El viernes a última hora de la noche saltó lo que sería una de las grandes bombas del mercado de fichajes: según diversos medios el Real Madrid habría ofrecido 100 millones de euros al RB Leipzig para fichar a Yan Diomandé, de apenas 19 años.

El conjunto blanco dadas las dificultades que pone el Bayern para hacerse con Olise ha activado un plan B. No se trata de una alternativa cualquiera ya que es un jugador al que quiere media Europa. De hecho, en pleno Mundial saltó la noticia de que ya tenía las conversaciones muy encaminadas con el PSG, el actual campeón de Europa. Los parisinos se habían adelantado al Liverpool, que lo veía como el recambio de Salah, y a media Premier League que había preguntado por él.
Aunque la oferta de 100 millones habría sido rechazada por el conjunto alemán, el equipo de las bebidas energéticas sabe que el costamarfileño saldrá este verano por una cantidad cercana a los 130 kilos pese a tener contrato hasta 2030.

Un jugador de los que ya no quedan
El mercado está loco. Sí, lo está. Pero en este caso no es una locura, sino que Diomandé es un jugador que realmente marca diferencias. Extremo de los que encara y sale por los dos perfiles. Se va de sus adversarios por velocidad, potencia y talento. Cuando más rinde es si tiene espacios para irse, pero una de sus fortalezas es que también lo sabe hacer en parado. Un punto a favor para él es que se desenvuelve prácticamente igual de bien en la banda izquierda como en la derecha.
Llegó al Leipzig el verano pasado a cambio de 20 millones -su cláusula de rescisión- procedente del Leganés en el que apenas había jugado una decena de partidos y casi consigue salvar a los pepineros del descenso con su irrupción. Unos meses atrás había llegado al equipo madrileño de una academia de Estados Unidos.
En su primera temporada en una gran liga desde el principio asombró a propios y extraños anotando 12 goles y dando 8 asistencias en 33 partidos.