El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, cerró este miércoles un acuerdo con el Congreso con los presidentes del Senado, Davi Alcolumbre, y de la Cámara de Diputados, Hugo Motta, para destrabar un paquete de proyectos que el Gobierno considera prioritarios. El pacto pone fin a meses de tensión entre el Ejecutivo y el Congreso y llega con la campaña electoral ya en marcha, cuando la actividad legislativa está a punto de reducirse al mínimo.
El entendimiento se selló en un almuerzo en el Palacio de la Alvorada, residencia oficial de la Presidencia en Brasilia. “Les pedí a mis colegas Alcolumbre y Hugo que vinieran a mi casa, en un momento en que tanto el Senado como la Cámara baja tienen una ventana muy corta para votar antes de que la campaña electoral lo ocupe todo, para que pudiéramos decidir qué temas importantes necesitan someterse a votación”, declaró Lula a la prensa tras el encuentro.
PUBLICIDAD
El acuerdo alcanzado por los tres líderes fija una agenda que incluye la reducción de la semana laboral a cinco días, el fortalecimiento de las competencias federales en seguridad pública, el fomento a la inversión en minerales críticos y centros de datos, y la eliminación permanente de un impuesto a las importaciones de bajo valor. El Congreso Nacional prevé concentrar los debates entre el 31 de agosto y el 4 de septiembre, una semana en la que los legisladores reducirán sus compromisos de campaña —iniciada formalmente el 16 de agosto— para retomar la actividad parlamentaria.
El pacto con Alcolumbre marca un giro respecto a los meses previos y es, en sí mismo, la pieza más significativa del acuerdo. El vínculo entre el mandatario y el presidente del Senado se había deteriorado después de que la Cámara alta rechazara, el 29 de abril, la candidatura de Jorge Messias —entonces abogado general de la Unión— para ocupar un asiento en el Supremo Tribunal Federal. Con 42 votos en contra y 34 a favor, aquella votación fue la primera negativa del Senado a un candidato presidencial a la corte suprema en 132 años. Alcolumbre había respaldado en privado otro nombre, el del ex presidente del Senado Rodrigo Pacheco, y su oposición resultó decisiva en la derrota del Gobierno. Las conversaciones se retomaron este mes con la mediación del magistrado del Supremo Alexandre de Moraes, y Lula visitó posteriormente a Alcolumbre en Amapá, su reducto político, antes de sellar el acuerdo de este miércoles.
PUBLICIDAD
Varias de las iniciativas pactadas se han convertido en ejes centrales de la campaña presidencial, lo que explica el interés de Lula en asegurar su avance mediante un acuerdo directo con el Congreso. La reducción de la jornada laboral —conocida en Brasil como el fin de la escala “6x1”, que obliga a trabajar seis días por uno de descanso— ya fue aprobada por la Cámara de Diputados en mayo, con 461 votos a favor y solo 19 en contra, pero permanecía bloqueada en el Senado. Medios locales han señalado que aliados de Flávio Bolsonaro, rival de Lula en las elecciones de octubre, podrían intentar frenar la votación para impedirle una victoria política en plena campaña.
El impuesto a las compras internacionales de bajo valor, por su parte, se había convertido en una de las medidas más impopulares del Gobierno. Lula firmó en mayo un decreto que eliminó de forma provisional el gravamen federal del 20% sobre esas compras, pero el Congreso debe ratificarlo antes de que expire.
PUBLICIDAD
El Ejecutivo también ha tenido dificultades para consolidar una política propia de seguridad pública, uno de los principales motivos de descontento entre los votantes ante el aumento de la criminalidad. La aprobación de la propuesta, incluida en el acuerdo, permitiría a Lula crear un Ministerio de Seguridad Pública y ampliar el papel del Gobierno federal en el combate al crimen organizado.
Las medidas restantes se enmarcan en el discurso de soberanía nacional que Lula ha situado en el centro de su campaña, en respuesta a los aranceles impuestos por la Administración de Estados Unidos de Donald Trump. La política nacional de minerales críticos y estratégicos busca crear un marco regulatorio para recursos considerados esenciales para la transición energética, la tecnología avanzada y la seguridad nacional, e incentivar su procesamiento dentro del país en lugar de la exportación de materia prima. Un segundo proyecto busca revivir un régimen fiscal especial para atraer inversión en centros de datos, que expiró en febrero tras haber sido creado originalmente por el propio Lula mediante una medida provisional.
PUBLICIDAD
El acuerdo sellado este miércoles no garantiza por sí solo la aprobación de los proyectos, pero recompone una relación institucional clave para el tramo final del mandato de Lula y determinará buena parte del margen de maniobra que le queda para mostrar resultados de gestión antes de que los brasileños acudan a las urnas.