Opacada por la convocatoria de elecciones generales, la consejera de Educación, Begoña Pedrosa, del PNV, ha cumplido este lunes el trámite de comparecer en el Parlamento Vasco para explicar los malos resultados del sistema en la reciente entrega del informe PISA, la evaluación de mayor relevancia internacional y que dada a conocer en septiembre, aunque los resultados son de 2025. Si el gran titular fue que Euskadi, en comprensión lectora, sólo estaba mejor en España que Ceuta y Melilla, la consejera ha insistido en que ya están en marcha las sesiones extraordinarias que se habían anunciado con urgencia. Son “entre 30 y 55 minutos” cada semana y en todas las asignaturas los que se destinarán a lectura pausada, ha insistido Pedrosa, que ha indicado que ya se ha hecho llegar esta instrucción los centros, aunque no ha facilitado muchos más detalles.

“La lectura debe convertirse en una prioridad compartida por todas las materias”, ha manifestado la titular de Educación en la Cámara. Ha añadido que se hará una evaluación “específica” de la comprensión lectora en tres cursos, segundo y quinto de Primaria y primero de Secundaria, es decir, a los 7, 10 y 12 años. Según Pedrosa, ya se iba a hacer en algunos centros, pero se extiende “a todo el universo”. Ha mencionado la herramienta de nombre ITT para “evaluar las destrezas lectoras”. Ya han pasado el ITT 32.770 estudiantes y un 84% de los profesores, siempre según los datos oficiales, entiende que el instrumento sirve para “modificar o ajustar” el “trabajo de lectura”.

Ha mencionado también la cuestión de las pantallas y la atención. “Vamos a hacer una revisión del uso de pantallas en los centros educativos para poder ofrecer pautas concretas, en línea con las recomendaciones europeas sobre protección de menores y uso responsable de la tecnología”, ha insistido Pedrosa, en un mensaje que ya había lanzado también antes. Hasta ahora, Euskadi había dejado la regulación del manejo de los dispositivos en manos de cada centro, lo que ha derivado en diferentes formatos de trabajo.

En todo caso, Pedrosa ha dicho que “un resultado de PISA no es una conclusión sobre un sistema”, porque hay otras evaluaciones diagnósticas propias más favorables y con una muestra de medición mucho mayor. Y los datos son “complementarios”, pautas para adoptar “acciones educativas concretas”. “No debe utilizarse para formular diagnósticos generales sobre la educación”, ha implorado Pedrosa a la oposición. El portavoz del PNV, Aritz Abaroa, le ha echado un cable y ha prometido que no están jugando a buscar “el indicador que mejor encaje en el discurso” de que la escuela vasca no va tan mal como se podría deducir de la evolución de PISA en las últimas entregas.

Asimismo, Pedrosa ha pedido tener en cuenta igualmente algunas tendencias no tan malas de PISA, como las relacionadas con la equidad. Ha indicado que se ha reducido el 'gap' entre los resultados del alumnado autóctono y el extranjero, al menos el de segunda generación. Ha puesto en valor el gasto público que se destina a la enseñanza. Euskadi es la comunidad autónoma con más gasto por habitante en Educación. Igualmente, ha pedido ampliar el foco y pensar que Euskadi tiene la mejor Formación Profesional del entorno, por ejemplo.

Desde la oposición, la primera queja era de forma: no disponían de los informes detallados tanto de PISA como de la evaluación diagnóstica para afrontar la larga comparecencia parlamentaria con las mismas armas que el Gobierno. Después, han coincidido en lamentar la falta de “autocrítica” por parte de Pedrosa.

En la bancada de EH Bildu, Ikoitz Arrese ha señalado que es oportuno que Pedrosa pida “tiempo” para que se noten los cambios en el sistema, pero le ha recordado que desde 2012 el PNV dirige la cartera de Educación. “Muchas cosas, muchos planes en una pantalla. Pero los resultados nos muestran que no están funcionando muy bien”, ha lamentado. En la misma línea, Jon Hernández, de Sumar, ha señalado que “claro que hace falta tiempo” pero ha pedido no orillar que “el cronómetro empezó a correr hace mucho”. Por parte del PP, Muriel Larrea ha insistido en que la “inmersión” en euskera solamente va en “perjuicio” de los resultados académicos.