Icono personas Para 4Icono euro 0.5€/pers.Icono calorias 105kcal/100g

Ingredientes

  • 1 l de leche entera
  • 150 g de azúcar
  • 1 rama de canela
  • La piel amarilla de 1 limón, sin la parte blanca
  • Canela molida para servir

Entre un granizado y un helado hay un punto intermedio que no se consigue dejando simplemente que la leche se congele. Ahí está la leche rizada granadina: blanca, aromática, muy fría y con una textura cremosa y helada, pero lo bastante blanda como para tomarla primero a cucharadas y terminar bebiéndola cuando empieza a fundirse.

Es una preparación muy ligada a la Costa Tropical de Granada, especialmente a Motril y Salobreña. En la zona se sirve desde hace generaciones en heladerías y la propia promoción turística de Motril la describe como más líquida que un helado y con un sabor que recuerda al arroz con leche con canela. Ese parentesco ayuda a entenderla mejor: aquí no buscamos una bola firme, sino una leche aromatizada convertida en un granizado finísimo y cremoso.

Conviene además no confundirla con la leche merengada. Comparten leche, azúcar, cítricos y canela, pero en esta versión no montamos claras ni incorporamos merengue. La piel de limón aparece en varias elaboraciones domésticas y heladeras de la zona, aunque también existen fórmulas locales que se quedan únicamente con leche, azúcar y canela. Nosotros la vamos a utilizar porque da un aroma fresco sin cambiar el carácter lácteo de la bebida. La propia Heladería Monerris, de Motril, señala leche fresca, canela y limón como los tres sabores de su especialidad.

Si os apetecen otros clásicos fríos para el verano, podéis seguir con una leche merengada casera, preparar una horchata de chufa o tirar por un granizado de limón y naranja. Se parecen en la idea de refrescar, pero la leche rizada tiene esa textura láctea medio helada que es justo lo que la hace reconocible.

Receta casera de leche rizada

Leche rizada granadina, un postre diferente

Preparación paso a paso

  1. Lavamos y secamos el limón. Con un pelador o un cuchillo fino retiramos solo la parte amarilla de la piel. Evitamos el albedo blanco porque puede aportar un amargor bastante inoportuno.
  2. Ponemos en un cazo la leche, el azúcar, la rama de canela y la piel de limón. Calentamos a fuego medio y removemos lo justo para que el azúcar se disuelva. Si queréis conocer mejor cómo se comportan los distintos tipos de azúcar, aquí usamos azúcar blanco normal.
  3. Cuando la leche empiece a hervir, apagamos el fuego. Tapamos el cazo y dejamos infusionar 25 minutos fuera del fuego. No necesitamos cocer la mezcla durante mucho tiempo: buscamos extraer aroma, no reducir la leche.
  4. Colamos la leche para retirar la canela y la piel de limón. Separamos unos 100 ml de leche aromatizada en un recipiente pequeño y dejamos que ambas partes pierdan el calor fuerte. Después las pasamos al frigorífico hasta que estén completamente frías.
  5. Repartimos el resto en cubiteras o recipientes pequeños y lo llevamos al congelador hasta que esté completamente sólido, unas 4 horas según el tamaño. Congelar en porciones pequeñas facilita muchísimo el triturado; si os interesa el tema, aquí tenéis una guía sobre qué se puede congelar y qué no. El método de infusionar, congelar en unidades pequeñas y triturar está documentado tanto por Sabor Granada como en el paso a paso fotográfico de Cocinando entre Olivos.
  6. Sacamos los cubos de leche congelada y los dejamos 3 o 4 minutos a temperatura ambiente. Los trituramos en una batidora de vaso potente, mejor en dos tandas para no castigar la máquina. Añadimos poco a poco parte de la leche fría reservada solo si hace falta para que las cuchillas puedan trabajar.
  7. Si hemos trabajado en dos tandas, las juntamos en un bol bien frío y damos solo unas vueltas para igualar la textura. Paramos en cuanto tengamos una masa blanca, uniforme y cremosa, con cristales de hielo muy pequeños. No debemos seguir trabajando hasta volverla líquida.
  8. Repartimos inmediatamente en vasos fríos y terminamos con canela molida por encima. La servimos en el momento, porque aquí diez minutos de espera se notan bastante más que en muchas recetas.
Leche rizada granadina, un postre diferente
Leche rizada granadina, un postre diferente
Leche rizada granadina, un postre diferente
Leche rizada granadina, un postre diferente
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Leche rizada granadina, un postre diferente
Leche rizada granadina, un postre diferente
Leche rizada granadina, un postre diferente
Leche rizada granadina, un postre diferente

Consejos para una leche rizada de rechupete

La leche entera es la opción que mejor nos funciona para conseguir cuerpo sin añadir nada más. Podemos utilizar semidesnatada, pero el resultado será algo más ligero y menos cremoso. No hace falta añadir nata para que salga bien.

Los 150 g de azúcar dejan una leche dulce, pero sin llegar a los niveles de algunas fórmulas de heladería. Además del sabor, el azúcar influye en cómo congela la mezcla. Si reducimos mucho la cantidad, el bloque quedará más duro y tendremos que trabajar más al triturarlo.

La infusión es sencilla, pero hay un detalle que merece la pena respetar: apagamos el fuego en cuanto arranca el hervor y dejamos actuar a la canela y al limón con el cazo tapado. Así conservamos mejor el aroma y evitamos evaporar leche sin necesidad.

Con el limón, solo piel. No añadimos zumo, porque el ácido puede alterar la leche y tampoco buscamos sabor a limonada. La parte blanca de la piel tampoco interesa: es fácil pasarse de amargor por intentar sacar hasta el último milímetro.

Si no tenemos una batidora potente, podemos congelar la mezcla en una bandeja baja y remover o raspar cada 30 o 40 minutos hasta formar cristales pequeños. No queda exactamente igual, pero se acerca más a la idea correcta que intentar triturar un bloque enorme congelado de una pieza. Para entender por qué los cristales importan tanto, merece la pena echar un vistazo a esta guía sobre la base para hacer helados caseros.

También podemos hacerla con heladera: enfriamos muy bien la infusión y la mantecamos hasta conseguir una consistencia blanda. La referencia sigue siendo la misma: más fluida que un helado de bola. Si sale tan compacta que podemos formar bolas perfectas y dejarlas quietas en una copa, nos hemos ido demasiado lejos. Esa textura más fluida que un helado convencional es también la descripción que utiliza Turismo de Motril.

Hay fórmulas modernas que incorporan nata o azúcar invertido para controlar todavía más la textura. Funcionan, pero no son necesarios para esta versión. Aquí interesa que sigan mandando la leche, la canela y el limón.

Podemos guardar la base congelada varios días y triturarla justo antes de servir. Una vez hecha la leche rizada, en cambio, pierde rápidamente su punto: si se derrite y la volvemos a congelar, los cristales serán mayores y la textura empeorará.

Leche rizada granadina, un postre diferente

Algunas dudas que os pueden surgir durante la receta. Contestando vuestros emails.

Si al triturar está demasiado dura y las cuchillas no avanzan, no metemos medio vaso de leche de golpe. Añadimos una o dos cucharadas cada vez de la leche fría reservada y seguimos. Siempre podemos sumar un poco más; quitar líquido después ya tiene bastante peor arreglo.

Si nos queda demasiado líquida, la solución más sencilla es devolverla 20 o 30 minutos al congelador y volver a triturar brevemente. La idea no es beber leche fría con espuma, sino mantener ese punto de hielo fino que se sostiene unos minutos.

¿Se puede preparar con leche semidesnatada? Sí. ¿Con una bebida vegetal? También podemos hacer una bebida congelada aromatizada con canela y limón, pero ya cambiarán el sabor, la grasa, los azúcares y el comportamiento al congelar. No esperemos exactamente la misma leche rizada.

¿Y si no queremos utilizar limón? Podemos omitirlo. Hay recetas granadinas documentadas que trabajan solo con leche, azúcar y canela. En ese caso conviene respetar bien la infusión de la rama de canela, porque será prácticamente todo el perfume de la preparación.

Por último, aunque al verla pueda recordar a la leche merengada, la diferencia práctica en esta receta es clara: no hay merengue ni claras montadas. Lo que da volumen y textura es el triturado de la leche congelada. Ahí está todo el truco.

Última revisión: 3 septiembre 2026

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Etiquetas: azúcar canela cocina andaluza cocina española leche