Ilustración del perfil de una mujer con el cerebro visible, rodeado por estructuras moleculares y destellos dorados.

Un estudio publicado en Neurology vinculó la terapia con estrógenos sola durante la menopausia con menos signos cerebrales de enfermedad de Alzheimer (Imagen Ilustrativa Infobae)

La terapia con estrógenos forma parte de los tratamientos hormonales que se utilizan para aliviar síntomas de la menopausia, una etapa en la que el cuerpo reduce de manera marcada la producción de esa hormona. Su indicación más habitual apunta a molestias como los sofocos, los sudores nocturnos y otros cambios que pueden afectar la vida cotidiana. También puede emplearse en ciertos casos para prevenir la pérdida de masa ósea después de la menopausia.

No se trata de una terapia uniforme ni indicada de la misma manera para todas las mujeres. Las guías médicas distinguen entre el uso de estrógenos solos y el tratamiento combinado con progestágeno, un fármaco similar a la progesterona cuya función es proteger el revestimiento del útero en quienes todavía lo conservan. En ese marco, un estudio publicado en la revista Neurology encontró una asociación entre el uso de terapia hormonal menopáusica solo con estrógenos y una menor presencia de signos patológicos vinculados con la enfermedad de Alzheimer.

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Según informó la Universidad de Stanford en su comunicado de prensa, la investigación observó que las usuarias de esta terapia tuvieron mejores resultados en pruebas de memoria y en su capacidad para desenvolverse de forma independiente. Los propios autores aclaran que esa asociación no demuestra por sí sola una relación causal, pero sí cuestiona una recomendación sostenida durante mucho tiempo contra el uso de terapia hormonal para el deterioro de la memoria.

El análisis fue realizado por investigadores de Stanford Medicine, que analizaron información de dos bases de datos con un total de 21.462 participantes. Dentro de ese universo, identificaron mujeres fallecidas cuyos cerebros habían sido sometidos a autopsia para buscar dos señales características de la enfermedad de Alzheimer.

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Ilustración 3D de una arteria en sección transversal con glóbulos rojos. Moléculas de estrógeno (rosa/lila) se acercan e interactúan con la pared vascular.
Las mujeres que habían usado terapia solo con estrógenos mostraron una reducción del 35 % en las probabilidades de desarrollar patología de Alzheimer (Imagen Ilustrativa Infobae)

A partir de ese material, compararon 258 autopsias cerebrales de mujeres que habían reportado uso de terapia hormonal menopáusica con formulación solo con estrógenos con alrededor de 2.701 autopsias de mujeres que no habían declarado haber usado terapia hormonal menopáusica. Además de esas dos señales patológicas, el equipo evaluó una tercera medida, la densidad de placas amiloides individuales, y asignó puntuaciones para estimar la carga de enfermedad.

Los investigadores encontraron una disminución estadísticamente significativa de esos rasgos patológicos entre las mujeres que habían usado terapia solo con estrógenos. El equipo informó una reducción del 35 % en las probabilidades de desarrollar patología de Alzheimer en ese grupo. También señaló que las usuarias tuvieron un 39 % menos de probabilidades que las no usuarias de haber recibido un diagnóstico clínico de demencia a lo largo de su vida.

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“Nuestro estudio es único porque analizamos todos los criterios para el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer, incluido el criterio de referencia: los marcadores asociados a la enfermedad en cerebros sometidos a autopsia”, afirmó Hadi Hosseini, profesor y autor principal. En la misma línea, añadió que muchos cuadros afectan la memoria y que los diagnósticos clínicos no siempre resultan precisos.

Jennifer Bruno, doctora en psiquiatría y una de las autoras principales, sostuvo que “la terapia hormonal de mantenimiento parece ejercer un efecto protector modesto, pero significativo y estadísticamente relevante, sobre el riesgo de desarrollar patología de Alzheimer”. A la vez, remarcó que ese efecto no supera al de factores ampliamente reconocidos, como la edad, la variante genética APOE4 o los antecedentes de hipertensión.

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El estudio ajustó sus resultados por variables como edad, educación y otros factores de riesgo. Aun así, los autores marcaron límites precisos. El hallazgo se restringe a formulaciones con solo estrógenos y no permite extraer conclusiones sobre terapias combinadas con estrógeno y progestina. Tampoco resuelve diferencias entre formas de administración, ya que no se incluyeron usuarias de estrógenos tópicos en lugar de tratamiento oral.

Una mujer de unos 60 años, sentada en un consultorio, sostiene un tubo de ensayo con sangre y biomarcadores, mientras un cerebro luminoso flota sobre su cabeza.
Los autores aclararon que la asociación entre terapia con estrógenos y Alzheimer no demuestra causalidad y no permite sacar conclusiones sobre terapias combinadas con progestágeno (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esta terapia hormonal se utiliza sobre todo para reemplazar el estrógeno que el organismo deja de producir tras la menopausia. La indicación, de todos modos, cambia según la situación clínica. Mayo Clinic explica que existen formas sistémicas, que se absorben en todo el cuerpo y pueden administrarse como píldoras, parches, geles o cremas, y formulaciones vaginales de dosis bajas, destinadas sobre todo a síntomas urinarios y vaginales. Esa diferencia importa porque no todos los tratamientos hormonales tienen el mismo alcance, ni responden al mismo perfil de riesgo.

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Otro punto central es la distinción entre estrógeno solo y terapia combinada. Mayo Clinic y MedlinePlus indican que, si una mujer todavía tiene útero, la hormona suele administrarse junto con un progestágeno para reducir el riesgo de cáncer de endometrio, que afecta el revestimiento interno del útero. En cambio, si el útero fue extirpado mediante una histerectomía, puede indicarse sin ese agregado, aunque depende el caso y la decisión médica.

La terapia hormonal también tiene riesgos, que pueden variar según la edad de inicio, la dosis, la vía de administración, la duración del tratamiento y la historia clínica de cada persona. Mayo Clinic menciona entre esos riesgos posibles la enfermedad cardíaca, el accidente cerebrovascular, los coágulos sanguíneos, el cáncer de mama, la enfermedad de la vesícula biliar y, en determinados casos, el cáncer de endometrio. MedlinePlus también advierte sobre efectos adversos y la necesidad de controles médicos periódicos.

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En ese contexto, el nuevo estudio no plantea que la terapia hormonal deba usarse de manera general para prevenir demencia. Lo que muestra, según el comunicado de Stanford, es una asociación específica entre el uso de estrógenos solos y una menor presencia de lesiones cerebrales típicas de Alzheimer en autopsias, además de mejores resultados cognitivos y funcionales.

“Durante mucho tiempo, la recomendación general era ‘no utilicen terapias hormonales para el deterioro de la memoria’. Este estudio contradice esa recomendación”, afirmó Bruno, según el comunicado de prensa. La propia investigación, de todos modos, se concentra en un grupo particular de mujeres y no extiende sus resultados a todas las terapias hormonales menopáusicas. Ese recorte es el que define tanto su valor como su límite.

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