Un aula con paredes descoloridas, una pizarra verde con texto, seis estudiantes sentados en pupitres y banderas de Guatemala, Belice, Nicaragua, Costa Rica y Panamá.

Un aula de Centroamérica muestra a estudiantes mientras una pizarra anuncia la advertencia de CEPAL sobre la caída de la matrícula escolar en las próximas décadas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Centroamérica enfrenta una transformación demográfica que redefine sus desafíos educativos y sociales. Países como El Salvador, Honduras, Guatemala, Costa Rica, Panamá y Nicaragua experimentan una disminución sostenida de la natalidad, fenómeno que impacta directamente en la estructura poblacional y en la demanda de servicios como la educación. Este proceso, según un reciente informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), marca un cambio demográfico en la región.

En El Salvador, la tasa global de fecundidad pasó de 3.10 en el año 2000 a una proyección de 1.68 para 2050. El número anual de nacimientos descendió de 161,255 a 71,788 para ese mismo periodo. Para Guatemala, la tendencia es similar: la tasa de fecundidad se redujo de 3.08 a 1.65 hijos por mujer y los nacimientos anuales bajaron de 406,001 a 342,959. Honduras muestra una caída de 4.39 a 2.06 hijos por mujer y una reducción de nacimientos de 224,798 a 114,392. Estos datos, recogidos por la CEPAL, muestran el cambio demográfico en la región.

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El informe destaca que Costa Rica y Panamá presentan niveles de fecundidad más bajos, con una proyección de tasas de fecundidad menores a 1.4 y 1.86 respectivamente para 2050. En Costa Rica, los nacimientos anuales pasarán de 79,689 a 40,860, mientras que en Panamá la disminución será de 70.773 a 66.757. En Nicaragua, la reducción de la tasa de fecundidad de 2.71 a 1.70 hijos por mujer significará una caída de nacimientos de 140,057 a 114,392.

El descenso de la natalidad afecta directamente al sistema educativo. La CEPAL advierte que, de mantenerse las tendencias actuales, la matrícula escolar caerá durante las próximas décadas. Costa Rica prevé una reducción de la matrícula en todos los niveles para 2050: 34% en preprimaria, 41% en primaria, 39% en secundaria baja y 41% en secundaria alta respecto a los niveles de 2023. En Panamá y Guatemala se proyectan caídas semejantes, lo que obligará a replantear la distribución de recursos y estrategias de cobertura.

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Maestra de pie en aula de Honduras, gesticulando frente a pizarrón vacío. Estudiantes sentados de espaldas en pupitres de madera. Bandera hondureña visible.
Una maestra hondureña de más de 40 años imparte una lección a sus alumnos en un aula de clase en Honduras, con un pizarrón vacío y la bandera nacional visible. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El gasto público en educación se convierte en un indicador. En 2023, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua asignaron un 3.58% del PIB a la educación, mientras que Costa Rica destinó un 3.9% y Panamá un 3.41%. Las proyecciones para 2050 muestran una tendencia a la baja: el gasto podría descender hasta el 2.5% del PIB en El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua, y hasta el 2.4% en Panamá.

Las autoridades y expertos de la región advierten que, a pesar de la liberación de recursos por la disminución de estudiantes, la inversión en educación debería mantenerse o incrementarse para mejorar la calidad y la equidad. La CEPAL sostiene que el envejecimiento poblacional y la reducción de la población en edad escolar permiten fortalecer la educación, pero solo si se prioriza la mejora de la infraestructura, la capacitación docente y la actualización curricular.

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El impacto demográfico también plantea desafíos fuera del ámbito educativo. La caída de la natalidad y el aumento de la esperanza de vida modifican la estructura etaria, incrementando la proporción de adultos mayores en la población. Este fenómeno requiere políticas públicas que aborden la seguridad social, la salud y el empleo para las próximas décadas en los países de la región.

Mapa de El Salvador con figuras de jóvenes a la izquierda y personas mayores a la derecha. Fondo de franjas diagonales azules, verdes y beige.
Un mapa de El Salvador ilustra el cambio demográfico del país, con una población joven en la izquierda y personas mayores que simbolizan el envejecimiento en la derecha. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En el caso de la República Dominicana, aunque no forma parte de la región continental centroamericana, comparte algunas de estas tendencias. Su tasa de fecundidad bajó de 2.85 a 1.74 hijos por mujer entre los años 2000 y 2050, mientras que los nacimientos anuales se reducirán de 219,389 a 165,941. El gasto en educación, ubicado en 3.41% del PIB en 2023, podría disminuir a 2.4% en 2050, según las proyecciones de la CEPAL.

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Frente a este panorama, las autoridades educativas y los organismos internacionales insisten en la necesidad de anticipar los cambios y modificar las políticas públicas. “La reducción de la población escolar no debe implicar una disminución de recursos, sino una oportunidad para invertir en calidad y equidad“, concluye el informe presentado por la CEPAL.