10 de septiembre, 2026 - 07h00
En este mes, la Asamblea Nacional aprobó la nueva Ley de Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial, de tal forma que Ecuador tiene ahora una normativa que apunta a más control en los sistemas de transporte. Pero existe una distancia importante entre la emisión de una regla y su cumplimiento por la ciudadanía.
La emisión de reglas para normar la sociedad fue estudiada por Max Weber, y una de sus reflexiones es que las personas obedecen las reglas cuando las consideran legítimas. De ahí se desprende que, si bien las normas escritas son importantes, estas no cambian a una sociedad. Lo que cambia es que las personas acepten la normativa, la valoren y se comprometan a cumplirla.
Y la legitimidad tiene relación con la percepción de una sociedad de que las normas establecidas no se contradicen entre sí y favorecen a todos por igual. Cuando un grupo social acepta las reglas, aquello genera un entorno en el que es posible predecir el comportamiento de las personas.
Uno de los cambios que propone la nueva Ley de Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial es el registro obligatorio de vehículos de micromovilidad, como las motos de reparto (delivery). Además se plantea que los conductores usen chalecos reflectivos con número de placa visible.
Otro aspecto es la prohibición de llevar más de un pasajero en moto.
Lastimosamente, tras la emisión de esta ley, a través de las redes sociales, cuatro jóvenes extranjeros que hacían delivery manifestaron su inconformidad y declararon que desacatarían las nuevas normas establecidas. El desenlace de aquella manifestación mediática fue la deportación.
¿Qué representa la voz de esos jóvenes? Los delivery son trabajadores con particularidades, entre esas que su oportunidad de laborar está mediada por la presencia de plataformas digitales. Y aparentemente tienen la posibilidad de conectarse o desconectarse según su voluntad.
Así como se registra a los micromovilizadores, será importante que se evalúen las condiciones de trabajo en que muchos jóvenes realizan las entregas de encomiendas. Además, los delivery son trabajadores que afrontan riesgos elevados; están expuestos a peligros de la calle, de los clientes y de las encomiendas que transportan.
Que todos los delivery sean registrados es un gran avance. Pero también debería establecerse el control de las plataformas digitales que emplean a estas personas, de las condiciones de trabajo en las que se desempeñan y averiguar qué tipo de mercancías se distribuyen.
Así, los trabajadores de delivery son personas atravesadas por varios órdenes normativos; son parte de un tejido social complejo. No obstante, si para dichos ciudadanos la ley afecta sus intereses, se mostrarán reacios a cumplir las normas. Junto con la emisión de leyes es urgente que se creen condiciones para acatarlas. Es hora de que se analicen las condiciones de los trabajos que funcionan con plataformas digitales.
Comparto que nadie está por encima de la ley. Pero el país tiene demasiados vacíos legales que también deben ser cubiertos, entre esos el análisis de los entornos digitales que son usados por la población. (O)