El fichaje de Rodri por el Barça ha producido diferentes problemas de rabia en un sector (amplio) de la prensa madrileña-madridista que ya daba por hecha su incorporación a la disciplina blanca y lo ha visto vestido de blaugrana. Han inflado las cifras para dar la impresión de que ha sido un fichaje muy caro, cuando antes habían aceptado pagar más dinero del que ha desembolsado el club blaugrana. Ya lo hicieron con Neymar y lo han repetido con Rodri. Un traspaso se explica siempre por la cantidad fija que se paga al club de origen. Pero en parte de la prensa pro blanca se le ha sumado el variable (en su totalidad) y además se ha metido la ficha del jugador por todos los años de contrato. Se hizo con el brasileño, también arrebatado a los blancos, y se ha vuelto a hacer ahora. Sin embargo, nadie, por ejemplo, ha puesto en portada la cifra que pagará el Madrid por Diomandé en la totalidad de su contrato. Nunca ha sido, ni es, lo habitual publicar eso en un fichaje. Es un dato, muy claro, de lo mal que ha sentado que el mejor jugador del último Mundial haya preferido venir al Barça en lugar del Madrid.
El Barça ha pagado 60 millones al City por Rodri y ha acordado unos variables de 16 más. Pero de estos solo hay cinco de los que se pueden denominar fáciles. Los 11 restantes están en función de títulos gordos y de que dispute un mínimo más o menos del 65 por ciento de los partidos. El Barça, entre otras cuestiones, se negó a aceptar un variable por una posible renovación del jugador, como en su día se pactó con Ferran. La cifra que ha pagado el club blaugrana por el mejor futbolista del Mundial y Balón de Oro se ajusta a mercado y está por debajo de lo previsto por insignes madridistas mediáticos que celebraban que el Madrid pudiera ficharlo por 80 millones de euros. La dirección de fútbol con Deco a la cabeza, Laporta, Alejandro Echevarría y Bojan, están completando una buena plantilla para competir por todos los títulos. Son personalidades muy diferentes que se acoplan con objetivos comunes. Rodri no era una prioridad, pero fue una oportunidad. De oro. Y se supo aprovechar. En el mercado, como en el juego y en la vida, tener buena cintura es una gran virtud.