Publicado 23/07/2026 - 8:51 CEST
La Unión Europea aprobó este miércoles, con condiciones, la adquisición de Warner Bros. Discovery por parte de Paramount Skydance por valor de 110.000 millones de dólares (94.000 millones de euros).
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Aludiendo a las preocupaciones sobre el impacto de la operación en la distribución cinematográfica en Europa, Bruselas ha indicado que Paramount debe deshacerse de su participación en United International Pictures, una empresa conjunta con Universal, en el Espacio Económico Europeo (EEE), que incluye a los 27 Estados miembros de la UE.
Los reguladores europeos indicaron que Paramount no podrá, durante 10 años, realizar, ni directa ni indirectamente, ningún acuerdo con Universal para distribuir conjuntamente películas en el Espacio Económico Europeo (EEE).
Bruselas avala la operación tras los compromisos de Paramount
"Estos compromisos responden plenamente a las preocupaciones en materia de competencia identificadas por la Comisión (Europea), al garantizar que las películas de la entidad resultante de la fusión no se distribuirán conjuntamente con las de Universal o Disney", afirmó la UE. "Bajo la supervisión de la Comisión, un administrador independiente velará por su cumplimiento", añadió.
La UE señaló que era poco probable que el acuerdo perjudicara la competencia en la producción cinematográfica, citando la presencia de grandes competidores como Disney, estudios estadounidenses más pequeños —entre ellos Amazon MGM— y productores cinematográficos europeos.
Críticas y batalla judicial en Estados Unidos
El acuerdo sigue enfrentándose a obstáculos legales en Estados Unidos, después de que un juez federal de California suspendiera temporalmente la fusión esta semana. Está prevista para el 3 de agosto una vista sobre una medida cautelar, lo que podría impedir que la operación se cierre antes de que se dicte una resolución definitiva.
La fusión prevista ha suscitado una importante oposición, y sus detractores advierten de que podría transformar radicalmente Hollywood. De llevarse a cabo, reduciría a cuatro el número de grandes estudios cinematográficos estadounidenses.
Los detractores sostienen que el acuerdo podría provocar recortes generalizados de empleo, una disminución del número de películas producidas y estrenadas, y una menor competencia en todo el sector.