"Le duela a quien le duela y digan lo que digan, nadie nos regala nada". Leo Messi estaba feliz en la zona mixta de Atlanta. El '10' de la albiceleste había dado dos asistencias para la remontada de su país a Inglaterra, rival histórico, en un partido de fútbol convertido en batalla psicológica. "Un minuto de silencio", coreaban los sudamericanos en el vestuario, vacilando a los británicos. La fiesta argentina sirvió también de reivindicación: "Somos únicos, y no es arrogancia", declaró Scaloni. A tres días de la final, el cuadro argentino ganó, lo celebró durante 10 minutos sobre el césped, manteó a Messi y llegó a vestuarios eufórico.
La tercera final de Argentina en los últimos cuatro Mundiales tiene como epicentro a un Messi que quiso alzar la voz en los pasillos que pasan por los cientos de periodistas que se agolparon en la zona mixta. Tenía varios mensajes que dar, camino él también de su tercera final (iguala a Cafú) en el primer encuentro que disputaba ante Inglaterra.
"Fue increíble todo lo que vivimos desde el principio. Si bien era un partido de futbol, cuando empezamos a entrar con el himno sentimos sensaciones especiales. El grupo lo sintió. Sabíamos que no era una victoria más, era importante, que el pueblo argentino la quería, nosotros también y nos metía en otra final del mundo. Es una locura jugar dos finales del mundo seguidas", señaló ante los medios, y sacó las garras.
"Este grupo a mí no me sorprende, sabía de lo que éramos capaces. Por ahí la gente tenía dudas por cómo llegábamos, nos cuestionaban porque llegamos con jugadores muy al límite y con problemas, pero cuando este grupo se junta y está unido, siempre da un plus", declaró.
El '10' se acordó de Maradona, 40 años después del 2-1 de Argentina a Inglaterra en el Azteca. "Sin dudas que el Diego desde arriba lo está disfrutando muchísimo porque para él hoy era un día muy especial. Que lo disfrute porque es un regalo para él también", insistió, y sobre España dijo "ahora será lo que Dios quiera", sin entrar en más valoraciones sobre su rival en la final.

"Las Malvinas son argentinas"
La plantilla de Argentina celebró el pase a la final ondeando una pancarta con el lema 'Las Malvinas son argentinas', una acción que le podría costar una sanción de la FIFA, que ha instado a las selecciones a evitar cualquier tipo de mensaje político durante los partidos. La IFAB establece que "ninguna equipación debe tener lemas políticos, religiosos, declaraciones personales o imágenes", y los jugadores tienen prohibido mostrar ese tipo de prendas u objetos. "El jugador o el equipo serán sancionados por el organizador de la competición, la federación nacional de fútbol o la FIFA", dice la norma. "Cualquier material, incluidos, entre otros, pancartas, banderas, folletos, prendas de vestir y demás parafernalia, que sea de naturaleza política, ofensiva o discriminatoria", añade. La situación está siendo revisada por la organización de Infantino.
Este jueves el Gobierno británico dijo que espera que la FIFA abra una investigación. Durante una entrevista con la BBC, el ministro británico de Ciencia, Innovación y Tecnología, Peter Kyle, afirmó que el gesto de los futbolistas "fue totalmente inapropiado" y subrayó que "la política debe mantenerse al margen del fútbol". "Espero que la FIFA lleve a cabo una investigación exhaustiva", declaró Kyle.
Todavía más sentimental se puso Lionel Scaloni, de nuevo sin palabras, al principio, para lo que había hecho su equipo. "Este grupo nunca deja de sorprenderme. Es difícil intentar que se entienda lo que demuestran los jugadores...", expresó, emocionado, a pie de campo. "Somos únicos, de verdad, y no es arrogancia, es de corazón. Somos únicos", insistió, y elogió a Messi: "Es increíble. No sé qué tiene que hacer para que sea reconocido como el mejor de todos los tiempos. Otra vez estamos en una final y estamos por y con él".