Daniel BustosPor Daniel Bustos19 JULIO 2026

Se acabó la espera. Este domingo, en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, España y Argentina lucharán por ser el campeón de Norteamérica 2026, en un duelo que enfrentará a Europa contra Sudamérica, tal como ocurrió en la edición de Qatar 2022. El ganador levantará y se llevará a su país el trofeo más preciado de la historia de este deporte: la Copa del Mundo, la cual guarda relatos y secretos que van mucho más allá del fútbol.

Pero, ¿cómo es exactamente esta copa con la que tantas estrellas del balompié sueñan? Esta escultura cilíndrica vertical con forma de dos figuras humanas sosteniendo el planeta Tierra pesa 6,175 kilos, mide 36.8 centímetros de alto y posee una base de 13 centímetros de diámetro. Su color es así porque fue moldeada con oro de 18 quilates, lo que significa que el 75% de la mezcla metálica es oro y el otro 25% está compuesta por otros elementos. Además, cuenta con una base de dos anillos de piedra malaquita verde. Está resguardada en un cofre, el que ingresará junto con el trofeo este domingo.

Durante el siglo XX y XXI pasó por las manos de leyendas de esta actividad como Pelé, Diego Maradona o Franz Beckenbauer. Pero su trascendencia pasa las barreras del deporte, porque también posaron con esta pieza personajes históricos y autoridades como Nelson Mandela, la Reina Isabel II, Angela Merkel o Vladímir Putin.

Escondida de los nazis en una caja de zapatos

A lo largo del tiempo, el trofeo cambió de forma y hasta su nombre, pero su relevancia se mantuvo. Además, las historias que se fueron construyendo sobre la copa resultan fascinantes.

En 1938, luego de que Italia obtuviera su segundo Mundial en la edición disputada en Francia, los relatos cuentan que el trofeo fue guardado en la bóveda de un banco romano. Sin embargo, en 1939, a pocos meses de que estallara la Segunda Guerra Mundial, la pieza fue buscada por los nazis en territorio italiano, lo que obligó a tomar medidas extremas.

Ottorino Barassi, vicepresidente de la Federación Italiana, sacó la copa del banco y se la llevó a su casa. Pensó que los alemanes buscarían en la caja fuerte o en algún lugar importante de su vivienda, así que la puso en una vieja caja de zapatos abajo de su cama. Cuando los nazis registraron el sitio, no pudieron encontrarla pese a que la tenían casi a sus pies.

Rescatada por un perro

En 1966 la pieza ya llevaba el nombre de Jules Rimet, en honor al tercer presidente de la FIFA y principal impulsor de la creación de la Copa del Mundo. A solo meses del inicio del Mundial de Inglaterra desapareció de las vitrinas de la tienda Westminster Hall, en Londres.

La historia dice que la desesperación era tanta que la Football Association encargó a hacer en secreto una réplica exacta. Sin embargo, un perro de raza collie llamado Pickle encontró la copa envuelta en diarios. Estaba enterrada en un jardín del suburbio Beulah Hill.

Brasil y una copa fundida

En la edición del Mundial de 1970, Brasil levantó su tercera Copa del Mundo, en un equipo en el que brillaban estrellas como Pelé, Carlos Alberto, Jairzinho y Rivelino. Las reglas que por ese entonces regían en la FIFA decían que la primera selección en consagrarse tricampeona, se quedaría definitivamente con el trofeo, por lo que la Copa Jules Rimet debía quedar para siempre bajo dominio brasileño. Sin embargo, en 1983 el trofeo fue robado desde la Confederación Brasileña en Río de Janeiro y se cree que fue fundido.

En tanto, desde la edición de Alemania 1974 se comenzó a utilizar el diseño que permanece en la actualidad, el que fue elaborado por el escultor italiano Silvio Gazzaniga.

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