Con toda probabilidad, Mark Zuckerberg no le estaba contestando a Sam Altman, que en un podcast dijo este fin de semana que, en lo que respecta a la IA, la humanidad está por encender “un genio capaz de realizar cualquier deseo”.
Pero sin duda se sintió así.
Porque, aunque logró mostrarse optimista, el creador de Facebook y CEO de Meta lanzó una de las críticas más contundentes contra la propia industria de Silicon Valley al afirmar que “el verdadero riesgo no es la tecnología en sí, sino intentar monopolizarla bajo el pretexto de protegernos de ella”.
En una columna de opinión titulada “El futuro de la IA es para todos”, que publicó The Wall Street Journal, Zuckerberg abordó el futuro de la superinteligencia artificial, también llamada AGI (Artificial General Intelligence) o ‘Singularidad’, con una postura de cautela analítica, pero distanciándose del escenario apocalíptico que predican otros líderes del sector.
“En los próximos años, las personas podrán utilizar una superinteligencia más allá de la capacidad humana para crear y descubrir cosas extraordinarias, crear nuevos negocios, expresar nuestras ideas, aprender nuevos conceptos y mejorar nuestras vidas, salud, relaciones y carreras”, escribió ‘Zuck’.
El miedo en sí mismo
El punto más punzante del análisis de Zuckerberg apunta directamente a la incoherencia que denuncia en quienes advierten que la IA general podría desencadenar el fin del mundo… mientras trabajan para ser los primeros en desarrollarla. Para el ejecutivo, resulta incomprensible que creadores de IA avancen a marchas forzadas impulsando herramientas que, según sus propios discursos, harán irrelevante a la raza humana y obsoletos a la mayoría de los empleos.
“La idea de que la IA es tan peligrosa que el único camino seguro es una concentración extrema del poder parece peligrosa en sí misma. Históricamente, simplemente esperar que un poder absoluto provea benévolamente a la humanidad no ha llevado a resultados seguros ni positivos”, enfatizó el CEO de Meta.
Según el directivo, apelar al miedo para justificar que unas cuantas instituciones o corporaciones mantengan el control exclusivo de la superinteligencia va en contra de la historia de la innovación.
Los dos caminos
Para entender el impacto real de la superinteligencia en el mediano plazo, Zuckerberg propone analizar el equilibrio entre dos caminos posibles para la tecnología: en el primero, el de la automatización pura, enfocada únicamente en sustituir tareas y mano de obra, considera que sí son de esperar consecuencias negativas para el empleo y el tejido económico si una IA sin gobierno domina el panorama.
Pero diseñada como una herramienta de amplificación de las capacidades humanas, un motor de empoderamiento individual que permita a las personas crear, investigar y lanzar negocios a menor costo, la balanza, dice Zuckerberg, podría inclinarse hacia el otro lado.
Desde esta perspectiva, la llegada de la superinteligencia no tendría por qué reducir los puestos de trabajo. Al contrario, el CEO de Meta dice que democratizaría la capacidad de emprender al eliminar las barreras de capital inicial que hoy frenan a la vasta mayoría de las pequeñas empresas.
Zuckerberg recordó que cada gran salto tecnológico —como la llegada de la electricidad, la aviación o la computación personal— generó en su momento temores de exclusión y desempleo masivo. No obstante, señaló, el progreso histórico demuestra que cuando las herramientas llegan a manos de las personas y no solo de los grandes organismos establecidos, se genera mayor prosperidad.
“La humanidad ha sido testigo de muchos avances transformadores. Cada vez hay miedo de que la gente se quede atrás. Pero, cada vez, la humanidad ha salido con más personas compartiendo mayor prosperidad, salud y libertad. Creemos que esto también será cierto con la IA, y que la abundancia del futuro podrá ser compartida por todos”, dijo Zuckerberg.
Descentralizar el acceso
Aunque Meta reconoce la necesidad de mantener un balance prudente frente a los riesgos de la automatización acelerada, su apuesta estratégica se inclina por descentralizar el acceso a la superinteligencia. Si la tecnología del mañana fortalece al individuo en lugar de centralizar la autoridad, el futuro económico será sensiblemente más emprendedor y diverso.
A comienzos de este mes, Zuckerberg rompió un silencio de tres años en X para presentar Muse Spark 1.1, un modelo avanzado de razonamiento multimodal y de tipo agencial que pone a Meta a competir contra OpenAI, Anthropic y Google. También lanzó Meta Model API, la primera plataforma de pago para desarrolladores externos de la empresa.