Detrás de anuncios aparentemente normales pueden esconderse animales trasladados entre países con documentación falsificada, historiales sanitarios manipulados y un origen distinto del declarado, una práctica que no solo dificulta la trazabilidad, sino que también puede comprometer el bienestar de los propios animales y los controles sanitarios.

El primer balance anual completo de la Red Europea para Animales de Compañía (Pet Animals Network, más conocido como PAN), publicado por la Comisión Europea, permite hacerse una idea de la magnitud del fenómeno. Durante 2025 se registraron 594 notificaciones relacionadas con perros y gatos, un 23 por ciento más que el año anterior. No obstante, la propia Comisión señala que este incremento también responde a que la red funcionó por primera vez durante un año completo y a una mayor cooperación entre las autoridades nacionales, por lo que no puede interpretarse automáticamente como un aumento equivalente del fraude.

Una red creada para compartir información

La PAN comenzó a funcionar en 2024 con el objetivo de facilitar que las autoridades veterinarias y de control de los distintos Estados miembros intercambien información cuando detectan posibles irregularidades relacionadas con perros y gatos, especialmente aquellas vinculadas con el comercio ilegal o con el fraude documental.

Durante 2025, la participación de los países ha aumentado de forma considerable respecto al año anterior, lo que explica en parte el incremento de las notificaciones registradas. Estas alertas pueden referirse a animales con documentación sospechosa, movimientos comerciales que no cumplen la normativa europea, posibles falsificaciones o cualquier otra circunstancia que requiera la colaboración entre varios países para investigar el caso.

Dos de cada tres alertas apuntan a posibles fraudes

De las 594 alertas registradas el año pasado, 387 estaban relacionadas con sospechas de actividades fraudulentas. A su vez, en la gran mayoría de esos casos (más de ocho de cada diez) las investigaciones estaban vinculadas con movimientos comerciales ilegales de perros y gatos dentro de la Unión Europea o procedentes de terceros países. Hay que aclarar que esto no significa necesariamente que todos esos casos acabaran confirmándose como delitos, pero sí que existían indicios suficientes para que las autoridades iniciaran investigaciones o intercambiaran información con otros países.

Según el informe, Alemania, Países Bajos, Eslovenia e Italia fueron los países que remitieron un mayor número de notificaciones, concentrando más del 70 por ciento del total.

Pasaportes falsificados y vacunas inexistentes

Las autoridades detectaron casos en los que los animales viajaban acompañados de pasaportes europeos falsificados, pegatinas fraudulentas que simulaban acreditar la vacunación frente a la rabia y certificados veterinarios manipulados. En otras ocasiones, directamente faltaba parte de la documentación obligatoria.

El objetivo de estas prácticas consiste en presentar como plenamente regular un movimiento comercial que en realidad incumple la normativa europea o en ocultar el verdadero origen del animal. La Comisión Europea explica que este tipo de fraudes dificulta comprobar aspectos esenciales como la identidad del animal, su historial sanitario o el cumplimiento de los requisitos establecidos para su desplazamiento entre países.

Un riesgo que no es solo administrativo

Cuando las autoridades no pueden verificar que un perro o un gato ha sido correctamente vacunado frente a la rabia, también resulta imposible garantizar que cumple las condiciones sanitarias exigidas para entrar en la Unión Europea. Por ese motivo, buena parte de las actuaciones descritas en el informe están relacionadas con la necesidad de mantener la vigilancia frente a esta enfermedad, que en buena parte de Europa permanece bajo control gracias, precisamente, a los programas de vacunación y a los controles veterinarios establecidos para los movimientos internacionales de animales.

Serbia y Turquía

El informe dedica varios apartados a analizar las investigaciones desarrolladas con animales procedentes de Serbia y Turquía. En el caso de Serbia, entre 2021 y comienzos de 2026 se registraron 215 notificaciones relacionadas con animales de ese país. Las sospechas se centraban principalmente en el uso de pasaportes europeos falsificados, pegatinas fraudulentas de vacunación antirrábica y certificados veterinarios manipulados. Según la Comisión, la cooperación entre las autoridades serbias, varios Estados miembros, la Dirección General de Salud y Seguridad Alimentaria (SANTE) y Europol ha dado lugar a procedimientos judiciales y administrativos en distintos países europeos.

Respecto a Turquía, el informe recoge 117 notificaciones durante el mismo periodo. Los investigadores identificaron dos formas principales de introducir ilegalmente perros y gatos en la Unión Europea. En una de ellas, los animales llegaban directamente por vía aérea utilizando certificados sanitarios o informes sobre anticuerpos frente a la rabia presuntamente falsificados. En la otra, detectada recientemente, los animales son trasladados primero hasta Bulgaria, donde obtienen documentación europea antes de continuar su viaje hacia otros países comunitarios como si hubieran nacido dentro de la Unión.

Nuevas medidas para reforzar los controles

La Comisión Europea también explica que durante el último año ha intensificado la cooperación con Europol, con laboratorios desarrolladores de vacunas antirrábicas y con las autoridades de varios países terceros. Entre las medidas previstas figura la creación en Turquía de una base de datos que permitirá comprobar electrónicamente los certificados sanitarios antes de que los animales embarquen con destino a la Unión Europea. Además, los informes de titulación de anticuerpos frente a la rabia emitidos por laboratorios turcos incorporan ya códigos QR que permiten verificar su autenticidad.

El objetivo es detectar posibles falsificaciones antes incluso de que los animales inicien el viaje.

La trazabilidad, herramienta clave

Aunque el informe se centra en el trabajo de las autoridades, sus conclusiones también ponen de relieve la importancia de conocer el origen de cualquier perro o gato antes de incorporarlo a la familia

Contar con documentación verificable, identificar correctamente al animal y garantizar que ha recibido la atención veterinaria correspondiente facilita el cumplimiento de la normativa, pero también contribuye a combatir un comercio ilegal que, con frecuencia, está asociado al maltrato animal.

Por ese motivo, las organizaciones de protección animal y las propias autoridades recomiendan extremar las precauciones antes de adquirir un animal y recurrir siempre a vías transparentes y legalmente establecidas.