Monstruo: la historia de Lizzie Borden

Deseo y venganza

★★★ 1/2

Disponible en: Netflix

duración: 8 episodios

género: crimen

El 4 de agosto de 1892, en Fall River, Massachusetts, Andrew Borden y su esposa Abby aparecieron muertos a hachazos en su casa. La sospechosa fue Lizzie, la hija de él, que terminó absuelta pero quedó atada para siempre a una rima infantil macabra y a un misterio sin resolver.

La antología “Monstruo”, de Ian Brennan y Ryan Murphy, cuya temporada sobre Ed Gein sumó siete nominaciones al Emmy, pone por primera vez a una mujer en el centro y convierte el caso en un relato gótico sobre la represión femenina victoriana: Lizzie (Ella Beatty) vive asfixiada por un padre severo y una madrastra cruel hasta que llega Bridget, una criada rebelde que se tiñe el pelo, conoce París y le acerca libros escritos por mujeres.

Con Vicky Krieps en ese rol clave, Rebecca Hall, Billie Lourd, Sarah Paulson y un Charlie Hunnam que pasa de asesino a víctima, la serie promete sangre, deseo y venganza.

Amores inesperados

Homo romanticum

★★★

Disponible en: Disney+

duración: seis episodios

género: romance

Un ladrón que se enamora de la dueña de la casa que fue a desvalijar, un enfermero empeñado en reconciliar a un paciente con su hija, un mozo que se cruza con una clienta de alta sociedad, un cajero de peaje que espera cada día el mismo auto.

Marcos Carnevale arma con Martín Bossi, un camaleón de la actuación, una antología de seis episodios autoconclusivos, casi mini películas, en los que el actor cambia de oficio y de piel para protagonizar romances nacidos del puro azar. Como si fuera “Homo argentum”, pero del romance, la serie salta de la comedia al drama y del costumbrismo al suspenso (hay incluso un capítulo navideño con clima de thriller) sin perder el sello sentimental que el director cultivó en el cine.

Bossi se luce como camaleón y tiene enfrente un elenco de lujo: Jorgelina Aruzzi, Osvaldo Santoro, Eleonora Wexler, Patricia Palmer, Julieta Cardinali y una carismática Karina Hernández en el cierre, quizás el episodio más encantador.

Romántica sin vueltas, ideal para ver un capítulo por noche.

Supergirl

Superpoderosa y rebelde

★★★ 1/2

Disponible en: HBO Max

duración: 108 minutos

género: superhéroes

La prima de Superman no viste licra sino una remera de Blondie, y cuando entra en escena lleva días festejando sus 23 años de bar en bar por la galaxia, lejos de cualquier sol amarillo que le devuelva los poderes. La Kara Zor-El de Milly Alcock es cínica, desprolija y tiene más de rockera punk que de heroína modelo, y la actriz la compone con un desparpajo irresistible.

El problema es que la película de Craig Gillespie (“Yo, Tonya”) no siempre está a su altura. Escrita por Ana Nogueira a partir del cómic “Woman of Tomorrow”, la trama es casi un western espacial: Kara se suma a regañadientes a la cruzada de una chica (Eve Ridley) que busca vengar a su familia, asesinada por el pirata Krem (Matthias Schoenaerts), que además envenenó a Krypto.

Hay un diseño de producción ingenioso, canciones bien elegidas, ecos de “Mad Max”, flashbacks de Krypton que explican el dolor de la protagonista, un copiloto alienígena con la voz de Seth Rogen y un espíritu más cercano a “Guardianes de la Galaxia” que al resto del universo DC. Pero los secundarios no acompañan: el villano resulta chato y el Lobo de Jason Momoa, excesivo. Alcock sostiene el vuelo casi sola.

Tres adioses

El sentido de la vida

★★★ 1/2

Disponible en: cines

duración: 120 minutos

género: drama

Una discusión doméstica como tantas, pero esta vez sin vuelta atrás: así se separan Marta (Alba Rohrwacher), profesora, y Antonio (Elio Germano), un chef que se atrinchera en su cocina. Ella, en cambio, pierde el apetito, y lo que parecía pena de amor resulta ser algo mucho más grave. Isabel Coixet, la cineasta de “Un amor” y “La vida secreta de las palabras”, adapta con libertad “Tre ciotole”, el último libro de Michela Murgia, y lo convierte en una película sobre el arte de despedirse sin dejar de vivir: la comida recupera su sabor, la música pega distinto y las prioridades se reordenan.

Coixet filma en 35 mm y en formato casi cuadrado una Roma de terrazas, estorninos y orillas del Tíber, lejos de la postal, esquiva el golpe bajo del melodrama y deja que los silencios hagan su trabajo.

Rohrwacher lo sostiene todo con una fragilidad luminosa, Germano aporta el desconcierto de quien se fue y no logra soltar, y Nina Simone aparece justo cuando hace falta. Un film sereno, tierno y hasta con humor.

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