En la India jamás habrían imaginado que lo que empezó como un vertedero municipal en 1984, se acabaría convirtiendo en una auténtica montaña de basura. Estamos hablando del complejo de Ghazipur, situado al este de la capital Nueva Delhi, que acumula más de 8 millones de toneladas, pese a que las autoridades locales hace años que buscan reducir su tamaño.
El caso es que durante décadas, esta montaña de basura ha crecido sin control, llegando a una altura similar de un edificio de 20 plantas y siendo visible a varios kilómetros de distancia. Para intentar reducirla, las autoridades locales han llevado a cabo intensas labores de biominería y han reducido las toneladas de basura, pero no han logrado erradicarla por completo.

De hecho, su vida útil estaba prevista para apenas unos años y hoy en día, según la estimación que hace el National Green Tribunal, alcanza los 8,28 millones de toneladas de residuos. Sin embargo, el crecimiento constante de la población no ha frenado la acumulación de los residuos en esta montaña artificial, todo lo contrario.
En su momento de más acumulación, llegó a albergar cerca de 14 millones de toneladas. Ahora, uno de los mayores obstáculos para hacer desaparecer Ghazipur es que el recinto sigue en funcionamiento. De acuerdo con el Center Pollution Control Board (CPCB) diariamente llegan al vertedero unas 2.500 toneladas de residuos sólidos urbanos.
El problema de mantener este vertedero no es solo de salubridad, sino también de seguridad por el riesgo de incendio. La basura de esta montaña genera metano, un gas inflamable. Es por ello que Ghazipur ha sufrido numerosos incendios, algunos de grandes dimensiones, que han provocado grandes columnas de humo visibles desde varios puntos de la capital.
Las tareas de la biominería para acabar con la montaña de residuos consisten en excavar los residuos antiguos, separarlos según su composición y recuperar aquellos materiales reciclables o que puedan aprovecharse energéticamente.
Sin embargo, mientras Ghazipur continúe recibiendo nuevos residuos cada día, su eliminación completa seguirá siendo uno de los mayores retos ambientales de la capital india.