A los 87 años falleció María Teresa Trujillo de Anguio, dejando un profundo pesar entre sus allegados.

Maité, como la llamaban, había nacido el 11 de septiembre de 1938 en la ciudad de Buenos Aires. Fue hija única de María Roncaglia de Trujillo y de Telémaco Trujillo.

Por la enfermedad de su madre, pasó parte de su infancia en Jesús María, Córdoba, donde fue alumna del Colegio del Huerto hasta los 11 años. De regreso en Buenos Aires, concurrió a distintas escuelas y realizó sus estudios secundarios en el Colegio Beata Imelda. Luego, se recibió de maestra y ejerció en distintas instituciones porteñas.

A los 22 años se casó con Alberto Anguio, graduado de la Escuela Nacional de Náutica, quien trabajó en la Marina Mercante de YPF hasta su temprana muerte. Juntos tuvieron tres hijos: María Bibiana, Pablo Alberto y María Teresa. Con los años, llegaron los nietos: y Maité y Manuel Viú, Amparo, Francisco y Consuelo Anguio; Lucas, Mariano, Luciano y Ezequiel Dibiase.

En 1972, la familia se afincó en City Bell. Con profunda vocación religiosa, participó de la catequesis rural organizada por el padre Dardi en Los Porteños y desarrolló una intensa tarea solidaria en el Hogar de Niños Los Grillitos de Villa Elisa, el Hogar María Servente y en la Casa del Niño de City Bell.

También tuvo participación en el Movimiento de Schoenstatt, donde integró el grupo de matrimonios Arraigo, colaboró en la fundación de la Ermita de la Madre Tres Veces Admirable y, luego en la rama de madres, que dirigió en dos oportunidades. Estudió Teología en el Instituto del Arzobispado de La Plata y durante 20 años fue profesora de esa materia en el Instituto José Manuel Estrada de City Bell.

En 1997 se sumó al proyecto de su entrañable amiga Natividad García de Giorgieri para crear el Colegio Patris, donde fue secretaria general hasta 2020. Paralelamente, colaboró en la formación de catequistas en la parroquia Inmaculado Corazón de María. También fue ministra de la Eucaristía y llevó la Comunión a enfermos y ancianos.

Apasionada por la música y la cultura, participó en la fundación Lumen Artis, vinculada al Teatro de Cámara de City Bell, institución que presidió.

Atravesó una breve enfermedad con entrega y fortaleza. Sus seres queridos la recuerdan como una persona generosa y comprometida.

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