Graciela Espín sigue sin conocer qué ocurrió con su hijo, Emilio Andrés Álvarez Espín, quien desapareció el 14 de septiembre en el sector del puente de la Unidad Nacional, entre Guayaquil y Samborondón.

Han pasado 28 días desde que su motocicleta fue encontrada en esa vía y, aunque se han realizado búsquedas en el río Daule, la familia pide que las investigaciones se extiendan a tierra para determinar su paradero.

La principal duda de la madre es si Emilio realmente cayó al río, como se planteó inicialmente. Asegura que hasta ahora no ha conocido el testimonio de una persona que haya presenciado la caída y que las grabaciones de seguridad a las que tuvo acceso tampoco permiten confirmar esa versión.

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“Hay muchas versiones. Se dice que cayó al río, pero no hay alguien que realmente haya visto que haya caído. Otros dicen que lo venían siguiendo y que alguien lo arrinconó y se lo llevaron”, relató Espín.

La mujer explicó que consiguió revisar imágenes del ECU911 en las que identificó a su hijo mientras circulaba en motocicleta por la avenida Pedro Menéndez Gilbert, en dirección al puente. Sin embargo, no pudo seguir su recorrido porque no tuvo acceso a otras grabaciones que mostraran lo sucedido.

“Yo veo a mi hijo cruzando la avenida Pedro Menéndez Gilbert hasta la primera entrada del puente. De ahí no lo pude ver más”, indicó.

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Espín señaló que recibió ayuda para consultar otras cámaras ubicadas en Samborondón. Según le informaron, en esas imágenes se observa la motocicleta, pero no se distingue a una persona cayendo al agua.

Añadió que las grabaciones de Segura EP estarían en poder de Criminalística, aunque todavía no conoce los resultados de su revisión.

Un informe sobre la motocicleta genera nuevas dudas

Otro de los aspectos que la familia busca aclarar es cómo ocurrió el supuesto accidente. La madre contó que pudo revisar un informe técnico de tránsito, de la CTE, relacionado con la motocicleta de Emilio; y que, por la información que leyó, considera necesario investigar otras posibilidades.

Según Espín, ese documento plantea dudas sobre una posible caída al río. No obstante, el contenido completo del informe y sus conclusiones no han sido confirmados por las autoridades encargadas de la investigación.

La mujer aseguró que continúa pendiente una diligencia de reconocimiento de la motocicleta por parte de los investigadores, pese a que ha acudido a entregar documentos y solicitar información sobre el procedimiento.

La familia ha participado en varias búsquedas en el río Daule. Espín explicó que algunas se efectuaron con apoyo de organismos de respuesta y que, en otra ocasión, pagaron a pescadores para recorrer la zona en una canoa. Ninguna permitió encontrar a Emilio.

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“Si en el agua no está, empecemos a buscar por tierra, porque Emilio está desaparecido y no veo resultados”, pidió.

La madre reveló otro hecho ocurrido durante la búsqueda. Francisco Álvarez, padre del joven, recibió aproximadamente tres llamadas de personas desconocidas que solicitaban dinero. Según Espín, le pidieron cantidades de $ 1.000 y $ 5.000.

Después llegó un mensaje en el que se afirmaba que Emilio estaba retenido en una finca y se pedía a la familia que no dijera nada. El padre respondió solicitando alguna prueba de que esas personas tenían a su hijo, pero no recibió información que permitiera comprobarlo.

“Le decía: ‘Danos unas señales de nuestro hijo; danos una señal para saber si realmente lo tiene’. Pero no decía nada”, contó.

Espín señaló que podría tratarse de intentos de extorsión y aclaró que ella no ha recibido amenazas directas. La hipótesis de un secuestro continúa sin confirmación oficial.

La posibilidad de que Emilio estuviera retenido por otras personas fue precisamente una de las razones por las que su madre evitó inicialmente hablar. Explicó que temía que la difusión del caso pudiera poner en riesgo la vida del joven o de otros integrantes de la familia.

La familia espera respuestas

Graciela Espín aseguró que ha acudido a la Fiscalía y a las unidades policiales para solicitar información sobre las diligencias pendientes.

La madre indicó que ha recibido ayuda de personas cercanas y contactos. Sin embargo, sostuvo que necesita conocer los resultados de las investigaciones y que se examinen las versiones sobre una posible intervención de terceros.

Emilio había salido de una reunión con su hermano mayor y se dirigía a Durán, donde vivía con su padre. Su madre contó que trabajaba desde los 18 años, había cumplido recientemente 20 y se había inscrito en la universidad para continuar sus estudios.

“Sé que mi hijo está vivo. Lo siento. Sé que él está vivo. Lo voy a encontrar”, expresó Espín.

Hasta el momento de este reportaje, la familia seguía sin recibir una respuesta definitiva sobre el paradero de Emilio Álvarez. (I)