Anabella contó que su padre, que no podía dormir por un problema de salud, escuchó el momento en que David Ezequiel Farías fue baleado. Al revisar las cámaras, la mujer encontró el momento del ataque y le entregó el material a la Policía.
29 de septiembre 2026, 20:47hs
La preocupación de una vecina del custodio de la ministra Monteoliva tras el tiroteo en La Matanza: “Es tierra de nadie”. (Foto: Captura TN)
Una vecina del custodio que fue atacado a tiros en La Matanza contó cómo vivió el momento del ataque y aseguró que, después de lo ocurrido, su familia tomó todavía más precauciones para salir de la casa. “Es tierra de nadie, no estamos protegidos”, señaló Anabella en diálogo con TN.
La mujer contó que se enteró de lo que había pasado por una llamada de otra vecina. En ese momento no pudo atender, pero por el vínculo que tienen supuso que algo había ocurrido en la casa de su papá.
Primero revisó las cámaras de seguridad del interior de la vivienda y vio a su padre tranquilo, dándole de comer al gato. Después volvió a comunicarse con su vecina y se enteró de la situación. Fue entonces cuando miró las cámaras del exterior y pudo confirmar el momento en que David Ezequiel Farías, de 61 años, fue asaltado. Luego, le entregó todo el material a la Policía.
Según relató Anabella, su papá estaba sentado en la cama cuando comenzó a escuchar los disparos. Él tiene problemas en los huesos y estaba con mucho dolor, por lo que se había quedado sentado mientras se hacía masajes.

Anabella entregó las grabaciones de las cámaras instaladas en la casa de su padre, donde se puede observar el momento en que David Farías fue atacado. (Foto: captura de TN).
“Como siempre que se hace masajes y empieza a escuchar todo eso, a lo único que atina es acostarse”, contó. Explicó que, por su estado de salud, tampoco podía tirarse al piso o hacer cuerpo a tierra. “Dijo: ‘Bueno, me acuesto y que sea lo que Dios quiera’”, relató la vecina.
La mujer remarcó que algunos de los disparos impactaron contra la vivienda lindera. “Si las balas iban a la ventana, a la casa de al lado, estaríamos hablando de otra historia”, señaló.
Después del ataque, también describió cómo cambió la vida cotidiana de su familia. “Lamentablemente tenemos que vivir así, con rejas, candados”, sostuvo.
“Antes, nosotros nos podíamos sentar acá en la vereda a tomar mate, pero eso se acabó”, contó. Y agregó: “Es tierra de nadie, no estamos protegidos por nadie”.
Según explicó, ahora incluso organizan las actividades diarias para evitar exponerse. Cuando llegan a la casa, saludan a su papá antes de que abra el candado. Después, él entra, vuelve a cerrar y ya no tienen contacto con él desde la vereda.
El hijo del custodio contó qué dijo uno de los ladrones tras ser baleado. (Video: TN.)
También aseguró que sacan la basura al mediodía y que su padre sale a caminar acompañado y en horarios en los que saben que hay otras personas en la calle. Para hacer los mandados, toman las mismas precauciones.
Cómo fue el ataque
El asalto ocurrió en el domicilio del custodio. El funcionario circulaba en su Toyota Etios por la calle Gallardo al 800 cuando dos motochorros a bordo de una Yamaha lo interceptaron, abrieron fuego contra el vehículo y una de las balas impactó en el vidrio del asiento del conductor.
Ezequiel, su hijo, contó que se despertó con el ruido de los disparos y escuchó “al menos ocho”. Al llegar al frente de la casa, encontró a su padre ensangrentado.
Farías se había defendido con su arma y, durante el tiroteo, recibió un disparo en el brazo izquierdo. De acuerdo con el testimonio de su hijo, otros cuatro tiros impactaron en el auto.
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En tanto, uno de los delincuentes recibió un disparo en la espalda y cayó en el lugar, inmóvil. El otro se dio a la fuga, pero cayó a dos cuadras y media y, “en ese tramo, puede llamar a la familia, que lo socorre y lo lleva hasta el hospital”. Este asaltante fue ingresado al Hospital Simplemente Evita, donde los médicos constataron que tenía cinco impactos de bala.
Por su parte, Ezequiel informó que su padre fue operado en el Hospital Churruca y está fuera de peligro. “El disparo no afectó ninguna arteria”, agradeció.
El caso quedó a cargo del fiscal Adrián Arribas, de la UFI Descentralizada N°2, que trabaja junto a la Comisaría 2° Sur de González Catán.