(BUENOS AIRES).- Rodolfo Arruabarrena ya le hizo saber a la dirigencia de Boca cuáles son los puestos que necesita reforzar con urgencia. El entrenador pidió la llegada de un defensor central, dos extremos y un delantero de área para potenciar al equipo de cara a los próximos desafíos.
El pedido de un central responde a la necesidad de consolidar la última línea. Arruabarrena busca mayor solidez defensiva y alternativas confiables para rotar en un calendario exigente. Para el Vasco, sin una defensa firme se vuelve difícil sostener cualquier proyecto.
En ataque, la solicitud de dos extremos marca una intención clara: recuperar profundidad y desequilibrio por las bandas. El DT pretende futbolistas rápidos, con uno contra uno y capacidad para romper líneas, después de que el equipo mostrara dificultades para generar situaciones claras desde los costados.
El tercer punto fuerte del pedido es un nueve de área. Arruabarrena considera que Boca necesita mayor peso ofensivo dentro del área rival, un jugador que pueda finalizar las jugadas y aportar goles en momentos determinantes.
La decisión final ahora está en manos de Juan Román Riquelme y el Consejo de Fútbol. El club deberá evaluar si está en condiciones de realizar el esfuerzo económico que exige cumplir con las cuatro incorporaciones que pretende el técnico, en un mercado que suele ser complejo y competitivo.
El perfil de los refuerzos
Arruabarrena no quiere apuestas a largo plazo sino soluciones inmediatas. La idea del cuerpo técnico es sumar jugadores con rodaje en la Liga Profesional o en torneos de exigencia similar, que puedan adaptarse rápido a la dinámica del plantel y al ritmo del fútbol argentino.
En el caso del defensor central, se busca un marcador con presencia en el juego aéreo y buena salida desde el fondo, capaz de complementarse con los zagueros que ya tiene el plantel. La última línea de Boca sufrió desconciertos en partidos recientes y el Vasco entiende que ahí se define buena parte de la regularidad que pretende para el equipo.
Para los extremos, la prioridad pasa por jugadores que no solo desborden sino que también tengan llegada al gol. Boca extraña la profundidad que supo tener con atacantes abiertos que estiraban a las defensas rivales y generaban espacios para los volantes de segunda línea.
La respuesta de la dirigencia
Riquelme y el Consejo de Fútbol empezaron a analizar las posibilidades concretas del mercado. Las negociaciones incipientes apuntan a resolver primero las urgencias defensivas y después avanzar sobre los puestos de ataque, aunque no se descarta cerrar incorporaciones en simultáneo si aparecen oportunidades convenientes.
La postura de Arruabarrena es firme: quiere refuerzos de jerarquía para armar un equipo competitivo desde el arranque. El Vasco no quiere improvisar y espera que la dirigencia acompañe su proyecto con inversiones a la altura de las necesidades del plantel.
El mercado de pases recién empieza a moverse, pero el entrenador ya dejó en claro qué necesita. Ahora la pelota queda del lado de Riquelme y la comisión directiva, que deberán resolver hasta dónde pueden avanzar para darle al DT las herramientas que considera indispensables.
Los próximos días serán clave para definir si las cuatro caras nuevas pueden sumarse antes del inicio de la pretemporada. Por lo pronto, Arruabarrena ya marcó la cancha: sin refuerzos de peso, el proyecto que imagina para devolverle protagonismo a Boca en todos los frentes arrancará con un pie forzado.