Falleció Concepción Papasidero, la abuela de Nico Occhiato. Pilar fundamental en la vida del conductor de Luzu TV, que según sus propias palabras se había criado prácticamente en la casa de ella, había ganado muchísima popularidad tras su paso por el Bailando y actualmente era parte importante de la comunidad del canal de streaming y de las redes sociales de su nieto, que no dejaba de compartir muchos de los momentos que vivían en sus visitas.
El momento de fama de Concepción, la abuela de Nico Occhiato
Cuando en 2019 Nicolás Occhiato fue convocado para el Bailando de Marcelo Tinelli, tenía el gran atractivo de su reciente separación de Flor Vigna, Sin embargo, con apenas tres galas, la situación cambió por completo, por la aparición de Concepción en la pantalla, que enseguida enamoró a todos en el estudio. "Mi abuela es un personaje, yo sabía que si Marcelo la descubría sabía iba a pasar algo así. Lo lindo de todo esto es que la veo muy feliz a ella, espera cada vez que voy a bailar, se prepara, una semana antes se fija qué se va a poner, prepara la comida que va a llevar", supo declarar el creador de Luzu TV.
Desde ese momento, la mujer comenzó a ganar cada vez más protagonismo, incluso llegando a cocinar, primero para Marcelo Tinelli y después extendiendo ese gesto hacia todos los presentes en el estudio. Fue tanto lo generado, que incluso levantó la copa junto a su nieto y Flor Jazmín Peña, que la consideraron una parte importante de su triunfo.
Con el paso de los años, y ya lejos del hit televisivo del reality de baile, Concepción siguió presente en los medios, aunque como parte de la comunidad de Luzu TV. Si bien no estaba en el estudio ni participaba del programa como tal, se destacaba su presencia en las redes sociales de su nieto, siendo la protagonista de muchos de los videos que él subía a su cuenta de Instagram y ganándose el cariño de los cientos de miles de personas que lo acompañan día a día.
Más allá de su momento estelar en televisión y de su faceta como influencer gracias a su nieto, la vida de Concepción es una de esas que vale la pena conocer. Su padre emigró a la Argentina desde Italia en busca de un futuro mejor. A los tres meses consiguió trabajo y le pidió a su esposa y sus ocho hijos que se mudaran al país. Sin embargo, dos semanas después falleció en un accidente. Desde ese momento, quedaron solos con su mamá, que no tenía trabajo y no sabía hablar el idioma.
Según contó el propio Nico Occhiato en una entrevista con La Nación, el mayor de los hermanos de su abuela, que tenía doce años, salió a trabajar y pasó a ser el padre de todos. La situación era tan difícil que, siempre en sus palabras, los vecinos le venían a pedir a la madre de Concepción que les entregara algún hijo, porque pensaban que no estaba capacitada para criarlos, pero ella se plantó y se propuso no desarmar la familia, pasara lo que pasara.
Cuando cumplió 12, Concepción abandonó los estudios de primaria y siguió el camino de su hermano. Así comenzó a trabajar en una fábrica textil de San Justo, el lugar en el que, en el futuro, formaría su hogar junto a Vittorio, su marido.
A pesar de su dura historia de vida, Nico Occhiato marcó que su abuela siempre le dio un mensaje optimista, lleno de alegría. La definía como el alma de la fiesta de su familia, alguien que iba hacia adelante y que lo forjó en su manera de pensar y ver el mundo. Un mensaje que el conductor de Nadie dice Nada se encargó de perpetuar y replicar en cada una de las entrevistas que dio y que fue el legado que transmitió de unas de las personas más importantes de su vida.