tras el crimen de su hija.
Sin embargo, la realidad la desmintió. "Siguen matando mujeres a la vista de todo el mundo. Y de yapa, ahora dicen que hacemos falsas denuncias cuando todos los días matan a una mujer. Cada vez que matan a una mujer, me pregunto cómo puede ser que siga pasando", dice la mujer que no deja de luchar.
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